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Festejo de abono
REAL
MAESTRANZA DE
SEVILLA
Tarde del domingo, 12 de junio de 2005
Novillada con caballos
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos
de Conde de la Maza.
Bien presentados, con juego. Manso el 3º.
Diestros:
-
Murillo Márquez. Debutaba en plaza. Dos pinchazos, bajonazo
(silencio); estocada un poco contraria (vuelta al ruedo).
- Paco Ureña.
Debutaba en plaza. Estocada delantera (palmas); estocada en su sitio
(saludos desde el tercio).
- Alejandro
Romero. Debutaba en plaza. Pinchazo,
estocada trasera y desprendida, descabello (silencio); estocada
trasera (silencio).
Banderillero que saludó: José Mora, de la cuadrilla de
Paco Ureña, en el 5º; José Luis López Romero, de la cuadrilla de
Alejandro Romero, en el 6º.
Crónicas de la prensa: PortalTaurino,
Diario
de Sevilla.
Crónicas del Festejo
PortalTaurino. MANUEL
VIERA.
Márquez y Ureña con aptitudes y ganas
A pesar de las inmensas complicaciones de los “toros”, y no novillos, del Conde de la Maza ¡menuda corrida para plazas de segunda y algunas de primera! lo realizado esta tarde en La Maestranza por los debutantes Murillo Márquez y Paco Ureña puede definirse como interesante. Tanto el extremeño como el murciano han demostrado con la seria y mansa novillada condesa aptitudes y ganas para conseguir sus objetivos. Ya se sabe, que acertar con el camino adecuado es tan difícil en esto del toro, que no deja de producir admiración encontrar a alguien que lo busca sin escarceos banales.
La solidez en las formas de Murillo Márquez tuvo mucho que ver con su firme deseo de convencer. Y convenció con el destacado y noble primero, ejecutando un toreo de ejemplar transparencia y de notable interés por sus formas clásicas y ortodoxas. Toreo de delicioso y elegante trazo con la derecha, ajustado, ligado y bien rematado con cambios de mano y buenos pases de pecho. También el natural, aunque sin la necesaria continuidad, tuvo empaque y largo recorrido. Preciso y valiente no supo rematar el interesante trasteo con la espada.
Y convenció también con el complicado cuarto, un “toro” en toda regla, manso, peligroso, con el que se la jugó con valor y con la única intención de mostrar esa otra variedad épica de su toreo, tan necesaria, ambas, en las posibilidades futuras de Murillo. La espectacular forma de matar y el resultado posterior de la estocada merecieron algo más de la vuelta al ruedo. Y encima… protestada.
No es nada nuevo escribir de lo mal que se pica en la actualidad. La suerte no se hace, y por lo tanto deja de serlo. Puyazos traseros, infames, feos… así picaron a los dos complicados novillos de Paco Ureña. El murciano intentó corregir con la derecha el peligroso cabeceo del segundo, y hasta quiso con la izquierda prolongar el trazo. Ureña le puso ganas a la tarde, se arrimó como nadie y provocó con el quinto, por su mucho valor, la mayor dosis de emotividad. Quizá se pasó de metraje, pero justificado queda por sus enormes ganas de agradar. Con seguridad manejó la espada.
A Alejandro Romero le vino grande el debut. También demasiado grande los novillos. Indeciso estuvo con el manso tercero y muy mal y a la deriva con el sexto, un animal sin demasiadas complicaciones para la muleta. Romero no lo vio demasiado claro en esta tarde de su presentación en Sevilla. Quizá tenga la oportunidad de probar suerte en otra.
Diario de Sevilla.
LUIS
NIETO.
Los de La Maza...un mazazo
Ganadería. Novillada de Conde de la Maza. En presentación, una corrida de toros, con diferentes hechuras y bien armada y astifina. En juego, muy dura en su conjunto.
En estas fechas propicias para una incursión a la playa y con una legión de béticos en espera de la Copa del Rey no es mala noticia encontrarse con más de media entrada en la Maestranza. Parroquia compuesta por partidarios de tres debutantes, turistas y los cabales que nunca faltan, con muchos y buenos aficionados, como el periodista y amigo Carlos Herrera, que lo mismo ocupa el callejón de Las Ventas en tarde de clavel que mata su gusanillo en el coso del Baratillo, como sucedió ayer, en un festejo en el que tres chavales pisaban por primera vez el rubio albero maestrante.
El espectáculo fue más propicio para el ay que para el ole, debido a la imponente novillada de Conde de la Maza, una corrida de toros en presentación, que además sacó dureza suficiente para poner a prueba a la terna. El pacense Murillo Márquez y el murciano Paco Ureña salieron a flote, que ya es bastante, entre tanto el sevillano Alejandro Romero, muy verde, dio una pobre imagen.
Murillo Márquez abrió el festejo con Limpito, el novillo más limpio de ideas del festejo. Fue un precioso burraco, muy astifino, que cumplió en el caballo y sacó nobleza y celo en la muleta. El torero, en las rayas, realizó una faena con altibajos, en la que intercaló algunos muletazos templados, de mano baja, con otros que agonizaron en enganchones. No redondeó.
El mansísimo Bigoteroso era un señor toro, prácticamente un toro con toda su barba y... bigote –se podría aplicar como nuevo término taurino al toro de respeto–. Un astado que se dejó pegar en varas y fue un auténtico regalito. Murillo Márquez derrochó vergüenza torera ante la peligrosidad del animal, que lanzaba hachazos con la facilidad con la que escupe munición una metralleta. El arrimón final calentó al personal y a una multitud de partidarios que arrastró desde Zafra, lo que le animó a dar la única vuelta al ruedo. Un premio al esfuerzo. En modo alguno pudo torear.
El lorquino Paco Ureña se las vio en primer lugar con Guasón, que hizo honor a su nombre. Se empleó en varas, pero luego resultó muy incómodo en la muleta. El diestro, en las rayas, se justificó en una labor voluntariosa. Lo mejor, la decisión en la ejecución de la estocada que, sin embargo, quedó desprendida.
¿Que no hay quinto malo?... Pues que se lo pregunten a Ureña. Caimanero recordó algo a un caimán en sus ideas depredadoras, tras engañar en el primer tercio, en el que se empleó. Luego, se revolvió siempre rápido. El torero salvó la papeleta entre muletazos sueltos, algún desarme y varios sustos. Todo culminó con un arrimón y con la lesión de su mano izquierda, donde recibió una caricia del cornúpeta.
Guasito también tuvo su guasa, principalmente a la hora de picarlo. Cárdeno claro, mosqueado, un buen mozo. Alejandro Romero, que no quiso verlo en el capote, brindó a su padre una labor marcada por la desconfianza.
Y para cerrar festejo...Cerrojito, al que no supo o no pudo abrir Alejandro Romero, que no paró de mover los pies ni un solo instante. En esta ocasión, el novillo le dejaba colocarse.
El largo festejo –dos horas y media– tuvo como denominador común el mal juego de los novillos de Conde de la Maza, una ganadería que ya dio mal juego en su conjunto en la pasada corrida del Corpus. La dureza del ganado de Conde de la Maza no es nueva. No sorprende a nadie. Por eso no se entiende que se echen huesos tan duros de roer para tres chavales nuevos en la Maestranza. Si la mayoría de los que han pasado han sucumbido ante buenas embestidas, ¿qué podíamos esperar ayer de una terna de debutantes con una novillada –en su presentación, una auténtica corrida de toros– con guasa y malas ideas? Sucedió lo que algunos nos temíamos, los novillos de Conde de la Maza fueron un tremendo mazazo para una terna de debutantes.
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