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REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 19 de septiembre de 2004
Corrida de novillos

Crónica

PortalTaurinoMANUEL VIERA. Domingo, 19 de septiembre de 2004Sentimiento y emoción en el toreo de Salvador Cortés

El que haya contemplado con un mínimo de interés la faena de Salvador Cortés al segundo novillo de Villamarta  comprobaría que el fondo y la forma compitieron de igual manera. Faena interesante, tanto por la cantidad y calidad de los pases como por la valentía y la técnica de quien los ejecutó. Faena de derecha y de izquierda, que con ambas manos se produjo ese toque milagroso que detiene y atrapa al fiero animal para llevarlo imantado a la roja tela. Unas formas vivas con un trasfondo muy de verdad. Así resultaron las tandas de espléndidos muletazos con la diestra, largos, lentos e hilvanados. Sentimiento y emoción  tuvo también el natural dibujado en un bello ciclo de pases  despaciosos y ligados.  Torear así ya es un mérito para este torero del Aljarafe,  hecho en la Escuela de Sevilla,  que ganado tiene doctorase en esta su plaza en la próxima feria de abril.

La faena de Salvador Cortés fue lo más destacado de una tarde que se vino abajo por el mal juego de los novillos de Villamarta, que aunque lucieron excelente presentación les faltó casta, fuerzas y calidad en sus embestidas. Sólo destacar el ya citado segundo, manso pero con embestidas boyantes.

Cortés, que falló con la espada perdiendo un bien ganado trofeo del segundo, poco pudo hacer con el quinto, sólo demostrar unos enormes deseos por rematar la tarde. El molesto animal que embestía distraído y a su aire no fue propicio para el mínimo lucimiento. La certera estocada obligó al diestro sevillano a corresponder a la fuerte ovación.

La segunda entrega de Gabriel Ruiz “Canito”  no ha sido tan triunfal como la primera. Y no es que el sevillano bajara la guardia, ni muchos menos, todo lo contrario. Canito dio la talla con dos portagayolas.  Toreó de capa con su habitual pellizco. Quitó con acierto. Banderilleó con facilidad y sin aspavientos, aunque con desigual acierto, y salpicó con la frescura del toreo de esta tierra el ruedo maestrante. Canito le trazó al noble  y flojo primero elegantes muletazos con la  derecha, y estuvo inspirado con la izquierda. Toreó despacio al natural, asentado, muy dispuesto… Se adornó con gusto y gracia. Lástima que cuando parecía que tan buen toreo se rubricaría con la necesaria y obligada estocada, surgió el  inconveniente de los continuos pinchazos. Tres necesitó para acabar con el moribundo novillo

Tampoco pudo conseguir Canito el deseado triunfo con el cuarto que fue devuelto  por su manifiesta falta de fuerzas.  El sobrero de Murube se le paró casi en los inicios de faena. Sólo le aguantó una despaciosa tanda con la diestra. Antes, las medias verónicas, los ajustados quites y la solvencia con los palitroques demostraron las ganas del sevillano por alcanzar cuanto antes su objetivo. Esta vez la espada entró, pero se eternizó con el descabello hasta el punto de escuchar dos avisos presidenciales. 

Alejandro Morilla volvía a La Maestranza sustituyendo a Picazo cogido ayer. Y el gaditano quiso de nuevo no desaprovechar esta otra oportunidad. El mal juego  de sus dos novillos le privó de un posible triunfo que mereció por ganas, valor y el pellizco de su toreo. Morilla se queda muy quieto, torea despacio y baja la mano. Así lo hizo con el soso tercero al que mató de estocada. Al molesto sexto lo toreó  con la muleta arrastra y muy despacio hasta que se le paró. El toreo de cercanías y la estocada casi entera no bastaron para conseguir la deseada oreja.


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