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REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 5 de septiembre de 2004
Novillada

PortalTaurinoMANUEL VIERA. Domingo, 5 de septiembre de 2004. Así da gusto

Cuando se tienen ganas. Cuando la ilusión brota a flor de piel. Cuando se quiere triunfar cueste lo cueste, da gusto ver toros aunque el serial se extienda  en el tiempo más de lo previsto. Interesante tarde de toros en La Maestranza  con tres novilleros en busca del triunfo. Tres novilleros que vinieron a por todas tal y como corresponde a la oportunidad de estar en plaza tan emblemática y decisiva como la de Sevilla.

Gabriel  Ruiz “Canito” una vez más trató de saldar sus desudas con Sevilla y bien que lo consiguió. Tres portagayolas. Tres tercios de banderillas. Quites… y sobre todo ganas, muchas ganas por conseguir su objetivo y no desaprovechar esta nueva y casi decisiva oportunidad. Canito hizo gala de un valor y una serenidad sin limite,  de una técnica primorosa, y sobre todo, de un toreo muy sevillano y además auténtico. Por eso, merece una especial consideración lo hecho. Reconocer el esfuerzo que supone irse tres veces  a la puerta de chiqueros, banderillear con enormes ganas aunque con desigual acierto, y en especial, su veracidad con copa y muleta. El sevillano toreó a la verónica despacio y con el  estilo de esta tierra. Quitó en cada uno de sus novillos, e hilvanó muletazos con la diestra con empaque de buen torero. Estuvo muy dispuesto con el sosote primero. Toreó muy despacio al noble, aunque parado cuarto, y empleó el preciso toque para llevar embebida al engaño la incierta embestida del sexto. La ligazón, la chispa en los adornos, y la decisión con la espada, aunque esta no entrase a la primera, trajo refrescantes aires a la tarde maestrante. Justos los dos trofeos conseguidos que le han de valer para volver el próximo día diecinueve.

El cordobés Andrés Luis Dorado poco dijo en esta tarde de su presentación. La capa no es su fuerte, y con la muleta poco pudo demostrar en los muchos intentos por agradar. Muy mal le picaron y lidiaron a su primer novillo, un animal mansito  que topaba y se defendía en los engaños. Al flojo quinto le dio pases sin emoción  con la diestra. Algún que otro muletazo templado  sobresalió de un trasteo discontinuo con la derecha. A ambos novillos los mato de estocadas precedida de pinchazos.

Ante el valor y la formas novilleriles de estos que empiezan y quieren ser, siempre ha sucedido un curioso fenómeno: no hace falta saber ni mucho ni poco de toros, ni siquiera de las elementales normas de tauromaquia  para sentir la emoción en la plaza.  Hoy se sintió sólo con la firmeza y el valor demostrado por Alejandro Morilla  durante la faena al complicado tercero lidiado como sobrero. Morilla toreó muy ajustado con la capa, aguantando después las tarascadas y difíciles embestidas del novillo  que le buscaba  al final de cada muletazo. Incluso logró torearlo despacio con la diestra. La entrega a la hora de matar le costó la cogida que le impidió después continuar la lidia.

Hora es ya, al menos, de apostar por tardes como esta, aunque la novillada de Manuel Ángel  Millares, bien presentada, algunos con hechuras de toros, floja y descastada, no diera demasiadas facilidades.


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