GANADERÍAS DE ANDALUCÍA
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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 21 de septiembre de 2003
Novillada con picadores

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Novillos de Monte San Miguel (procedencia Manolo González), primero y cuarto muy buenos. El resto, nobles

Diestros: 

Entrada: un quinto de entrada.

Crónicas de la prensa:  PortalTaurino, Diario de Sevilla,


PortalTaurinoMANUEL VIERAJesuli de Torrecera, el mejor parado

En el contexto de la tarde, lo sucedido en el ruedo no es más que pura anécdota. ¡Uff¡ ¡Menudo alivio¡ cuando el anochecer caía y desfilaban por los tendidos los que todo aplaudían, los que se fotografiaban aprovechando el discurrir de la lidia delante de sus localidades. Digitales para dar y tomar. Movimiento turístico en los tendidos para enfadar al más tranquilo. Hoy fueron protagonistas en la plaza  una vez más. Pagaron, molestaron y se marcharon cuando el ciclo, en el cuarto toro, volvió a repetirse. 

Es este el público de toros en los coletazos del verano y de la temporada sevillana. Son lo que ayudan a completar ese cuarto de plaza cubierto que esta tarde lucía La Maestranza. A pesar del atractivo cartel sólo turistas y más turistas. Anécdota sin más el doble premio a Jesuli de Torrecera, que remontó esta tarde el río del buen toreo que le ha conducido, finalmente, al triunfo. 

El toreo de Jesuli fue un fluir de muletazos puros, de densos pases que revoloteaban por el ruedo formando una bella escena de optimismo y verdad.  El de Jerez, muy firme, con oficio y técnica  supo dominar la fiera para ejecutar después un toreo largo, limpio, despacio y ligado al noble novillo que abría plaza. Al cuarto, otro noble aunque sosote animal, le ejecutó tandas al natural llena de frescura, armónicas,  y en algunos momentos de enorme belleza. No fue faena redonda, pero sí  con ligeros toques de estilo. Fue, Jesuli de Torrecera, el que salió mejor parado de la tarde, porque a la postre  fue, quizá, el más auténtico. 

En la búsqueda desesperada del triunfo estuvo, una tarde más, Luis Bolívar.  Del conjunto de sus faenas cabe señalar el hecho de situarse siempre de frente presentando el engaño por delante, manifestación de sinceridad  o, sí se prefiere, de verdad. Demostró valor a portagayola, buen toreo de capa, aguantó parones, se arrimó como nadie y toreó cuando pudo despacio y con ritmo. El fallo con la espada  al matar al tercero le privó del trofeo. Con el  descastado sexto trabajó a destajo, ejecutando una faena de largo metraje de donde salió  más paja que grano.  De todas formas, ratifico lo ya dicho en anterior ocasión: Estamos ante un torero mucho más que prometedor. 

Javier Solís no estuvo bien. A pesar de sus demostradas ganas y enorme esfuerzo por conseguir el triunfo se lo dejó escapar con el quinto, un noble animal con un más que válido pitón izquierdo. Solís estuvo tenso, con escasa confianza, y a los lentos y bien trazados naturales intercaló otros de menor fuste. La faena no remontó vuelo y tras la buena estocada  se le ovacionó como premio a su desmesurada voluntad por agradar. Al parado segundo, tras las largas cambiadas de rodillas, le realizó un buen toreo de capa. Con gusto remató las lentas verónicas en lo medios. No hubo más de interés, se paró el novillo y se acabó el toreo. La estocada, de premio.           


El País. ANTONIO LORCA.  Jesuli triunfa con ley

Jesuli de Torrecera cortó una oreja en cada novillo y se convirtió en el novillero triunfador de la temporada sevillana, pues ya consiguió otros dos apéndices en su anterior comparecencia. No está nada mal en un año de tanta sequía de toreros que digan algo interesante. Y Jesuli lo dijo, bien es verdad que con el lote más propicio -manso y con movilidad su primero, y blando y noble el otro-, pero con una magnífica disposición, con valentía, con templanza y, en algunos momentos, con altas cotas artísticas. Así ocurrió en el cuarto, al que toreó por naturales con lentitud y profundidad en una tanda corta, pero de ejecución extraordinaria. Sorprendió, asimismo, en el primero, dificultoso y huidizo, ante el que se mostró muy dispuesto y centrado con un toreo de mando, emoción y casta torera. Tiene oficio este torero; y una edad respetable, pues ya ha cumplido los veintitrés y ésta es su quinta temporada como novillero. Conclusión: como no tome pronto la alternativa se le pasa el arroz.

Tampoco se le puede negar la valentía a Javier Solís, quien tuvo menos suerte con su oponente primero, manso como todos y parado en la muleta. Su porfía fue inútil. Más se movió el quinto, pero el novillero se alivió en la colocación, toreó desde muy lejos y su labor resultó pesada e insulsa, a pesar de una tanda de naturales con sabor.

Valentísimo es el colombiano Bolívar, torero de enorme personalidad, con oficio y buenas maneras. No tuvo novillos para triunfar porque su primero se negó a embestir y el otro fue un inválido, pero Bolívar dejó la impronta de quien quiere y puede ser alguien importante en el mundo del toro. Se queda muy quieto con capote y muleta, lo que añade una buena dosis de emoción a su toreo de calidad. No cortó orejas, pero dejó la imagen de un torero con enormes posibilidades de ser figura.


Diario de Sevilla. LUIS NIETO. Torrentera de Jesuli

Torrentera de Jesuli, corriente impetuosa de un novillero que remachó su segunda tarde en Sevilla en la presente temporada con otra salida a hombros. Una torrentera de corazón, de entrega, pero... también de buen toreo, ante el mejor lote del encierro de San Miguel, que resultó bien presentado y de juego variado.

Jesuli de Torrecera lanceó con buen aire a su primer novillo, suelto de salida. Un astado que se dejó pegar en varas y esperó y se dolió en banderillas. A la muleta llegó con tendencia a tablas, pero con nobleza. La clave de la faena estuvo en un comienzo espléndido, en el que enceló a media altura al animal. Fue como si la muleta tuviera un imán y a partir de ahí enganchó siempre a la res tras la franela. En las afueras, con tino y buen pulso, templó y sujetó al huidizo novillo. Cogió la muleta en la zurda y dibujó una serie en la que le faltó reposo. Luego, al son de un pasodoble y entre ovaciones, ligó una tanda más asentada. El epílogo, por ayudados, fue bellísimo. Mató de una estocada para ganar una merecida oreja.

Jesuli volvió a la carga en el cuarto, un novillo noble. Sin brillo en el manejo del capote, tardó en coger la distancia adecuada, que fue en corto. En los medios, afloraron dos series de bellos naturales y otra menos reposada, pero muy vibrante. Con la diestra, ya no tragó más el cornúpeta, que se rajó. El torero, muy decidido, entró a matar en los medios y pinchó en lo alto. En las rayas, lo mató de estocada caída en el segundo envite. Hubo petición mayoritaria de oreja y le concedieron el pasaporte para la salida a hombros con otro trofeo.

Javier Solís no encontró el camino correcto para el triunfo ante el quinto, un novillo que, sin descolgar, era manejable y al que no le sacó todo el provecho. El pacense lo recibió a portagayola y toreó bien la verónica. Pero en la muleta, mal colocado, se perdió en un trasteo desigual en el que no se le vio convencido, ni a gusto, salvo en una tanda de derechazos. Recibió una ovación a la voluntad.

A su primero, el segundo de la tarde, Javier Solís lo recibió con tres largas de rodillas y dibujó algunas verónicas con buen trazo. Muy dispuesto, en esta ocasión, el de Badajoz no tuvo opción al lucimiento con un animal tardo y reservón.

Luis Bolívar pechó con el peor lote. El tercero, con cuajo de toro, mugidor y sin clase, le puso las cosas difíciles. El colombiano ganó terreno en los lances de recibo, cargando la suerte. Inició la faena de manera muy torera y con quietud. El colombiano se cruzó lo indecible. Aguantó... Pero el novillo se vino abajo de inmediato y todo quedó en un serio arrimón.

En el sexto, con la noche ya cerrada, tampoco tuvo opción al lucimiento. Al novillo, flojo y sin recorrido, le pudo dar un par de falleros al inicio del trasteo. Y más tarde, se justificó en una labor porfiona.

La figura de Jesuli de Torrecera, refulgente en la anochecida sevillana, parecía crecer cuando lo izaron. La torrentera de entrega y hasta de buen toreo de Jesuli se miró bajo la luz de las estrellas, en su su segunda salida a hombros en Sevilla.


ABCFERNANDO CARRASCO. Jesuli de Torrecera, dos orejas y a hombros en la Maestranza

Dos tardes en la Real Maestranza y cuatro orejas. Dos tardes rozando la Puerta del Príncipe. En la primera con los novillos buenos -¡ay «Zurcidor», que podría estar ahora padreando...!- y ayer, haciendo bueno al que no quería tomar la muleta y cuajando en naturales extraordinarios al que más se dejó de todo el encierro. Escribimos, claro está, de Jesuli de Torrecera. Jerezano por la gracia de Dios y torero cuajado para tomar la alternativa. Pero, sobre todo, con una inteligencia exquisita para construir dos faenas de menos a más que llegaron a los tendidos. Se apropió de la Maestranza este Jesuli. Será o no figura del toreo. No lo sé. Mas lo realizado este año en el coso del Baratillo no se lo quita ya nadie.

Con cabeza

Fue la tarde suya de principio a fin. Bien es verdad que tuvo el lote más propicio, pero también lo es que, por ejemplo, a su primero lo hizo Jesuli. No ofreció posibilidades con el capote este que abrió plaza. Buscando chiqueros y aculado en tablas en banderillas. Pero algo le vio el jerezano, que brindó al respetable. Lo sometió por bajo con poderío y buenas maneras. Comienzo crucial para hacerse con su enemigo, que salía suelto y se quería marchar de la muleta. Pero se la puso el jerezano siempre, la adelantó y tiró del de San Miguel con gusto y largura por la derecha, haciéndolo todo él. Le ganaba el pasito en cada muletazo y propiciaba la ligazón. Tres series de muy buen nivel, para romperse del todo con la zurda, con un manojo de naturales profundos y sentidos, largos y acompasados. Volvió sobre la diestra, ya con el astado más parado, y se dobló por bajo en un final de faena que precedió a una gran estocada que le valió una oreja de las que tienen fuerza.

Otra cortó en el cuarto, el novillo que más se dejó de todo el encierro y al que cuajó Jesuli al natural. Es verdad que hubo algunos enganchones, pero el de Jerez se mostró centrado en todo momento, alargando las embestidas y rematando detrás de la cadera. Muletazos macizos, serios, templados. Y había que hacerlo todo con mimo porque el novillo se iba abajo en el momento que se le diese un tirón o se le desplazase para afuera. Nada de eso ocurrió. Fueron tres series de naturales. A la cuarta, el de San Miguel escarbó y reculó. Rubricó la faena con muletazos en redondo muy relajados. Se tiró con fe y pinchó. Otra vez con las mismas ganas para agarrar una estocada algo caída. Oreja por el conjunto.

Sin suerte

Ni Javier Solís ni Luis Bolívar -ambos repetían después de haber toreado el domingo 7 de septiembre- se encontraron con el material propicio para el triunfo.

Solís le dio hasta tres largas cambiadas a su primero. Manejó con soltura el capote, sobre todo la media desmayada, y llevó galleando a su oponente al caballo. Pero el astado, al que recibió con estatuarios en el comienzo de faena, recortó siempre y no se entregó. Fue quedándose corto y debajo. Acortó distancias el pacense, que insistió demasiado para no conseguir nada.

A portagayola se fue a recibir al quinto, dejando lances de buen porte y garra. Pero la faena no tomó la altura deseada. Algo mejor por el pitón izquierdo. Tiene oficio Solís, pero no hubo continuidad entre serie y serie.

Luis Bolívar se fajó con su primero, haciéndolo todo él, aguantando y robándole los muletazos que no tenía. Faena de valor y firmeza, buscando el toreo de cercanías cuando el de San Miguel no pasaba. La espada le privó de un premio mayor que la ovación.

Un siglo debió pasar por la mente de Bolívar cuando el sexto se le paró al recibirlo a portagayola. Luego, dos pases por la espalda en el inicio de faena prologaron un arrimón -sólo cabía eso- ante la poca raza del astado.