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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 18 de mayo de 2003
Novillada con picadores
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Novillos de Torrealta,
en general bien presentada y de nota. El mejor, el cuarto, al que se le
dio la vuelta al ruedo tras pedirse el indulto
Diestros:
- Jesuli de Torrecera,
estocada desprendida (vuelta tras petición minoritaria, con bronca a
la presidencia, tras denegar el trofeo). En el cuarto, estocada (dos
orejas).
- Manuel
Escribano, dos pinchazos y doce descabellos (silencio). En el quinto,
pinchazo y estocada (saludos).
José María Manzanares,
metisaca y estocada (oreja). En el sexto, media trasera y muy tendida.
Se echa el novillo (aplausos tras aviso).
Entrada: Dos tercios de entrada
Crónicas de la prensa: PortalTaurino,
ABC, Diario de Sevilla.
PortalTaurino. MANUEL
VIERA. Sí señores
(y señoras): esto es torear
Quizá el placer que experimentó esta tarde La Maestranza ante tan
buen utrero, no guarde relación con el análisis teórico de la
esencia de la bravura, pero me es igual. Los más puristas pueden poner
una y mil pegas al comportamiento de “Zurcidor” y
otorgarle toda la razón al usía por impedir el indulto. Puede, que en el
comportamiento en el caballo no fuese demasiado bueno. Puede, que
tuviese, muy al final, atisbos de marcharse del engaño. No sé... Pero es
una pena y una insensatez que
tan notable animal lo mandaran al desolladero,
cuando con voz en grito pedimos tarde tras tarde bravura en el
ruedo. Harto estamos de tanto toro moribundo rondado por los suelos, de
tontas embestidas como almas
en pena, de soporíferas tardes de toros, y hoy, cuando el milagro de la
bravura se produce, en vez de conservarla como oro en paño, la matamos
para que mañana, otra vez, volvamos a pedirla asqueado de lo que sale por
chiqueros. No sé que temor, y en que ley se amparó el presidente y su
equipo para no conceder a “Zurcidor” el gran honor de transmitir
padreando tan necesaria y deseada casta brava.
En la trayectoria profesional de un torero hay
hitos que marcan el devenir de la misma. Es el caso de Jesuli de Torrocera
esta tarde en Sevilla. Dos novillos, el primero para desorejar, y el
segundo para consagrase en tan deseado e importante escenario, le brindó
la diosa fortuna. Y a punto estuvo de hacerlo, aunque a su toreo, técnico
e inteligente le faltó siempre compás y ritmo. Le faltó lentitud. Le
faltó acoplar embestidas al
recorrido de su muleta, sobre todo con el encastado primero. Sin embargo,
el diestro de Jerez, mece mejor el capote que arrastra la muleta. Las verónicas
y las medias sobresalieron del buen hacer con la capa. De todas formas, no
desentonó ante la proliferación de embestidas del bravo torrealta
lidiado en cuarto lugar. Supo lucirlo, le dio sitio e imprimió su toreo
con ambas manos entre el clamor de toda una plaza sorprendida e incrédula
ante tanta bravura. Resulta curioso cuando un torero y un toro rompen los
limites de la brillantez. Jesuli de Torrecera y “Zurcidor” nos
hicieron cómplices de sus sensaciones: la entrega desmedida y la ansiada
casta. Así de fácil.
Si se buscara una faena dominada de principio
a fin por la belleza del natural en estado puro, es posible que en muchos
años atrás no se encuentre una obra
más serena, más artística, más auténtica y acabada que la de
este incipiente torero. Sin querer dar clases magistrales, José María
Manzanares, simplemente mostró a la gente el perfecto combinado de toreo
y arte. Lo hizo con ambos toros, aunque fue con su primero donde moldeó
con talento incomparable una tauromaquia plena de sentimiento y buen
gusto. Es todo un gozo comprobar que el toreo bien hecho nos une a todos,
y esta tarde, Manzanares, buscó la unión de toda la plaza con la
expresividad de su arte. La faena del hijo del maestro de Alicante al
tercer novillo fue toda un fluir de muletazos puros con densas pinceladas
de pellizco que dieron como resultado toda una obra llena de verdad, y en
especial, llena de optimismo para el futuro más inmediato de este torero.
Y fue así, como en tono confidencial, sin ampulosidades ni énfasis, como
desgranó su toreo hondo, profundo, puro, lento y eterno. La inspiración
de Manzanares parecía dejarse guiar por el vuelo rasante del vencejo y el
silencio expectante de los tendidos. Sí señores (y señoras): esto es
torear.
Demasiado frío se ha mostrado esta tarde
Manuel Escribano. Se esperaba más, mucho más, de este torero que pareció
absorbido por lo que sucedió en el ruedo antes de sus dos actuaciones. El
toreo de Escribano es el riego en cada pase, el ¡uy! en cada decisión, y
hoy con sus sosotes novillos poca opción tuvo de demostrar esas otras
calidades que tan buenos triunfos le proporcionan.
En definitiva, ha sido esta una intensa tarde
de toros donde se admiró la bravura. Y el toreo de todo un artista. ¿Para
que más?.
Diario de Sevilla.
LUIS
NIETO. Vuelta
para un extraordinario 'torrealta' y salida a hombros de Torrecera
¡Qué espectáculo! ¡La Maestranza, crujiendo!
Una catarata de emociones recorrió los tendidos. Los pañuelos ondearon
en varias ocasiones. La banda de Tejera lo bordó en varios pasajes. Y el
público, en pie y rompiéndose las manos cuando arrastraron al cuarto
novillo de Torrealta para el que se pidió el indulto. Éra para frotarse
los ojos. Después de la mediocre Feria de Abril, este volcán de pasión
en el que vivió la plaza por momentos, parecía un sueño. pero no lo
fue.
Vayamos por partes. De la novillada, de nota alta, de Torrestrella, destacó
el excelente cuarto, anunciado como Zurcidor, marcado con el número 98,
de 421 kilos, armónico en sus formas. El público, embalado, pidió un
indulto. La presidencia, en su sitio, concedió como premio la vuelta al
ruedo en el arrastre. Y es que al animal lo picó en un primer encuentro
el picador de puerta, en lugar del de tanda. En el resto de la lidia, el
animal se entregó. En la muleta, con un gran tranco, persiguió hasta el
infinito la tela, con una nobleza suprema y gran humillación. Jesuli de
Torrecera apuntó valor y ansias de triunfo. Quizás se precipitó en
algunos momentos. Lo recibió con una larga cambiada de rodillas en los
tercios. Jugó bien los brazos a la verónica, cerrando un manojo con una
emotiva media de rodillas. Y en su afán de agradar se marcó un quite por
lopecinas. En las afueras realizó una faena por ambos pitones, bien
trenzada, en la que descolló la ligazón. Siempre tiró bien del astado,
con pases limpios. Quizás esas ansias de triunfo ante un novillo de
interminables embestidas le traicionaron. Faltó reposo. En cualquier
caso, faena meritoria para un novillero que cortó las dos orejas y tuvo
la fortuna de encontrarse con un auténtico novillo de bandera.
Jesuli, con la diosa fortuna de cara, tuvo en su primero a otro gran
ejemplar en calidad. Lo recibió con dos largas de rodillas en los tercios
y dibujó buenas verónicas en las afueras, rematadas con una airosa
media. El comienzo de faena fue brillante. Y desde los medios, dando
distancia al novillo que se encontraba en tablas, lo pasó con la diestra
en muletazos largos y tersos. La labor por ambos pitones estuvo marcada
por la ligazón y también se echó en falta más poso, más relajo. La
vuelta al ruedo tras petición, que no fue mayoritaria, fue un premio
justo.
Manzanares dejó una buena tarjeta de presentación en su primer novillo,
en el que le concedieron una oreja, en la que tampoco la petición fue
mayoritaria, incluso con menos pañuelos que en el caso anterior. Fallo
del presidente, que además hizo un agravio comparativo. La faena del
alicantino, en una plaza de la categoría de la Maestranza, era de vuelta
al ruedo. Estuvo a la altura del novillo, que no rompió del todo.
Manzanares deslumbró por lo despacio que toreó con la muleta, con
algunos muletazos sueltos a cámara lenta. En las afueras, dibujó un
natural inmenso y el de pecho al ralentí que hizo estallar al público en
un inmenso ¡ole! Otro cambio de mano fue como un alarde de magia. Y magnífico
el cierre con macizos ayudados y el de pecho lento, len-tí-si-mo. A pesar
de un feo metisaca, antes de la estocada, la presidencia concedió un
trofeo.
Con el que cerró plaza, que se rajó pronto y acabó siendo un
marmolillo, Manzanares tiró líneas, toreando al hilo del pitón y hacia
fuera.
Manuel Escribano tuvo una actuación sin relieve. Cosechó las mayores
ovaciones en el segundo tercio. El de Gerena se las vio en primer lugar
con un astado topón, que acabó rajado. Lo recibió a portagayola. Lo
mejor, el tercer par al quiebro hacia los adentros, tras citar de
rodillas. La faena no tuvo trascendencia alguna.
Con el noble, pero paradote quinto, tampoco consiguió levantar vuelo.
Enganchones a la verónica. Y en los medios, faena cumplidora que no caló
en el respetable. La plaza rugió en un tercer par de banderillas
impresionante. Al violín, quebrando y por los adentros, sin apenas
espacio. De infarto.
En el recuerdo quedará la imagen del mayoral de Torrealta, recibiendo una
ovación por ese magnífico Zurcidor, al que Jesuli de Torrecera desorejó
en un festejo que fue una catarata de emociones.
ABC. FERNANDO
CARRASCO. «Zurcidor»,
de Torrealta: ¡qué novillo, Dios mío
Todavía está embistiendo «Zurcidor»,
novillo de la ganadería de Torrealta, negro mulato bragado, marcado con
el número 98 y de 421 kilos de peso. ¡Qué manera de embestir, Dios mío!
¡Qué bravura y acometividad! ¡Qué derroche de nobleza detrás de la
muleta! Incansable, sin abrir la boca, yendo de largo, tomando la muleta
sin hacer un extraño. Una y otra vez. Le plantaba la muleta Jesuli de
Torrecera desde la distancia y allá que se arrancaba «Zurcidor», que
hacía el «avión», rebosándose, volviendo a quedar colocado para que
el torero le ligase series de ocho y diez muletazos.
Dos trofeos para Jesuli de Torrecera
Ni un solo pero a «Zurcidor». Si acaso, que en el caballo se
fue al de puerta en el primer puyazo y que no se empleó demasiado en el
segundo. Pero ya había mostrado tranco en los inicios. Fue una faena de
gran altura, en la que templó de verdad, y en la que el público comenzó
a comprender que la bravura de este novillo no era normal. ¿Merecía el
indulto? Sólo sé que hacía años que no veía un toro, un novillo en
este caso, embestir como lo hizo «Zurcidor». En la conciencia del
presidente queda. En la de los aficionados, quedó plasmado en la plaza.
Pasarán los festejos y habrá triunfos y novillos y toros buenos. Pero
como «Zurcidor»... y Jesuli lo cuajó. A «Zurcidor» la gloria. A
Jesuli de Torrecera, también.
Manzanares, oreja en su debut
Pero con «Zurcidor» salieron sus hermanos de Torrealta. Novillada
extraordinaria, embistiendo y con una nobleza fuera de lo común. Le pasó
esto al primero, en el que Jesuli construyó una faena meritoria. Se le
pidió la oreja que el presidente de no condeció y dio la vuelta al
ruedo. Así que se puede decir que le «birló» la Puerta del Príncipe,
porque con los mismos pañuelos sí se la dio a José María Manzanares.
Pero también se vio torear a otro torero ayer en la Maestranza. Se
presentó el hijo de José María Manzanares, próximo a tomar la
alternativa, y evidenció tener no sólo una muñeca privilegiada, sino un
toreo de altísimas cotas. (Oreja y palmas).
La tarde pesó para Manuel Escribano. Todo pundonor, voluntad y
variedad, se mostró demasiado espeso con su lote. (Silencio tras aviso y
ovación).
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