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Festejo de la Virgen de los Reyes
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del viernes, 15 de agosto de 2003
Corrida de toros
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Toros de Conde
de la Maza (muy
bien presentados, serios y astifinos. Aunque flojos y rajados. Destacaron
segundo y quinto). Diestros:
Incidencias:
se guardó un minuto de silencio por Miguel Criado El Potra, recientemente
fallecido. Se despidió del
toreo el picador y conocedor de la ganadería del Conde de la Maza, Miguel
Reina Gallego.
Entrada: un cuarto de plaza.
Crónicas de la prensa: PortalTaurino.com,
ABC, Diario
de Sevilla.
Portal
Taurino.
MANUEL VIERA.
Luís Vilches promete dar que hablar
En más de una ocasión lo he pensado y lo he dicho. Está muy bien
que se premie con estas oportunidades a toreros que prometen, sobre todo,
en estas emblemáticas fechas
donde la celebración de la corrida de toros se hace necesaria por tradición.
Claro, que luego llega uno a la plaza y resulta que no hay nadie. ¿Cómo
se deshace este entuerto?. Quizá sea una de las consecuencias de cómo
está esto.
Y esto está hecho y montado sólo para privilegiados. Si no, como
es posible que el presidente
obvie la petición mayoritaria de
trofeos. Cuando a las figuras, en pleno ciclo ferial, se le han dado
despojos que se tomaban a chufla. No es justo, y menos de buen aficionado
negar un premio, pedido por mayoría absoluta, a esta gente que tanto lo
necesita. Sin entrar en otro tipo de valoraciones, siempre subjetivas, no
deja de ser otro disparate inexplicable del
que arriba preside.
A
Luis Vilches le negaron la oreja del segundo. Y esto no es justo. Lo que
le ha pasado, paradójicamente no hace sino reforzar el toreo del utrerano
y el valor de una faena, que a pesar de los altibajos, no se resiente un
ápice. De cada uno de los muletazos no estuvo ausente, ni un momento, ni
la emoción ni el peligro. A
pesar de torear demasiado
tenso y forzado, a pesar de rematar cada pase
por arriba, un vicio que debe de corregir cuanto antes, Luís
Vilches, fue autor de una
faena amplia y variada cuya
repercusión en los tendidos no tuvo titubeos. Mano baja, trazo largo,
aguante y lentitud en el natural. Firmeza y valor que rubricó, ya era
hora, con la espada. Menos
apabullante fue la faena al quinto, un complicado y flojo condeso que
protestó demasiado en los engaños del sevillano. Hubo ligazón con la
diestra, pero sin decidirse a arrastrar el engaño. Esta vez, con la
muleta en la izquierda fue más esquivo, más oblicuo, y, por lo mismo, menos
templado. De todas formas hubo toreo y corazón.
De nuevo la estocada le certificaría la oreja que le fue
concedida. Aceptable toreo de Vilches que promete dar que hablar en el
futuro.
La
corrida de los herederos del Conde de la Maza gozó de una excelente
presentación. Toros serios, astifinos, rematados. Quizá mansearon con
sosas embestidas, blandearon en exceso, se rajaron pero sus complicaciones
para la lidia no fueron excesivas. Destacaron por juego el segundo y
quinto.
Vicente
Bejarano le puso voluntad a la tarde. No más. Y no es por ahí por donde
se esperaba la repuesta a su difícil y complicada situación. Al noble
y flojo primero le dio infinitos pases sin emoción abusando después de
los adornos. Con el cuarto hizo un tremendo esfuerzo, pero más banal que
auténtico. Con la espada fatal.
Corpas,
brindó el sexto a Miguel Reina, excelente picador y extraordinario ser
humano, que esta tarde dijo adiós al toreo. Y no pudo el sevillano
ofrecerle al varilarguero el triunfo deseado. Corpas
vino a La Maestranza con la lección bien aprendida, a por todas,
pero le fue esquiva la suerte. Tras el buen saludo de capa al primero poco
pudo hacer con la muleta. Lo intentó con ambas manos, incluso cambió
aceleradamente de la derecha a la izquierda y viceversa. Ya con el toro en
las querencias de chiqueros terminó de pinchazo y estocada. Al sexto lo
toreó al natural con altibajos y sin demasiada emoción. Poco, muy poco
lo conseguido para sus muchas ilusiones puestas en la tarde maestrante.
Diario
de Sevilla. LUIS
NIETO .
El club 'maldito' de los daneses
En los toros se ha dado en denominar el club de las cien al grupo restringido de matadores que han alcanzado cien o más corridas en una misma temporada. En las antípodas se encuentra un enorme pelotón de toreros que bien podríamos llamar el club de los daneses -no porque sean nórdicos o fornidos mozos altos y rubios- sino porque tienen casi las mismas oportunidades para torear que un danés en Dinamarca.
Me explico. En la corrida de ayer, el cartel lo componían tres diestros locales de ese club de los daneses. Así, Vilches acudía con la extraordinaria cifra de siete corridas; Corpas, tres y a Bejarano, después de revisar cuatro veces las estadísticas, no lo encontrábamos porque...qsencillamente, se estrenaba este año, ayer, en la Maestranza.
Para colmo, la corrida de Conde de la Corte, al igual que la novillada del domingo anterior, fue por su comportamiento una reválida en toda regla. Pues aún así, el presidente le cerró la salida a hombros a Luis Vilches, denegándole un trofeo pedido mayoritariamente en su primero. Y Vicente Bejarano y Francisco Javier Corpas cumplieron a su manera ante la muy bien y difícil corrida de Conde de la Corte.
Vilches se mostró muy centrado y solvente en su lote. Ante el segundo, con nervio en los primeros tercios y orientado en el último tramo, el utrerano estuvo muy firme. Con la franela, en las afueras, tras una tanda con la diestra de peso, dibujó otra serie, preciosa, al natural. El animal se rindió y a partir de ahí se defendió con tornillazos al final de cada pase. Mató de estocada desprendida. Hubo petición mayoritaria de oreja e insultos, irreproducibles, para el presidente y su familia.
El castaño quinto fue protestado por flojo. Se dejó pegar en el caballo. Pero al final de las suertes echaba la cara arriba. El utrerano comenzó su faena con el cartucho de pescao. Una labor cumplidora que acabó pronto metiéndose entre los pitones del correoso animal, al que recetó una buena estocada en lo alto. Con menos petición -también mayoritaria- que en el toro anterior, el presidente sí concedió en este caso el trofeo.
Vicente Bejarano cumplió sin más en su lote; matando mal. El colorao que abrió plaza resultó un toro basto, que no llegó a descolgar y se paró pronto. Comenzó bien la faena con la diestra. En la segunda tanda hubo un desarme. Luego, con la zurda, porfió con el toro convertido en un auténtico marmolillo.
Con el manejable cuarto, deslucido porque no rompió del todo, el de La Puebla consiguió una faena compuestita por ambos pitones, con constantes cambios de terrenos.
Francisco Javier Corpas se enfrentó al peor lote. Con el manso e huidizo tercero, que se refugió en tablas, quedó inédito, pese a su esfuerzo. En los lances de recibo se obsesionó con el toreo de rodillas y a punto estuvo de cogerle en una media verónica.
El de Castilblanco tuvo el detalle de brindar la muerte del sexto a su picador Miguel Reina, que se retiró ayer. Un toro protestado por flojo y que no tuvo recorrido. El diestro, en las afueras, se justificó en un trasteo voluntarioso.
En cuanto al toreo de capote, ayuno hoy en día de buenos intérpretes, lo mejor corrió a cargo de Luis Vilches, en un quite a la verónica al primero, abrochado con una majestuosa media, y de Corpas en el segundo, con otras verónicas de buen trazo.
Lo cierto es que ante las complicaciones de los toros no existió diferencia con otros diestros que llevan por estas fechas más de medio centenar de corridas ¿De dónde sacan todos estos toreros, como los de ayer, fuerzas para revestir su moral? Algún día nos lo contarán. Tiempo tienen porque, desgraciadamente, pertenecen al club maldito de los daneses.
ABC.
Fernando Carrasco. Luis Vilches, a tumba abierta, corta una oreja
Quiso en todo momento Luis Vilches. Se la jugó sin cuento ante un toro que le desafió de manera perenne. No bajó la guardia y se fue a tumba abierta desde que tomó la muleta. Es verdad que la espada cayó baja pero, ¿a santo de qué tiene cada tarde el señor Teja que erigirse en protagonista? ¿Por qué ese desaire continuo cuando toda una plaza pide la oreja? Riguroso hay que serlo, señor Teja. Pero ojo, con todos. Con los que necesitan el triunfo y con las figuras. Porque dos varas de medir... mala cosa, señor Teja, mala cosa.
El caso es que Luis Vilches quiso desde el principio. Una tarde que comenzó con el recuerdo a Miguel Criado y que continuó con la aspereza, violencia y mansedumbre de los bien presentados toros del Conde de la Maza. Preciosos de lámina pero, ay, faltos de la nobleza necesaria para hacer el toreo que se demanda actualmente.
Sin ceder terreno
Pero volvamos a Vilches. Como sus compañeros, torea poco. Pero su concepción, además de buena, está revestida de valor y firmeza. Anduvo aseado con el capote ante su primero, brusco y violento. Firme, le plantó cara a tumba abierta. Muleta por delante, cargando la suerte y embraguetándose. Pasaba el astado y se olía, cuando menos, la voltereta. No acaeció y sí sobresalió Vilches en dos series zurdas recias, macizas. Quizá no cargadas de clase -no podía haberla con este material- pero sí de una verdad incontestable. Lo mismo que con la diestra, soportando los arreones y oleadas. La estocada quedó baja. La petición fue mayoritaria. Sí, señor Teja, mayoritaria. La vuelta de clamor, como de clamor fue la pitada al presidente. De la firmeza en su primero se pasó al toreo de gusto en el cuarto. Comenzó, en los mismos medios, con el «cartucho de pescao» de Pepe Luis. Tuvo tres series el toro. Y las aprovechó Luis. Primero con la izquierda, corriendo la mano y haciendo pasar al animal por donde no quería. Luego con la diestra, jugándosela en cada muletazo. Sobresalió de nuevo el valor sin concesiones. Incluso hubo pintureros adornos. Faena inteligente y medida, rubricada con un estoconazo. Ahí tuvo que claudicar el señor Teja y darle la oreja.
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