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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 10 de agosto de 2003
Novillada con picadores

FICHA TÉCNICA

Ganadería:   Novillos del Conde de la Maza (serios). 

Diestros: 

  • Gabriel Ruiz Canito (oreja y ovación).
  • Manolo Martínez (silencio y ovación)
  • Miguelín Murillo (vuelta y silencio). 

Incidencias: Manolo Martínez sufrió una cornada en la pantorrilla de la pierna derecha con tres trayectorias -una hacia arriba, que rompe aporeunosis y fibras musculares de ambos vientres gemelos y otras que dañan músculos; con una extensión total de 18 cmts. Pronóstico grave.

Entrada: un cuarto de plaza.

Crónicas de la prensa:  Diario de Sevilla


Diario de SevillaLUIS NIETO . El cordobés Manolo Martínez, herido grave

¿Eran de alguna asociación extraña como Locos por el bronceado o Amigos de la lipotimia? ¿Un grupo de aprendices del Infoca, preparándose con temperaturas extremas? ¿Extraterrestres? El caso es que uno se estremecía en la sombra. Desde lejos, aquel grupo de achicharrados, hijos del dios Sol, me dio la tarde ¡Qué agobio!

Achicharrados y quemados salieron los espectadores que acudieron a la plaza sevillana, debido al mal juego de los novillos de la ganadería Conde de la Maza.

Canito cortó la única oreja, de escaso peso si se atiende a las exigencias de la plaza de Sevilla. Con la misma petición, el presidente -Gabriel Fernández- le negó otra a Miguelín Murillo en su primero, que dio una vuelta al ruedo; el reconocimiento que correspondía en ambos casos. Este torero -el más completo- derrochó valor a raudales y rememoró por su disposición a aquellos novilleros hambrientos de los años 60. Y, en una tarde de muchas tonalidades, con la correosa novillada del Conde de la Maza -una corrida de toros en trapío- cayó herido Manolo Martínez en el quinto. Todo ello, en una tarde-noche de mucho calor y escaso público y en la que pese a la excesiva duración -dos horas y media-, el espectáculo no se hizo pesado. Hubo emoción por la seriedad y respeto de los novillos. Sin duda, una auténtica corrida de toros.

Canito volvió a revalidar su cartel en la Maestranza. Con el manso primero anduvo muy centrado. En la muleta, muy cruzado, consiguió dos tandas muy entonadas a un animal sin fijeza. Por el pitón izquierdo tragó aun más y el animal le prendió del glúteo, sin calarle, pero destrozándole la taleguilla. Mató con decisión de una estocada certera para ganar la única oreja.

Ante el cuarto, otro manso áspero, que se rajó de inmediato, Canito apenas tuvo opción para lucirse. El sevillano ganó terreno a la verónica. Y realizó una labor con la muleta porfiona, mal rematada con los aceros.

Manolo Martínez tuvo una actuación desigual. Ante el segundo, con tendencia a tablas, que no humilló y se quedó corto, realizó una faena aseada por ambos pitones. Apuntó buenas maneras.

Con el manejable quinto, el único potable del pésimo encierro, Martínez se esforzó en una faena larga y con altibajos. Lo mejor fueron algunos naturales estimables, así como un par de pases de pecho, forzados y mandones. Al entrar a matar, el novillero cordobés fue cogido en el primer envite a cambio de un pinchazo. El novillo le infirió una cornada en los gemelos de la pierna derecha. Cojeando y sangrando, despachó al animal de estocada al encuentro y dos descabellos. Le llevaron las asistencias a la enfermería, donde le intervinieron de una cornada con tres trayectorias, de carácter grave.

Miguelín Murillo se la jugó de principio a fin en sus dos actuaciones. Algo verde todavía, llegó a suplir sus carencias con un valor descomunal. Al peligroso tercero lo recibió nada menos que con una larga y tres faroles de rodillas. Prendió dos grandes pares de poder a poder y cerró con otro par de calafia -el violín, al cambio y por los adentros-. El público lo ovacionó puesto en pie. La faena fue de lo más emotiva. La inició en los medios, con una tanda con la diestra de rodillas. El novillo le saltó al pecho en la siguiente. El chaval continuó jugándosela. Y mató de estoconazo en la suerte contraria.

El sexto fue el de más guasa de la novillada. Tuvo una enorme violencia. Murillo lanceó bien. Volvió a ganarse las palmas en un buen tercio de banderillas, aunque en esta ocasión las reuniones no fueron tan ceñidas. Y se mostró muy voluntarioso en un trasteo, en el que fue desarmado varias veces, por terribles gañafones del animal. El novillero extremeño dejó una carta de presentación de un torero con arrestos.

Festejo con muchos contenidos y una terna que dio siempre la cara y no se arrugó ni hundió ante las dificultades de un ganado muy bien presentado