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Festejo fuera de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Noche del jueves, 10 de julio de 2003
2º Novillada de Promoción
de Nuevos Valores de la Torería
 
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Novillos de Fermín
Bohórquez
(nobles pero faltos de fuerza). 3º y 6º devueltos por inutilidad
para la lidia. Diestros:
-
Sergio Moreno. Recibió a portagayola. Estocada tendida, pinchazo, aviso,
dos pinchazos, varios descabellos (palmas).
-
Javier Avilés. Tres
pinchazos, aviso, descabello, aviso, pinchazo y descabello (palmas).
-
Curro Sierra. Estocada,
fuerte petición de oreja (vuelta al ruedo).
-
Daniel Morales. Media
estocada (vuelta al ruedo).
-
Jesús Herrera. Estocada
(oreja).
-
José María González
Copano. Estocada en su sitió sufriendo fuerte revolcón
(saludos desde el tercio).
Entrada: media plaza.
Presidente: Francisco
Teja
Crónicas de la prensa: ABC,
Diario de Sevilla
ABC.
ROCIO LUNA. Novillada en La Maestranza: Los
cabestros, protagonistas de la segunda sin picadores
Escasas orejas y muchos avisos en la
Segunda Novillada de Promoción que se caracterizó por un indiscutible
protagonismo de los cabestros, que tuvieron que ayudar a que el tercero y
el sexto de Bohórquez abandonaran el ruedo. No obstante, otro espectáculo
se alzó en las gradas donde un público mayoritariamente extranjero unido
a los fervientes seguidores, familiares y amigos de los aspirantes
perjudicaron, sin intención, el ánimo de los jóvenes diestros
complicando el ambiente que se respiró en una plaza castigada por el
sofocante calor.
El sevillano Sergio Moreno, con el primero de la tarde, le puso ganas a un
novillo que le embestía con fuerza por la derecha y del que sacó, a base
de naturales, lo mejor que había de él. Con la espada no tuvo tanta
suerte y tras el descabello, no obtuvo más que el silencio de la afición.
A Javier Avilés con la muleta se le veía con ganas a pesar de que
el novillo no se decidía en un principio. El joven se gustaba y eso lo
transmitía a la grada. Pero llegó la espada y el sueño del novillero se
desvaneció. Tras algunos pinchazos y la moral a ras de eral un sólo
descabello acabó con el novillo.
El tercero tras el cambio, fue uno de los más lucidos de la noche, a
pesar de su carrera por los medios. Curro Sierra hizo más de lo que pudo.
Uno de los mejores capotes, las tandas sin interrupción se sucedieron. El
sevillano se dio a la afición y a pesar de que su faena no fue
recompensada con una muy demandada oreja, la vuelta al ruedo le supo a un
trozo de gloria.
El cuarto eral de Bohórquez no trajo la suerte precisamente a Daniel
Morales. De la Escuela Taurina de Cáceres y triunfador, el pasado mes de
marzo, del Zapato de Plata de Arnedo, se portó como el buen estudiante
que irremediablemente suspende en el examen. Ganas, fuerza, tesón, todos
los calificativos son pocos para este joven novillero que veía como la
oportunidad de la Maestranza se le escapaba de las manos. Tirando la
montera para llamar la atención del de Bohórquez, se mantuvo entero con
la muleta. Una y otra vez le entraba al toro por la derecha hasta hacerse
monótono, desesperándose el novillero, el público...y el toro. Una
media estocada sin descabello le quitó la oreja que no por muy
demandada fue concedida.
Sin lugar a dudas, el gran triunfador de la Segunda de Promoción fue el
gaditano Jesús Herrera. Con más suerte en el toro que técnica cuajó
una faena discreta pero contundente. Con una muleta sin sobresaltos y a
base de naturales consiguió sacar al mejor novillo de la noche todo
cuanto quiso. Fervor y ganas no le faltaban. Después de lo que había
visto no era muy difícil superarse y tras las dos orejas demandadas y no
conseguidas en los anteriores toros, pensó que la suya sí iba a ser. No
se equivocó y teniendo una suerte inaudita en una tarde en la que los
toros embestían sin ponerse de acuerdo con su oponente, consiguió una
estocada centrada y firme que le llevó al ansiada trofeo.
El sexto, llegó con una afición cansada de los cabestros y del público
extranjero y eso lo «pagó» el último de la tarde, José María González
«Copano», que pensó que «arrimarse» era la única forma de conseguir
«su trozo de pasatel». Las formas eran buenas, pero se le veía forzado
y eso el astado lo notó. Más de un susto -uno de ellos le lastimó la
pierna- fue propinado por el novillo que sabiendo su superioridad se hizo
con el torero y en el cuerpo a cuerpo le ganó. La faena, a pesar de las
ganas, no le cuajó. En la espada, el novillo lo volteó sin más
transcendencia.
Diario de Sevilla.
LUIS NIETO.
El algecireño Jesús Herrera consigue el único trofeo
La novillada de Fermín Bohórquez fue material al uso, el pan nuestro de cada día, en estos tiempos de nobleza bobalicona, cuando no excesiva blandura. Buen género para que no pasara excesivos aprietos los chavales. Los bohórquez, bien presentados y nobles, pecaron de falta de fuerzas hasta el punto de que dos de ellos -tercero y sexto- salieron ya claudicantes y fueron sustituidos por sendos sobreros. En el festejo destacaron Jesús Herrera, que fue el único que consiguió un trofeo pedido por mayoría abrumadora; Curro Sierra, el que mejor toreó de capa del sexteto; y Daniel Morales, que dejó buen sabor de boca con la muleta. Los tres fueron los únicos que acertaron con la espada en el primer envite.
Sergio Moreno, de la Escuela de Sevilla, decidido ante el noble que abrió plaza, consiguió lo más destacado de su actuación en una tanda con la diestra.
El rondeño Javier Avilés, siempre con la figura muy forzada, realizó una faena compuestita al blando, tardo y cortito segundo.
El coriano Curro Sierra -no tiene que ver nada con el banderillero Silverio Sierra-, de la Escuela de Sevilla, jugó muy bien los brazos a la verónica. Sin duda, dio los lances más templados y acompasados. Con la franela, ante un incómodo novillo, comenzó una labor con buen aire, que se vino abajo tras un desarme.
Daniel Morales, de la Escuela de Cáceres, toreó con clase al blando cuarto. En algunos momentos, por los conocimientos en la colocación y la manera de citar, recordó -por supuesto, salvando las distancias- al valenciano Enrique Ponce. Le faltó vender la mercancía. La faena del torero de Higuera de la Serena estuvo impregnada de naturalidad.
Jesús Herrera, de la Escuela de Algeciras, tuvo como mayor virtud en su quehacer el adelantar y tirar de las embestidas del noble quinto, con gran recorrido. Descolló en un par de series al natural. El torero algecireño -aconsejado por su maestro, Francisco Ruiz Miguel- contagió al público con la alegría que derrochó en su faena.
José González Copano, de la Escuela de Jerez, sufrió un par de cogidas sin consecuencias. El hijo del famoso banderillero del mismo apodo realizó una labor con excesivos enganchones y desarmes, en la que sobresalió una tanda con empaque por el pitón derecho y un trincherazo con sabor
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