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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 24 de junio del 2001
Novillada con picadores
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Novillos de Cebada Gago, bien
presentados, en general con movilidad y de juego desigual. Diestros:
- Francisco Javier
Corpas, dos pinchazos y casi entera (saludos tras aviso). En el
cuarto, entera (oreja).
- Nuno Velázquez, estocada y descabello (vuelta tras aviso). En el
sexto, dos pinchazos y estocada (ovación).
- Antonio
Fernández, pinchazo y entera (silencio). En el quinto fue
herido y pasó a la enfermería. Mató el novillo Corpas de tres
pinchazos, media y un descabello (silencio).
Entrada: media plaza.
Incidencias: Antonio Fernández recibió una cornada grave con
tres trayectorias, con herida en la parte superior del muslo en una
extensión de 15 centímetros, destrozando fibras del vasto interno y del
recto anterior, dirigiéndose hacia la parte interna del muslo en una
extensión de 20 centímetros por encima del plano vastuclar; y otra
trayectoria hacia abajo y detrás de 10 centímetros. Pronóstico grave.
Crónicas de la prensa: El
País, Diario de Sevilla
EL País. ANTONIO
LORCA. Antonio Fernández, herido grave
El novillero Antonio Fernández resultó cogido por el quinto de la
tarde cuando lo toreaba de muleta. El animal, de embestida áspera, lo
volteó e hirió en el muslo derecho.
El cartel decía que los novillos eran de Cebada Gago, y había que creérselo.
Lo cierto es que no hicieron honor a su casa, la que dice que cría toros
de bonita lámina, poderosos y de encastada nobleza. No señor. Estos
novillos parecían hijos de un semental del vecino, que en noche de luna
llena y con los sentidos encendidos saltó la valla, hizo lo que suelen
hacer lo sementales con vacas en estado de gracia, y aquí está el
resultado: novillos muy desiguales, distraídos, mansos, descastados y
sosos.
Corpas es un veterano novillero que, desde sus comienzos, apuntaba una
carrera directa el éxito. Pero la vida es una tómbola y a él le ha
tocado seguir en el escalafón. De este modo, el tiempo oxida la ilusión,
y la espera acaba en desesperación. Corpas mantiene el buen gusto, pero
no sabe qué hacer ya para que le reconozcan sus méritos. Su primero, un
novillo sin fuerzas y rajado, le permitió mostrar sus buenas maneras en
dos tandas de derechazos. Echó el resto en el cuarto, tan manso como los
demás y de áspera embestida. Aguantó las tarascadas con gallardía, y
después de deleitar a la verónica, toreó con quietud con la mano
derecha. Mató con decisión y paseó una oreja que ojalá le sirva para
tomar una alternativa injustamente negada hasta ahora.
Fernández se llevó la cornada después de dejar patente su voluntad,
con un lote muy poco propicio. Nuno Velázquez, un joven portugués, llegó
con muchas ganas de triunfo y voluntad. Emocionó en su primero con la
mano derecha y nada pudo hacer con el marmolillo sexto.
Diario
de Sevilla. LUIS NIETO.
Corpas, cara; Fernández,
la cruz amarga de la cornada
La última novillada del abono de la temporada
sevillana condensó esa ley dura, tremenda y realista de la Fiesta: la
cara del triunfo y la cruz de la cornada. Francisco Javier Corpas, que
paseó una oreja, vivió esa efigie amable del éxito; por el contrario,
el gaditano Antonio Fernández fue herido grave. A caballo de ambos
resultados, las buenas maneras del portugués Nuno Velázquez, quien rozó
el éxito en su debut en Sevilla.
En el aspecto ganadero, la novillada de Cebada Gago, bien presentada,
encastada y con movilidad, fue muy interesante; mucho más que la mayoría
de hierros que se han lidiado anteriormente. Las cuadrillas, desacertadas
-exceso de capotazos y de castigo en varas y mal en banderillas-
influyeron negativamente en las condiciones de los novillos.
Francisco Javier Corpas, arropado por sus paisanos de Castilblanco y
con un buen lote, cortó la única oreja del festejo. El primer novillo,
suelto de salida, noblote, se rajó pronto en el último tercio. Corpas lo
lanceó de rodillas y lo llevó por chicuelinas al paso al caballo, donde
el animal no se empleó. La cuadrilla, como ya sucedería a lo largo del
festejo en las tres, estuvo desafortunada en la brega y banderillas. El de
Castilblanco cuajó una tanda cortísima por el derecho, con tres
muletazos y uno bueno de pecho. Otra más, con buen aire y el animal se
rajó, buscando tablas. Ahí volvió a sacar una serie con nota. Cuando lo
intentó con la izquierda el animal no embistió. El sevillano falló con
los aceros.
El cuarto fue otro novillo con nobleza, suelto en el primer tramo.
Corpas lo toreó muy bien a la verónica en un palmo de terreno. Tras el
brindis a Paco Parejo, en las afueras, desarrolló una faena desigual y
extensa, con dos templadas series con la diestra. Con el novillo ya
rajado, alternó tandas con enganchones, con pases de bella factura. La
estocada, muy bien ejecutada, fue suamamente eficaz y los pañuelos no se
hicieron esperar. Cortó la única oreja del festejo; oreja de paisanaje.
El gaditano Antonio Fernández con el noble segundo, que cumplió en
varas, no llegó a lucirse en los lances de recibo. El novillo se orientó
en una mala brega, con mitin de la cuadrilla en banderillas. Fernández,
en los medios, no llegó a acoplarse. Como curiosidad, llamó la atención
en los tendidos el que el torero mata con la izquierda, algo inusual. Lo
hizo de pinchazo y entera.
El quinto se dejó pegar. Llegó a la muleta muy corto por ambos
pitones. Antonio Fernández, sin opción a lucimiento, se arrimó y en una
de las arrancadas el novillo le volteó y zarandeó de manera vertiginosa.
Cayó herido el torero y las asistencias lo llevaron a la enfermería
donde le intervinieron de una cornada grave en el muslo derecho.
Nuno Velázquez se las vio en pimer lugar con un manso, que llegó con
geniecillo a la muleta. Sin que el novillo humillara, el portugués lanceó
con garbo a la verónica. Comenzó con dos buenas tandas con la derecha,
con vibración. Se rajó pronto el novillo y buscó toriles. Allí, junto
a tablas, logró la mejor serie al natural del festejo. Entró con fe,
enterró el acero; pero precisó luego de un descabello. Hubo una ligerísima
petición, que acabó en vuelta al ruedo.
Al sexto lo destrozó el picador con un puyazo bajo. Velázquez volvió
de nuevo a brillar con el percal, alternando verónicas con el compás
abierto con otras a pies juntos hasta rematar en la boca de riego. El
toro, afectado por el mal castigo en varas, receló, tardeó y se paró.
Imposible el lucimiento y faena sin emoción. Mató mal.
Al final, todo el mundo quedó impresionado por la cornada del
novillero Antonio Fernández, que porfió hasta que el quinto le metió en
el quirófano. Fue la cara dura y amarga de la Fiesta, entre tanto el
sevillano Francisco Javier Corpas volvió nuevamente a sumar crédito en
la Maestranza.
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Aspectos
legales de la Autoridad taurina |
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