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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 22 de abril de 2001
Corrida de toros
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Fermín
Bohórquez, bien presentados y nobles.
Diestros:
Entrada: tres cuartos
Incidencias:
Crónicas de la prensa: PortalTaurino,
ABC, El Mundo
PortalTaurino.
Francisco Mateos. Bellamente
Hermoso, Pablo
Cuatro orejas para el jinete navarro, que vuelve a salir
por la Puerta del Príncipe
Bellamente Hermoso, Pablo. Todo cuanto hicistes a lomos
de tu excepcional cuadra tuvo importancia, la
importancia que, además, concede maestrantes
–de Real Caballería, recuérdese– que tendrán que bajar sus espadas
sobre tus hombros y adoptarte en la Real Corporación, porque nadie
como tú puede llevar a gala lo de caballero, todo un jinete caballero
del rejoneo. Tú, después tú, y muy atrás, los demás. Ah!, por cierto,
¿para cuando esa salida por la Puerta del Príncipe a lomos de caballo?,
que a él se le pasa el arroz, que ya sé que a ti no.
Ciertamente fue manso el primero de Bohórquez, que no
embistió en los equinos del hijo del ganadero de la
tarde, pero también fue cierto que Bohórquez
estuvo muy espeso en este primero de la tarde. En banderillas,
ni con Libanés logró conectar con los tendidos. Además,
los últimos
Y en el segundo astado, muchísimo más colaborador,
Hermoso de Mendoza ya jugar
constante a ver quien podía más, si el toro o el caballo, que le incitaba
tirando de él a dos pistas, haciendo unos inverosímiles regates con
los cuartos delanteros y los traseros. Quebró en diversos terrenos y
levantó clamores. Los últimos pares los puso con Danubio,
un lusitano de 16 años al que no se le nota el paso
de la edad, agilísimo. Y finalizó cuadra
del navarro, un caballo azteca, producto de un cruce de un cuarto de
milla y un español. El estellés estuvo por encima del toro que vino
de Fuente de Rey, con su consabida vibración. Mató de
forma impactante, saltando en un segundo del caballo
y no dejando que lo ‘tocaran’, convencido del
rápido efecto, como así fue. Cortó las dos orejas, quizá la
segunda algo benévola, porque él mismo ha recibido dos orejas en esta
misma plaza por actuaciones mucho más redondas.
Torear detrás de Mendoza es muy complicado. Y más aún
si se unen juventud, cierta inexperiencia y
demasiada arrogancia, rozando casi, casi en un toreo
alocado; el jovencísimo Diego Ventura miró más al público
que al toro, intentando levantar con constantes diálogos lo que no
lograba con pureza en el ruedo. Espectacular, y sólo a medias. Si sigue
empeñado en emular a Hermoso de Mendoza sin contar con el temple del
navarro y sólo basándose en el aspecto de la espectacularidad puede
convertirse, mas que en un rejoneador, en un destripador de
caballos. Y si no, que le pregunten a Cacao, que se
llevó una cornada en la pata trasera derecha. Tras
él, ni con Isco ni con Bambi logró brillantez; con el
último colocó una banderilla corta buena, la última.
Bohórquez se centró mucho más en el cuarto, en el que
cuajó una labor más compacta. También el toro
ayudó bastante más que su primero. Con Libanés y
Canario, cerrando actuación, logró los mejores momentos. Falló con
el rejón de muerte en la primera ocasión.
Y como cabía esperar, la Puerta del Príncipe se abrió
–segunda vez en cuatro festejos– tras lo
sucedido en el quinto. Hermoso de Mendoza había reservado
a sus caballos estrellas, Cagancho y Chicuelo, para la ocasión.
Y no fallaron. Pablo estuvo genial, y sus caballos a su mismo nivel.
El más veterano, Cagancho –15 años ya–, tirando con maestría a
dos pistas y perfecto en los quiebros; y Chicuelo, que
cuenta los 16 años, en esos giros espectaculares a
la salida de la cara del toro. No falló con ningún
palo en banderillas. Como tampoco lo hizo con el rejón de
muerte, certerísimo. Las dos orejas, que hacía cuatro en una tarde
redonda, estaban cantadas.
No comenzó mal Ventura en el sexto, pero conforme se
iba calentando le pasó igual que al Carlos ese del
Gran Hermano, que se volvió brusco y violento. De
todos modos, algo más entonado.
ABC. Lunes, 23 de
abril´2001. ZABALA DE LA SERNA. Puerta del
Príncipe para el más grande rejoneador de la historia
Es de Estella y se llama Pablo. Hermoso de Mendoza, para gloria de
Navarra y del toreo a caballo es ya, probablemente, el más grande
rejoneador de la historia. Un fenómeno sin parangón que ayer volvió a
recrear imágenes de una belleza infinita a lo largo de una película cuyo
final no podía ser otro que la Puerta del Príncipe.
Hermoso de Mendoza juega con las distancias y los espacios, los reduce
en filigranas templadas. Rechaza la violencia y se engrandece por encima
de límites jamás soñados. Desconozco si alguna vez maestros como Álvaro
Domecq y Díez, Branco Nuncio, Lupi, Peralta, Domecq Romero, Vidrié o
Moura imaginaron semejante perfección.
EN UN ADOQUÍN
De salida, a su primer toro lo enceló y lo encerró en un adoquín con
el vuelo de la cola. En banderillas hizo del rejoneo un gozo. En corto y
por derecho o provocando y parando las embestidas con la grupa a su antojo
en un diálogo a tres bandas entre jinete, caballo y toro (a veces vía
telefónica, rememorando a Arruza). Hermoso ha construido una cuadra
compacta, más allá de la bien ganada fama de «Cagancho», que se reservó
para el quinto. Después de tres banderillas como tres soles, cambió de
cabalgadura, y la faena bajó de tono. No salió tan limpio de las suertes
—el pupilo de Bohórquez echaba ya la cara arriba— y el alarde de las
cortas no redondeó la obra como merecía. A pesar de la efectividad del
rejonazo mortal, una sola oreja de ley habría valido. Pero el presidente
se entregó a la demanda popular.
Otros dos trofeos arrancó al penúltimo toro de la tarde con una faena
de todavía mayor importancia, pues las condiciones del enemigo no eran
las mismas. Hermoso de Mendoza se entregó, lo puso todo. Cabalgó a dos
pistas con «Cagancho» y clavó certero, arriba. Las piruetas posteriores
precedieron a un par de rosas que señalaron el lugar exacto de la «estocada».
Como una centella, descabalgó el caballero, conocedor de la muerte
pronta. Ni siquiera le dio tiempo al astado a la arrancada, y rodó con
las cuatro patas por alto.
TORERÍA
Pese a que a su lado es difícil brillar, no pasaron inadvertidas la
torería y la templanza de Bohórquez con el cuarto, que ahora midió más
los hierros para que no le ocurriera como en el toro anterior, que quizá
se paró a consecuencia del excesivo castigo. Si mata a la primera hubiera
tocado pelo. Mas pinchó y hubo de conformarse con la vuelta al ruedo.
Desafortunado anduvo Diego Ventura con el tercero, que además le hirió
un caballo. Debería centrarse más en lo suyo y olvidarse de la galería.
Más entonado se mostró con el sexto, antes de que las últimas luces del
día iluminaran la salida a hombros de un torero de Estella.
El Mundo. JAVIER
VILLÁN. Puerta del Príncipe para Javier Villán
El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza obtuvo hoy un resonante triunfo
en Sevilla, con corte de cuatro orejas y la salida a hombros por la Puerta
del Príncipe, con una doble actuación plena de valor y acierto al
clavar, de un vibrante espectáculo de parte de él mismo y de sus
caballos.
La corrida se la llevó de calle el navarro Hermoso de Mendoza. Su espectáculo
fue total, y esta vez con el mérito añadido de cortar las dos primera
orejas sin llegar a utilizar al caballo 'Cagancho', la estrella de su
cuadra. Hermoso estuvo bien, muy bien, y destacó todavía más por los
desaciertos de los compañeros, y eso que Fermín Bohórquez estuvo muy
torero y ajustado en el cuarto, al que, sin embargo, le faltó matar. Bohórquez
había cumplido una actuación muy desigual en el que abrió plaza, apretándose
mucho en corto y clavando siempre arriba y al estribo los tres rejones de
castigo.
Quizás sobraba el tercero, pues el toro fue más remiso en banderillas. Y
fue a partir precisamente de un par a dos manos cuando también se vino
abajo la actuación del jinete con tres fallos seguidos. En el cuarto, en
cambio, lo hizo todo con una precisa y preciosa exactitud. Torero en la más
hermosa acepción de la palabra, en los cites, al clavar y en los adornos
entre una y otra reunión. Especialmente brillante esta vez el par a dos
manos, con el toro ya muy parado y haciéndolo todo el artista. Una pena
que no pusiera buena rúbrica con el rejón de muerte. Hermoso, por el
contrario, en este sentido tuvo la suerte de los campeones. Porque después
de torear maravillosamente bien acertó a la primera con el rejón final,
y sus dos toros tuvieron muertes fulminante, añadiendo todavía más
espectacularidad al momento.
Todo un récord
El temple como arma para encelar a su primero en una parcela mínima,
atacando después de frente y haciendo un inverosímil quiebro en la reunión.
Así, muy encima del toro, en los dos rejones de castigo, y banderillas
también de frente y muy en corto, toreando con la grupa a la salida.
Valientes los caballos, y no se diga el jinete. Habría más en el quinto,
y eso que este toro fue el único con verdaderas dificultades. Pero ahí
estuvo Cagancho resolviéndolo todo, con sus galopadas a dos pistas, los
cambios de pitón y el arrojo en todas las intervenciones. Y como quiera
que Hermoso es tanto o más que sus caballos, vino otra demostración con
Chicuelo, en una sucesión de piruetas que fueron el acabose.
La plaza se puso blanca otra vez de pañuelos, y de nuevo otras dos
orejas. El joven Diego Ventura cumplió dos actuaciones parecidas y muy
desiguales, apoyándose mucho en un incesante "diálogo" con el
público a base de muchos vamos allá, va por Sevilla, vámonos, va por
ustedes, ..., repitiendo frases en todos los tendidos. Su caballo Cacao
resultó herido en la grupa al intentar un extraño quiebro en su primero,
pues en realidad lo que hizo fue quedarse parado, sin llegar a abrirse en
la reunión. A partir de ahí hizo otros muy despegados.
Por lo general tuvo escaso sentido de las distancias. Al final, Hermoso de
Mendoza, por la Puerta del Príncipe. Un triunfo que repite por tercer año
consecutivo. Todo un récord
Opinión
GALLEANDO, por Manuel Viera. AUTENTICO Y DISTINTO
No cabe duda alguna de que Hermoso de Mendoza ha logrado las más altas
cotas de credibilidad para el rejoneo en los último año. Sería injusto
ignorar su particular aportación a las nuevas formas en la
interpretación del toreo a caballo, basadas en la exquisita doma de sus
cabalgaduras, y en esa otra mezcla de espectacularidad y profunda verdad
con la que realiza su auténtico toreo, sorprendiendo, muy
positivamente, cada tarde de corrida. Su naturalidad, sereno valor y
seguridad en sí mismo son esas otras armas que le ayudan a copar las más
fuertes y sinceras ovaciones de un público siempre
volcado con el navarro.
Es, precisamente, lo que le ha llevado al triunfo, una
vez más, en esta plaza. La perfecta sincronía de la cuadra de caballos,
todos toreros y especialmente domados para cada una de las suertes de la
lidia, poderosos unos, templados otros y valientes todos, hacen al que los
monta diferente a los demás. Distinto en las formas, en la
preparación y en la ejecución, después de
demostrar el mejor y más puro toreo a la jineta. Su caballo estrella,
Cagancho, enloquece y emociona a un público que se rinde ante el
indiscutible arte de tan preciado animal. Fue la tarde para el caballero
navarro, auténtico y distinto. Fermín Bohórquez, aunque entonado y
medido en su quehacer, no terminó de ‘romper’. Y al joven Ventura,
vibrante durante toda la lidia, le faltó ajuste y acertar con los aceros.
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Aspectos
legales de la Autoridad taurina |
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