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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 13 de mayo del 2001
Novillada con picadores
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Novillos de Sampedro,
descastados
Diestros:
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónicas de la prensa: PortalTaurino,
El País
PortalTaurino.
FRANCISCO MATEOS. Descastados novillos en el
festejo de La Maestranza
César Girón, nieto por parte materna de quien cortara dos rabos
consecutivos en esta plaza, que acaba de estrenar apoderado -Eduardo
Bermejo-, toda vez que rompió con la casa Morilla, se encontró como
primero de lote a un noblón novillo de Sampedro, tremendamente soso y sin
transmisión. ¿Qué se dice en estos casos? Ah!, ya; aseado, que el
chaval estuvo aseado. Faena
limpita y justificada. El animal se 'rajó' al sentir el frío acero en el
pinchazo que precedió a la estocada.
Saltimbanqui
El cuarto, descastado, iba para saltimbanqui de circo, porque se pegó dos
volteretas de campeonato. Estos dos accidentes, sumados a su escasa
fortaleza, dan como resultado un juego nulo para el nuevo Girón. Y, sin
que tuviera material, que dicho queda, tampoco se vislumbran en el chaval
especiales cualidades que
puedan dar mayor gloria a la dinastía. Matías Tejela, debutante en la
Maestranza, se abrió de capote con pellizco en el segundo del festejo. El
novillo fue cambiante en su embestida, cambiante a
peor. Había que poderle y 'tocarle' mucho. Por el pitón derecho se ajustó
al inicio de faena, pero al cambiar a la izquierda todo se vino abajo. El
quinto, corto de recorrido y manso, nunca quiso ver la franela y a punto
estuvo de echárselo a los lomos en un par de
ocasiones. Javier Solís era el otro debutante en Sevilla. Parado
el tercero, el extremeño debió quedar ronco de tantos je!, je!, je!
Llegado a este punto, sólo quedan dos alternativas: o el novillo no tenía
ni fuerza ni raza, o estaba sordo. El torero se justificó. Manso el
sexto, intentó infructuosamente meterlo en la muleta.
El País. ANTONIO
LORCA. Novillos divinos
Novillos divinos no por su bravura, codicia y nobleza. Novillos
divinos, más bien, por sus dueños, que no en vano son los Hermanos
Sampedro, todo junto en dos personas distintas y un solo hierro ganadero,
y por el gusto de los taurinos, que saben que estos animalitos son
chiquitos, bondadosos, fieles, educados y de buena familia.
Novillos divinos para los toreros modernos; mejor dicho, para los que
aspiran a ser toreros pero que ya visten como tales y se mueven con la
altanería de quien cree que el hábito hace al monje.
Los novillos hicieron honor a su casta, que era escasa, como es bien
sabido, y formaron un grupo de mozalbetes sin fuerza, sin malas
intenciones, nobles y con poca alegría; novillos sosos de los que no
molestan ni producen sorpresas desagradables, novillos a la moda del toreo
actual que dejan estar, que no buscan los tobillos, que miran pidiendo
perdón y mueren con una cara de pena que se le saltan a uno las lágrimas.
Pero los toreros, que también son modernos, no triunfaron. Una lástima,
pero es lo que suele ocurrir cuando se unen la bondad y la sosería de los
toros con la comodidad de los novilleros. Lo cierto y verdad es que los
divinos novillos de Sampedro no ofrecieron grandes oportunidades para un
triunfo de clamor. Es decir, no fueron bravos ni codiciosos (lo que
hubiera ocurrido en tal caso es mejor no pensarlo), pero no fueron
aprovechados por la terna para pasar por la Maestranza con más gloria de
la que ganaron.
Girón da la impresión de conocer bien la técnica, pero parece que le
falta sangre en las venas. Se coloca bien con el capote, pero no dio una a
derechas. Sus novillos fueron sosos y cortos de embestida, pero su toreo
fue tan pulcro como aburrido, frío y anodino. Dio muchos pases en su
primero, que iba y venía con mucha educación, y los tendidos ni se
inmutaron; en el cuarto, rajado, se limitó a estar pesado. Más animoso
se mostró Tejela, que toreó muy bien y con hondura a la verónica, pero
se hizo un lío entre los nervios, el viento, los enganches y el cabeceo
de su primero, y su inexperiencia pudo más que sus enormes ganas por
decir algo de interés. Solís se fue de vacío porque aunque derrocha
decisión su toreo careció de interés con capote y muleta. Pasó
inadvertido ante su soso primero, se fue a porta gayola en el sexto
y perdió el capote tras el encuentro con un novillo manso y rajado que no
le permitió ninguna floritura.
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Aspectos
legales de la Autoridad taurina |
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