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Festejo de abono Ganadería: Novillos de Torrestrella (bien presentados, sin clase, con genio y que desarrollaron peligro y dificultades en el tercio final). Diestros:
Incidencias: Antonio José Blanco sufrió una cornada de pronóstico grave. Según el parte facultativo, «sufre una herida en la cara interna del muslo derecho a nivel del ángulo inferior del triángulo de scarpa, que llega hasta el fémur, con una extensión de 15 centímetros, contundiendo la fena safena interna y la femoral; y otra de 7 centímetros, que toca fibras musculares. Pronóstico grave». Banderillero que saludó: Luis Carlos Aranda, en el tercero. Entrada: más de media. Tiempo: caluroso Crónicas de la prensa: El País, El Mundo.
El Mundo- Andalucía.
José Antonio Jiménez. Quietud
y sangre
El festejo celebrado ayer en la Maestranza estuvo marcado por
la sobriedad de un joven torero francés y la sangre de un novillero valiente.
Sebastián Castella tiene frialdad en su forma de concebir el toreo. Una frialdad que hace pasarse a los novillos muy cerca. Transmite emoción al tendido. Estuvo variado con el capote : verónicas de rodillas templadas, chicuelinas y gaoneras pusieron emoción. Comenzó la faena a su primer enemigo con estatuarios vibrantes, apretados y con las zapatillas atornilladas al albero. Además de bajar la mano y templar tuvo cabeza para improvisar en el transcurso de la lidia sacando series de mucho mérito. Su valentía, quietud y buen toreo le valieron una merecida oreja. Su otro enemigo no colaboró y el francés dejó destellos de su calidad ante un nulo oponente. El gaditano Antonio José Blanco fijó bien con el capote al único que mató. Un novillo con mucho genio que se revolvía pronto. Cite en largo y muleta por delante no fueron suficientes para atemperar la brusca embestida del de Torrestrella. Aguantó y tragó en cada serie intentando hacer las cosas bien y exponiéndose a lo más tarde sucedería. Al entrar a matar sufrió una grave cornada de dos trayectorias en su muslo derecho de quince y siete centímetros y que, por suerte, sólo contundió la safena y la femoral. Debido al percance de Blanco, José Luis Angelino tuvo que matar tres novillos. Las ganas y lo variado de su toreo con el capote fue lo más destacado. El primero fue el que más posibilidades tenía pero el mejicano no supo acoplarse a un pitón derecho que le ofrecía recorrido. Al recibir a portagayola a su segundo resultó arrollado aunque sin más consecuencias que el fuerte golpe. Mermado de facultades no conectó con el público en el que cerraba plaza. El País. ANTONIO LORCA, Sevilla. Cogida grave del novillero Antonio José Blanco en la Maestranza Antonio José Blanco sufrió una cornada grave en el triángulo de scarpa, al matar al novillo más dificultoso, quinto de la tarde. En su primero había sido ovacionado. Los novillos pertenecían a una ganadería de postín: Torrestrella. ¡Oh, Torrestrella!, chicos, inválidos, tontos y sosos. Pero eran Torrestrella, propiedad de Álvaro Domecq, y ya está dicho todo. Hasta fueron aplaudidos en el arrastre... Así de baja está la afición y alta la consideración del ganadero. El presidente estuvo en su sitio, es decir, sentado, pero no vio al inválido cuarto, que se desplomó ante el caballo, ni la costalada del quinto. Pero es que los novillos eran de buena familia. Pero, por no ver, tampoco tuvieron buena vista los novilleros, a excepción de Sebastián Castella. Cortó una oreja en su primero tras cobrar una estocada en el hoyo de las agujas. Antes había demostrado que es un torero con personalidad. El novillo era blando, pero Castella buscó el triunfo a base de quietud, temple y ligazón. En el segundo no pudo pasar de voluntarioso y tuvo palmas. José Luis Angelino (silencio en los dos), no estuvo a la altura de las circunstancias y se contagió de la sosería de su lote.
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