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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 15 de agosto de 1999
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de
José Ortega (el 4º sobrero, bien
presentados, astifinos, descastados y mansos)
Diestros:
- Pepe Luis Vázquez.
Pinchazo y el toro se echa (silencio), tres pinchazos y ocho descabellos (silencio).
- Emilio Silvera. Pinchazo y
media estocada (ovación), tres pinchazos y media contraria (silencio).
- Pedrito de Portugal. Estocada
(silencio), tres pinchazos y un descabello (silencio).
Presidente:
Incidencias: resultó cogido menos
grave el banderillero Manuel Ignacio Ruiz, que se despedía en este festejo.
Entrada: menos de media
Tiempo: caluroso
Crónicas de la prensa: El País
El País. ANTONIO LORCA, Sevilla.
Ni Pepe Luis Vázquez ni su subalterno Manuel Ruiz Aranda tuvieron suerte. El primero,
a la sazón director artístico de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, no pudo dictar
lección magistral alguna porque le tocaron en suerte dos bueyes inválidos y mansos; el
banderillero, porque tuvo arrestos para recibir al manso cuarto, que lo arrolló al primer
capotazo y le infirió una cornada de carácter menos grave en el muslo izquierdo.
No es fácil adivinar el ánimo de Pepe Luis, pero su magisterio al frente de los
jóvenes toreros sevillanos le ofrecía un aliciente añadido a su actuación. Sin
embargo, no pudo ser. Lo intentó, es verdad, pero no es Pepe Luis hombre de jugarse el
tipo en batallas tan desiguales. Llevaba el torero un traje verde y oro, gastado el oro
por el tiempo, que envolvía la prestancia de quien siempre pudo ser, esa fue su lección:
su saber estar, su colocación, el sabor añejo que desprende su figura delante del toro o
el regusto de las tres verónicas que le dio a su segundo. No hubo más porque no fue
posible.
Su primero era una birria, inválido y parado, al que probó sin fortuna por ambos
lados. Con cara de pocos amigos, entre abatido y decepcionado, tomó el torero el estoque,
lo pinchó a su manera y el toro se echó. Peor fue lo del segundo, manso y deslucido, al
que Pepe Luis pasó con precauciones, conmocionado quizá por la espectacular voltereta de
su subalterno. No se confió, pero tampoco el toro merecía ninguna confianza. Le quitó
las moscas y lo mató como pudo.
El onubense Emilio Silvera ha cumplido 13 años como matador de alternativa y hasta
ayer no debutó en La Maestranza. Le salió un toro noble y con recorrido, su primero, y
lo desaprovechó. También es mala pata tanta espera para tal desaguisado. Tiene ganas de
triunfo, como no podía ser menos, pero le traicionaron los nervios y pasó por alto una
ocasión de triunfo.
Lo recibió a la verónica con gallardía y gusto, pero su faena de muleta fue un
auténtico borrón. El animal tenía nobleza, fijeza y recorrido, pero el torero no dio
una a derechas. Todos los pases le salieron enganchados. Al final, consiguió tres
naturales largos y hondos que engrandecieron más al toro que al torero. Siguieron los
enganches y todo quedó en un decepcionante quiero y no puedo.
Su labor no pudo mejorar en el quinto, un toro manso y poco propicio que no le
permitió ninguna floritura. Lo intentó, muy decidido, pero todo quedó en un gesto de
buena voluntad. Pedrito de Portugal, tampoco dejó nada para el recuerdo. Su primero, otro
inválido, sólo le permitió estar aburridísimo. El último, un manso de libro, se dejó
torear en varias tandas por el lado derecho en las que el torero porfió con voluntad y
escaso brillo.
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