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Fuera de de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del 30 de agosto de 1998
Novillada picada
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de Hernández Barrera, muy bien
presentados, mansos y difíciles; 1º, noble, con recorrido.
Diestros:
- Martín de Antequera, de
fucsia y oro con remates negros (pinchazo y estocada trasera (ovación y saludos);
pinchazo y estocada (vuelta tras leve petición)
- José Luis Osuna, de lila y
oro, con remates negros (pinchazo y descabello (palmas); casi entera baja (ovación y
saludos)
- Rafael Cuesta, de azul pavo y
oro (estocada que asoma y descabello (silencio); estocada que asoma -primer aviso-, siete
descabellos -segundo aviso-, descabello y media baja (silencio).
Presidente:
Entrada: Un cuarto de entrada
Tiempo: caluroso
Crónicas de la prensa: El
Mundo, El País, ABC,
El Correo de Andalucía
El País. ANTONIO LORCA, Sevilla.
Voluntariosos
Los novilleros estuvieron voluntariosos. Es decir, ni fu ni fa. Voluntad es lo menos que
puede exhibir quien tiene la osadía de anunciarse en un cartel de toros. La voluntad en
los toreros, como el valor en los soldados, se les supone, por lo que no es un gran
mérito.
Voluntarioso es, además, un adjetivo gastado y vacío, que se suele utilizar cuando no
queda nada que decir; un eufemismo para no molestar a quienes en su actitud displicente
llevan la penitencia. Voluntarioso es estar sin decir nada, sin dejar huella ni recuerdo,
querer y no poder, un paso fugaz hacia el olvido. Voluntariosos están hoy la mayoría de
los toreros. Y los que empiezan aprenden con rapidez los defectos, lo que viene a
demostrar sus propias carencias. Un novillero puede ser bueno o malo, pero nunca puede
estar sólo voluntarioso; y menos en una plaza como Sevilla. Así, su propia voluntad es
su tumba profesional, que ellos diseñan a placer.
Voluntariosos estuvieron los tres novilleros que actuaron en la Maestranza; con
condiciones muy diferentes los tres han pasado ya a los anales de una efímera historia
que, a buen seguro, poco les reportará en el futuro.
Martín Antequera, por ejemplo, es un novillero maduro, con maneras artistas y teórica
capacidad para el triunfo. Torea bien, tiene técnica y seguridad en su quehacer, pero en
todo momento le faltó confianza, relajación y amor propio. Estuvo sólo voluntarioso. A
sus dos novillos los toreó con gusto a la verónica, ganando terreno en cada lance, y
vibró la plaza con unos buenos derechazos a su primero, el único noble y con recorrido.
Ahí quedó todo. En lugar de ligar las tandas y ajustarse en cada pase, prefirió el pico
y la muleta retrasada, y lo que parecía que podía ser una faena quedó en faenita. Éso
es lo que les ocurre a los voluntariosos. El cuarto era aún manso, muy soso, y el
novillero demostró, una vez más, voluntad.
Voluntarioso, también, José Luis Osuna, más joven e inexperto que su compañero. No
tuvo oponentes modernos; es decir, bondadosos y bobalicones. Por el contrario, su lote fue
difícil y violento, con defectos más acusados a medidaque avanzaba la lidia.
Según la tauromaquia actual, salvó con dignidad la papeleta, porque lo intentó, aunque
era evidente que sus toros no permitían florituras. Aun así, consiguió estimables
verónicas ante su primero, pero ésa es poca exigencia para quien aspira tan alto. Rafael
Cuesta, muy poco placeado, pasó un mal rato ante el difícil tercero, y recibió con unas
ajustadas verónicas al sexto, un toro cuajado de 512 kilos. Hizo un meritorio esfuerzo, y
se libró de milagro de que le echaran el novillo al corral.
ABC. Fernando Carrasco, Sevilla.
Edición del 31 de agosto´98. Solo Martín Antequera pudo mostrar sus
buenas maneras ante un encierro muy deslucido y manso de Felix Hernández
El calor sofocante no estuvo paliado en el ruedo con triunfos que dejasen un
grato recuerdo de la novillada, con picadores, que ayer se celebró en el coso del
baratillo. Buena parte de culpa la tuvieron los astados de Félix Hernández, muy
deslucidos en el tercio final. El mejor parado de la terna fue Martín Antequera, que
mostró oficio y buenas maneras. José Luis Osuna y Rafael Cuesta no pasaron de estar
voluntariosos en sus lotes. (...)
El Correo de Andalucía.
José Enrique Moreno, Sevilla. Edición del 31 de agosto´98. Demasiadas
complicaciones
Demasiadas complicaciones tuvo la novillada de Félix Hernández para tres muchachos
que no torean muy seguido. La oportunidad que les dió la empresa de la plaza de toros de
Sevilla no fue tal porque el ganado resultó más apto para manos experimentadas -creo que
ni siquiera en ellas hubiera lucido- que para estos principiantes. Por ello, y pese a
andar dispuestos los tres, no hubo muchos momentos de brillantez en una tarde que los tres
coletas prolongaron en su afán de extraer embestidas de la mansedumbre.
De los tres, el más destacado fue Alberto Martin, que se llama en los carteles Martín
Antequera y que demostró andar más seguro y suelto que sus compañeros (...)
El Mundo. Carlos Crivell,
Sevilla. Edición del 31 de agosto´98. Sólo se lució Martín de
Antequera
La marea de turistas parece que abandonó la plaza y se instaló en su lugar una
legión de admiradores de los espadas. No se sabe qué es peor.
Esta vez hubo toreo en la Maestranza. Lo hizo el debutante Martín de Antequera. Sabe
manejar el capote con estilo depurado, sobre todo así lo hizo en el cuarto, al que le
ganó terreno en cada lance (...).
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