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Novillada fuera de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 23 de agosto de 1998
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Utreros de Martín
Peñato. Bien presentados, mansos y muy descastados.
Novilleros:
Picador que destacó: -
Banderilleros que saludaron:
Presidente:
Incidencias: -
Entrada: un cuarto
Tiempo: muy caluroso
Crónicas de la prensa: El Correo de Andalucía, El
País
El Correo de Andalucía.
PACO GARCIA. Edición del 24 agosto´98. Otro arrimón de Pepe Luis
García
Comenzaron las novilladas con picadores fuera de abono y lo que se presumia como una
oportunidad para tres chavales ansiosos de triufo discurrio como una tarde insufrible por
la mansedumbre de los novillaos de Martin Peñato, que lejos de dar opciones de grandes
faenas no las dieron tan siquiera para que se vieran al menos tres muiletazos ligados.
Asi las cosas, en el haber del festejo solo habria que destacar el arrimon que se pegó
el sevillano Pepe Luis Garcia en el cuarto de la tarde.. Pepe Luois, como en otras
ocasiones, se volvio a justificar ante sus paisanos, y, a falta de mateiria, opto por
meterse entre los pitones de su enemigo para que al tendido llegaran las escasas sdosis de
emocion que tuvo la tarde. Ya logró calentar en el ribo de capa a este novillo,
flexionando la rodilla con torería y templandose cuando logro templarlo. El de Martin
Peñato, como los lidiados hasta entonces, manseó con descaro desde que salió por el
chiquero, llegando a la muleta berreón y queriémndose ir. A base de dejarle el engaño
siempre puesto, pewpe Luis le arrancó una primera serie por el piton derecho. En la
segunda sobrevino un inoportuno desarme y, a partir de ahí, a arrimarsew. Solo un
insensible palco fue incapaz de valorar el gesto del torero, que dio la vuelta al ruedo
despues de que se le pidiera la oreja mayoritariamente.
Con todo, esa vuelta lruedo debió de endulzar a Pepe Luis García el mal sabor de boca
que le dejó el primero de la tarde, un novillo imposible por rajado, que llegó a echarse
incluso antes de que el sevillano entrase a matar. Elñ cordobés Jose Muñoz, que se
presentaba en la Real Maestranza, tampoco tuvo suerte con su lote, aunque en su quehacer
se advirtió cierta falta de rodaje. Su primero, que echó las manos por delante en el
capote y ya de salida se empleó con la cara por las nubes, llegó a la muleta con genio,
temperamento que permitió al novillero templarse en una primera serie ligada. Sin
embargo, por la condición del novillo de embestir con la cara alta, las restantes
resultaron mas enganchaditas a medida que el animal ina quedando soso.
Espoleado por el arrimon de Pepe Luis García en el cuarto, al quinbto lo recibió
con dos largas cambiadas de rodilla en el tercio. El novillo, justito de poder, se cuidó
en el caballo, con el inconveniente de que llegó violentito y con la cara alta a la
muleta. Lo intento Muñoz por ambos pitones, pero sin lograr acoplarse. Además, el
novillo cada vez se fue quedando más corto, arreando con trodo y apretando de lo lindo.
Alejandro Castro, tambien cordobés y próximo ya a la alternativa, no pudo dejar buena
impresión en su despedida como novillero de la afición de Sevilla. Su primero, que ya
hizo por echarse en el tercio de banderillas, se paró en seco en la muleta. El ultimo,
para colmo, fue otro de los novillos que tuvo serio peligro, empleandose a arreones y
continuos cabezazos. El de Peñato llegó a la muleta probón y quedándose corto.
Bastante hizo Castro con despacharlo con prontitud.
El País. ANTONIO LORCA, Sevilla
Edición del 24 de agosto´98. Una curiosa torre de Babel
No había ni un español en la plaza. Bueno, había dos o tres, no más, y eran oriundos
de Córdoba, heroicos aficionados que pretendían deslumbrarse con los éxitos de sus
paisanos José Muñoz y Alejandro Castro.
La inmensa mayoría de los espectadores formaba una curiosa torre de Babel en la que se
mezclaban europeos, americanos, asiáticos y árabes. Los turistas reciben con gritos
emocionados la salida de los toros, abuchean con sorna a los picadores, se tapan la cara
con el programa oficial para no ver lo que no hay que ver, se lo pasan en grande cuando un
novillo persigue a un banderillero, y se enfadan hasta el insulto ante un puntillero sin
acierto.
Lo demás tiene poco que contar. Atrás quedaron ya, los novillos bravos y codiciosos de
antaño; los de ahora, como los de Martín Peñato, son insoportables hasta para los
turistas: bien presentados, pero mansos, descastados, de feo comportamiento y sin
emplearse nunca.
Y los novilleros también son hijos de su época. La vida se la juegan porque el peligro
siempre está presente, pero su disposición parece cogida con alfileres. Pepe Luis
García fue el único que entendió que el toreo es decisión y valor. Y lo intentó con
todas sus fuerzas ante el manso y deslucido cuarto, al que le robó pases con la mano
derecha a base de exponer mucho. Una gran estocada rubricó una meritoria faena. No
consiguió sin embargo la oreja, porque los turistas no saben que hay que sacar el
pañuelo, y el presidente demostró que es un mal aficionado. García, que nada pudo hacer
ante su primero, muy manso, se ganó lo que el presidente le negó. Muñoz no tuvo
novillos cómodos, pero tampoco mostró excesivas cualidades toreras. Con su primero se
desinfló tras un comienzo vibrante, y en el quinto lo intentó con más decisión, pero
tampoco emocionó. Su paisano Castro quedó inédito ante su soso primero y su buena
voluntad se estrelló en el último, reparado de la vista y de feo estilo.
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