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Festejo 40. Fuera de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del 12 de octubre de 1998
Corrida mixta
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Dos toros
de rejoneo de Fermín Bohórquez
(mansos), y seis de Juan José González (mansos,
descastados y muy deslucidos)
Rejoneadores:
Diestros:
- Domingo
Valderrama. Tres pinchazos y media estocada (silencio); pinchazo, media
estocada -aviso- y descabello (silencio tras aviso). De azulina y oro.
- Vicente Bejarano.
Pinchazo y estocada casi entera caída (ovación); estocada casi entera baja
(ovación). De fucsia y oro.
- Luis Mariscal.. Pinchazo
y estocada baja (ovación); estocada (palmas). De blanco y oro.
Picador que destacó: -
Banderilleros que saludaron: Agustín González y Juán Currín,
ambos de la cuadrilla de Valderrama, en la lidia del 4º.
Presidente: Fernando Carrasco
Incidencias: -
Entrada: menos de media plaza
Tiempo: soleado
Crónicas de la prensa: El
País
El País. ANTONIO LORCA,
Sevilla. Edición del 13 de octubre´98. Malos ganaderos
Ocho toros, tres horas y 20 minutos de espectáculo y un aburrimiento insoportable.
En este caso, además, la responsabilidad recae fundamentalmente en los ganaderos, que
eligieron una auténtica moruchada, ocho toros mansos,
descastados, sin raza, sin nobleza, sin
fuerza, sin codicia y sin nada que se leparezca al toro bravo.
Después de aguantar tanto sopor es comprensible que alguien se pregunte: ¿qué es lo que
crían los ganaderos españoles? ¿A qué viene tanto cuento sobre la selección, la
tradición y el conocimiento de padres a hijos?
Porque la realidad es incontestable: los ganaderos españoles tienen un buen negocio con
un producto nefasto, que ellos mismos elaboran con mimo y cuidado. Hace tiempo criaron
fama y después se echaron a dormir, mientras todo quedaba al mando de toreros y taurinos,
y así les luce el pelo.
Cómo será la cosa, que hasta les llaman de don en los carteles y nadie sabe cómo ha
sido.
Material inservible
Pues con material tan inservible se las vieron y desearon dos rejoneadores y tres toreros modestos con
necesidad de triunfo.
De esto último no hubo, como es fácil imaginar, aunque el rejoneador Leonardo
Hernández, que se presentaba en Sevilla, derrochó tanta ilusión y buscó el éxito con
tal entusiasmo que cortó una oreja a ley después de un espectacular y brillante tercio de banderillas.
Su compañero Buendía se enfrentó a un manso inservible, con el que no le sirvió su
contrastada personalidad. Estuvo sobrio y elegante, pero frío y aburrido. Al final, dio
una vuelta al ruedo por su cuenta y emborronó de forma innecesaria una digna carrera.
La terna de a pie buscó el triunfo con ahínco, y no lo encontró. Con semejantes
oponentes ya eran suficientes la buena disposición y la torería; de todo hubo, también
en seguridad y torpeza, aunque en medida diferente.
Domingo Valderrama no tuvo su tarde ni por los toros ni por sí mismo. Su primero era como
los ya descritos, y el otro, junto al tercero, permitió que se le dieran unos pocos pases.
No estuvo bien con ninguno de los dos. Sus maneras fueron torpes y toscas, y su
disposición poco animosa. Consiguió unos naturales
largos a su segundo y con ello, muy poco, se conformó.
Nulas condiciones
Bejarano, por el contrario, manifestó una actitud muy distinta, pero sus toros no le
permitieron ni tanto así. Serio, decidido, valiente y seguro toda la tarde, su labor no
pasó de sobria debido a las nulas condiciones de sus toros.
Y lo mismo le ocurrió a Mariscal, que se arrimó mucho en el último y pudo torear muy
poco; y toreó con ligazón y quietud por la derecha a su primero, al que enceló con
profundidad en la muleta, pero la oreja
voló tras su fallo a la hora de matar.
Una vez más, los malos ganaderos han roto una tarde a toreros jóvenes necesitados de
triunfos.
Pero no escarmientan: si alguno de éstos alcanza la gloria hará lo posible para que
continúe esta rueda infame.
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