GANADERÍAS DE ANDALUCÍA
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Corrida 3ª
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del 8 de abril de 1997
 
Corrida de la oportunidad: seis toreros de Sevilla

Ganaderías

Diestros:

Picador que destacó:

Banderillero que saludó: Jesús Carvajal, de la cuadrilla de Manolo Corona.

Presidente: Gabriel Fernández Rey

Incidencias

  • El matador Franco Cardeño resultó cogido gravemente al recibir a su toro, el  primero de la tarde. El pronóstico médico es de MUY GRAVE, y una vez atendido por el equipo médico de la Maestranza, ha sido evacuado al hospital Virgen del Rocío de Sevilla. El torero de Triana ha sufrido herida en la mejilla derecha, que desde el mentón llega hasta el ángulo orbitario, dejando al descubierto los músculos de la cara, rompiendo conductos, seccionando los caninos y desgarrando el párpado inferior. Rotura de la arteria angular y de las musculares.Perforación de la fosa nasal derecha. Probable factura del maxilar.
  • También fue cogido por el mismo toro el banderillero José Antonio Tavira. Recibió un puntazo en la cara interna de la pierna. Pronóstico Menos Grave.

Entrada: un cuarto 

Tiempo: nublado y chispeando


CRÍTICA DE LA PRENSA Crítica de El Correo de Andalucía  Crítica de El País  Crítica de Diario 16  


ABC .Un toro desgarró la cara a Franco Cardeño en Sevilla y sólo un milagro le salvó la vida (por Fernando Carrasco) (foto - b/n - del torero herido) http://www.eltiempo.com/diario/noticias/int16.htm

EL CORREO (pais vasco)

Un toro destroza la cara al matador Franco Cardeño en la feria de Sevilla (por J. A. DEL MORAL) http://www.diario-elcorreo.es/htbin/acceso?pagina=/pg970409/suscr/socied05.htm

DIARIO YUCATAN (Mérida)

Espectacular cornada en el inicio de la Feria de Sevilla (de AFP) http://www.sureste.com/noticias/miercole/deporte/dep924.hts

MERIDIANO (Caracas)

Franco Cardeño sufrió grave cornada http://www.meridiano.com.ve/paginas.html/toros2.html

EL TIEMPO (Bogotá)

Desfigurado torero al recibir de rodillas (de EFE) http://www.eltiempo.com/diario/noticias/int16.htm



El Correo de Andalucía. José E. Moreno

La oportunidad casi fue tragedia. Triunfo del Niño del Tentadero, que cortó una oreja, y cornada muy grave que destrozó la cara de Franco Cardeño. Solo una milagro, como dijo el médico una hora más tarde, salvó la vida de Franco Cardeño después de que el primero de la tarde le partiera la cara cuando fue a recibirle a portagayola.

Cardeño, que es de Triana y tiene 44 años, quiso aprovechar desde la misma salida del chiquero a Hocicón, que así se llamó el toro de Prieto de la Cal que abrió plaza, y se fue a portagayola. Una vezallí rectificó la posición inicial porque el toro se le cruzó, se levantó y volvió a echarse de rodillas, momento en el que fue arrollado por el toro (...). La plaza quedó conmocionada cuando trasladaron a Cardeño a la enfermería porque el percance fue de esos cuya gravedad trasciende al instante (...). La corrida de la oportunida se desarrolló con el peso de la tragedia en el ambiente(...). 

José Antonio Muñoz demostró su profesionalidad al no descomponerse ni siquiera ante el carácter agrio de este primer oponente(...). Su entereza fue premiada con ovación. Se corrió el turno y Manolo Corona mató a su toro en segundo lugar. Este toro le ganó en pleigrosidad, siempre con la cara alta (...). Muñoz se enfrentó al toro de Joaquín Barral (...). El de Sanlúcar toreó muy bien al natural y dejó una buna imagen hasta que el toro optó por defenderse y no embestir más. Tenía cortada una oreja, pero Muñoz estuvo en plan pinchauvas(...). El respiro llegó de la mano del Niño del Tentadero, que fue ayudado por la embestida del único toro bueno de Prieto de la Cal. La faena realizada fue la justa y tuvo como base la mano diestra (...). Laoreja fue un premio justo. Ni José Luis Peralta ni Cobos pudieron subir el listón del Niño del Tentadero. El primero no se confió nunca con otro toro peligroso, y Cobos estuvo bien con la capa y estrelló su ilusión ante la complicación del sexto.


EL PAÍS. Joaquín Vidal .Horrorosa cogida de Franco Cardeño

En el punto y hora de empezar la corrida ya se había producido el drama. Una cogida tremenda, una cornada horrorosa. Un minuto después, el ruedo de la Maestranza se convertía en una estampa solanesca. Franco Cardeño inerme y ensangrentado en el ruedo, ajetreo de cuadrillas, capoteo frenético, el toro que hacía hilo con un peón, y acabaría cogiéndolo también. Le cogió cuando ya había alcanzado el burladero. Le cogió sacándolo de allí, como al caracol de su concha.

Franco Cardeño, 43 años, no iba a perder la oportunidad de su vida: verse vestido de luces en la Maestranza, nada menos. Verse vestido de luces en el templo del toreo después de muchas temporadas de lucha, después de haber buscado en América los contratos que no conseguía en España. Lo que bien empieza bien parece, debió de pensar. Y se marchó a la puerta de chiqueros a recibir al toro.

El toro tardó en salir. Tan pronto puso la pezuña en la arena se paró y desparramó la vista. Descubrió arrodillado al torero y se fue a él, vacilante e incierto. Franco Cardeño se incorporó para provocar la arrancada y en cuanto ésta aceleró al galope, se volvió a arrodillar. No le dio tiempo, sin embargo. En aquel preciso instante se producía el embroque, tiró furioso el toro la cornada y alcanzó de lleno la cara.

Yerto quedó el torero y, cuando lo incorporaban, la sangre manándole a chorros, desfigurado el rostro, muchos de los espectadores más cercanos corrieron despavoridos graderío arriba. Los gritos desgarrados de horror no se habían acallado y ya estaba el toro persiguiendo al banderillero Antonio Tavira que fue quien consiguió alejarlo a punta de capote. Ahora el peligro se le venía a él encima, el toro le iba a dar alcance, salvó un penúltimo gañafón tomando precipitadamente el burladero. Pero el toro derrotó allí, metió el asta por la tronera, sacó al peón por lo alto, lo campaneó y, al dejarlo, le había pegado la cornada.

Quedó el toro enseñoreando el redondel. Quedó avisado, desarrollando sentido, y no había manera de ceñirle las suertes sin riesgo inminente de nuevos desaguisados. José Antonio Muñoz, que entró a darle lidia, no perdió los papeles. José Antonio Muñoz que, como sus compañeros -todos modestos, la mayoría desconocidos-, se encontraba con la oportunidad, acaso remota, de triunfar en la Maestranza, se dobló por bajo, intentó derechazos valerosos y entró a matar.

Mejores posibilidades tuvo con su otro toro, el de Barral, que resultó inválido y desarrolló nobleza, y no es muy seguro que las aprovechara pues aunque toreó compuesto lo hizo excesivamente aliviado, muy mediocre en su breve incursión al natural.

La sorpresa fue Manolo Corona que con otro toro avisado, por tanto peligroso, imposible en los lances por la izquierda, por la derecha le sacó partido, mudó las distancias según convenía, cargó la suerte, se pasó cerca los pitones, llegó a alegrar las embestidas con la técnica propia de los toreros antiguos.

Niño del Tentadero, a un torito pastueño de capa jabonera lo pasó reunido y ligado por derechazos, en los naturales bajó mucho, lo mató de un bajonazo y le dieron la oreja. Antiguamente en la Maestranza no solían dar orejas por bajonazos; ahora sí. Los tiempos cambian. Cambia hasta la lengua, dicho sea con perdón. Cualquier cosa es posible, todo da igual. Hasta Gabriel García Márquez, ilustre premio Nobel, ha mandado al cuerno la ortografía. De aquí en adelante jamón se podrá escribir con je o con gota -según lo pida el cuerpo- y el acento, para el gato.

Orejas por bajonazos: ¿habrase visto? José Luis Peralta no las quería y no se confió lo que se dice nada en ninguna suerte. A Juan Antonio Cobos le correspondió otro toro incierto, lo lanceó bien a la verónica, quitó por chicuelinas, y en el último tercio hubo de sortear las coladas.

No merecía semejante exposición el toraco malo. Ni nadie la reclamaba en la Maestranza. A nadie se le había pasado aún el sobresalto del drama vivido dos horas antes. Un cornadón en la cara: sólo de pensarlo dan escalofríos. 

EL PAÍS. Cornada muy grave en la cara. El diestro Jesús Franco Cardeño ingresó en la enfermería de la Maestranza poco después de las seis y media de la tarde y fue intervenido por el equipo que dirige el doctor Ramón Vila de una cornada muy grave.

El parte facultativo indica que la cornada tuvo las siguientes características: «Herida en scalp en mejilla derecha que desde el mentón llega al orbitario, dejando al descubierto músculos angular y caninos, rompiendo el conducto de Stenon con desgarro de párpado inferior. Rotura de la arterias angular y de las musculares y perforación de la fosa nasal derecha. Se procedió a anestesia con intubación, realizando hemostasia de vasos arteriales».

«En la revisión de la herida», sigue diciendo el parte, «se encuentra una fractura por arrancamiento del malar derecho y probable fractura del maxilar inferior. Dado que tuvo pérdida de conocimiento en el ruedo fue precisa la exploración por scanner. Se le traslada al hospital Virgen del Rocío, donde necesitará atención multiespecializada por oftalmólogo, otorrino, neurocirujano y cirujanos maxilo-facial y plástico » .

Franco Cardeño, de 43 años, nació en Sevilla, y ha desarrollado casi toda su actividad taurina en México, donde tomó la alternativa. En la Maestranza no había toreado desde julio de 1992.

También fue asistido en la enfermería el peón Antonio Tavira de cornada menos grave en la pierna izquierda, con dos trayectorias: una de 10 centímetros hacia arriba, que rompe periostio tibial, y otra hacia abajo de 5 centímetros que diseca el músculo gemelo. 


Diario 16. Carlos Crivel.

La tragedia rondó la Maestranza. Franco Cardeño herido gravísimo en la cara al recibir al primero e portagayola. Todo ocurrió en décimas de segundo (...) la plaza no salía de su asombro. Para colmo, el toro hizo por el banderillero Tavira y también lo cogió en la boca de un burladero. La taquicardia se adueñó de todo en unos momentos de anguastia que dejaron marcado el festejo. José Antonio Muñoz se hizo cargo del toro. La flojedad y falta de raza del animal imposibilitó todo intento de lucimiento. Con Manolo Corona el de Prieto no se empleó en dos puyazos y echó la cara arriba (...). Sus muletazos por la derecha tuvieron enjundia. No cabía más que matarlo. 

Muñoz mató a un toro de Barral que se dejó en varas aunque fue flojito de remos. El de Sanlúcar planteó su faena (...) pero al final se perdió en mil pinchazos y lo que pudo ser un triunfo quedó en saludos. El Niño del Tentadero aprovechó bien su oportunidad. Los doblones con los que comenzó la faena, los muletazos sobre la derecha y la ligazón para rematar las tablas por alto fueron lo mejor de la tarde. Remató con prontitud y cortó una oreja de mucho mérito. 

El quinto fue un duro compromiso para José Luis Peralta que tampoco anduvo muy confiado. Cobos, muy entonado con el capote, se estrelló con uno que le buscaba los tobillos una vez y la hombrara a continuación. Solo pudo estar torero y digno en una estocada de muy buena ejecución.

 

 

 
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