GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

Corrida de abono
PLAZA DE TOROS DE SANTANDER
Tarde del martes, 24 de julio de 2001
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Toros de Nuñez del Cuvillo, anovillados, justos de fuerza; 4º, ovacionado

Diestros:

  • Manuel Caballero, dos pinchazos, estocada trasera tendida -aviso- y dobla el toro (silencio); dos pinchazos y estocada trasera contraria (ovación y saludos).

  • José Tomás, estocada ladeada (oreja); pinchazo y estocada delantera caída (silencio). 

  • Morante de la Puebla, pinchazo -aviso-, media, rueda de peones y dos descabellos (silencio); dos pinchazos, estocada caída, dos descabellos -aviso- y tres descabellos (silencio).

Entrada: casi lleno.

Crónicas de la prensa: El País, ABC, Diario de Sevilla


El País. TOMÁS BLANCO.  Poco toro y mucha guita

El encierro de Núñez anovillado, sin raza, sin casta, sin presencia ni fuerza, y del tamaño aproximado de un carretón, hizo exclamar a un aficionado: 'Ya se sabe, las figuras, poco toro y mucha guita'.

Los de don Joaquín resultaron ser ese producto de crianza ganadera especial para figuras,sin emoción, aborregados y tontos.

Manuel Caballero, torero lucido con otra clase de ganado, cuando le sale el toreo artista se despega en exceso, abusa de pico, sosea, se deja enganchar los engaños en demasía, poniéndose cursi como para dar la importancia que su torete primero no tenía. En su segundo hizo un bis de 75 pases insulsos para finalizar con el tres en uno. Con la espada, un pinchauvas.

José Tomás, el deseado, no tanto como para llenar la plaza, ante su bobo primero fundamentó su faena sobre la mano izquierda, pisando buen sitio, queriendo poner la emoción que le faltaba al novillete. Sin sentimiento. En su haber, la variedad con la que iniciaba y terminaba sus series, cambios por la espalda, faroles y molinetes de salida.

A peor

 

En su segundo fue a peor, ausente, perdido, sin sitio, enganchado, arrollado, todo dentro de un silencio inconcebible, sin una protesta. Parece pesarle ya la temporada. Su apatía, su falta de confianza acarrean la pérdida de personalidad que le llevó a ilusionar al aficionado. Incluso una voz femenina le increpó: 'Tomás, si no lo veo no lo creo'. Esto produjo división de opiniones en los tendidos. Unos rieron la gracia confirmando la situación y otros, los más fieles seguidores del torero, le animaron con sus aplausos. No preocuparse, repite hoy.

Morante de la Puebla quedó inédito con su famoso capote, aunque lo intentó con el que cerró festejo. En su primero, distante con la derecha y perdido con la izquierda. Enganchado y embarullado en ambos casos. En su segundo, desastroso en un intento de faena sin ton ni son. Finalizó su actuación pegando un sainete con la espada.

Ayer, al contrario que la esperanzadora resurrección de los torrestrellas, el personal salió bostezando de la plaza, por insoportable tostón que ofrecieron los toros y los desacertados artistas que componían el cartel. Como la esperanza es lo último que se pierde, los que padecen tomasitis velan armas esperanzadoras para hoy.


ABC. José Luis SUÁREZ-GUANES. José Tomás se reencontró consigo mismo

Continúa la Feria de Santander con un gran ambiente. Los aficionados hablaban por la mañana de la estupenda corrida de Torrestrella que habíamos presenciado la tarde anterior. En esta ocasión que nos ocupa, también ha habido dos o tres toros francamente buenos de Núñez del Cuvillo. El segundo, de los de Manuel Caballero, verdaderamente de nota alta.

Pero la expectación estaba en torno a José Tomás. Se ha hablado mucho de su baja forma. En el coso santanderino de Cuatro Caminos no se ha visto tal cosa. En su primer toro anduvo casi como en sus mejores tiempos. No hizo nada con el percal, pero la faena de muleta, basada toda en la mano izquierda, fue suave, con entrega y con tres series de naturales en las que hubo verdad, hondura, sabor y toreo puro. Ése fue el punto culminante del hacer del de Galapagar, que antes se había llevado con bien la res al centro de la plaza y no había pasado de mostrarse eficiente con la derecha. El momento más logrado de todo su trabajo fue un molinete, de lo más belmontino, que arrancó una muy sonora ovación. Volvió a torear con la izquierda, más vertical pero con sentimiento. Al matar con la eficacia debida, fue a parar a sus manos una oreja de las de verdad.

No pasó de eficiente al torear de capa al quinto. La faena de muleta tuvo que ser a la fuerza, basada en el unipase -algunos buenos- por el poco recorrido del toro. Decayó la labor en las postrimerías y no hubo manifestaciones de ningún tipo. Pero quedó el recuerdo de lo anterior.

Abrió la corrida Manuel Caballero, que se encontró frente a un astado de poca fuerza. Empezó, con la muleta, con corrección, para luego consumar tres tandas de buen tono. Sobrevino un descenso de brillantez al torear al natural y volvió a lucirse en unos derechazos finales. La excesiva largura y la demora en matar diluyeron todo reconocimiento. El cuarto «se le escapó», como se dice en argot. Manuel Caballero tuvo momentos excelentísimos -lo mejor, un pase del tres en uno-, pero volvió a pecar de largo metraje y, al matar de forma desafortunada, todo se olvidó.

Morante de la Puebla se lució con el capote en los dos y estuvo desorientado con muleta y espada en ambos. Algunos instantes lucidos con la franela se truncaron enseguida.


Diario de Sevilla. EFE. José Tomás consigue la única oreja

Caballero tuvo un primer toro mansurrón, pero que obedecía a los toques con la muleta, al que instrumentó una faena ligada por la derecha, con alguna tanda de mano baja, aunque le puso en mayores aprietos cuando trató de torearlo al natural.

El cuarto fue soso, pero embestía con fijeza a la muleta de Manuel Caballero, que lo llevó templado por la derecha, aunque la faena no acabó de romper. Toro y torero fueron ovacionados.

José Tomás sacó a relucir su mano izquierda frente a un ejemplar noblón, aunque algo distraído al que supo dar distancia para que los naturales salieran largos y templados. Mató de estocada y cortó la oreja.

Ni por el izquierdo ni por el derecho se encontró a gusto el de Galapagar con el quinto, que tuvo una embestida sosa, pero que le pegó dos tarascadas al diestro, quien tras el segundo aviso de la res macheteó y se fue a por el estoque.

El primero de Morante fue un toro manso de salida, al que consiguió meter en el capote y que fue de más a menos, porque tras las dos primeras tandas por la derecha, que fueron lo más brillante del trasteo, el animal comenzó a revolverse por el izquierdo y acabó parado.

El sexto, que fue el más flojo del encierro, embestía con la cara a media altura y Morante no supo dominarle, por lo que su trasteó resultó acelerado y sin ligazón. Mató mal y su labor fue silenciada.

 

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