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Corrida de abono
PLAZA DE TOROS DE SANTANDER
Tarde del viernes, 25 de julio de 2003
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros Núñez
del Cuvillo (deslucidos).
Diestros:
Entrada: lleno.
Crónicas de la prensa:
El País,
El Mundo
El País. TOMAS
BLANCO. Del triunfalismo a la verbena
Saltaron los sucedáneos de Núñez al redondel y, con ellos, la
parodia taurina en la que están convirtiendo a la fiesta por su bien.
Escamoteada la suerte de varas por innecesaria. No se precisa medir
poder, casta y bravura al que no lo tiene, porque así lo fabricaron.
Picotazo para análisis y carretera. El nuevo fundamento de la lidia es
evitar derrumbes. Sólo queda esperar la faena que del hotel se traigan
concebida los artistas.
Miguel Abellán, percatado del bostezo que eran los tendidos, largó
dos faenas para pueblo en el día de la patrona. Así de despegado,
enganchado y galerista estuvo. Claro que en mi pueblo le habrían
largado unas entradas para el circo, no dos orejas. Menudos son los de
mi pueblo. La vuelta al ruedo del avispado diestro madrileño fue una
verbena digna del Guinness. La empresa anda dándole vueltas al
coco para enmendar el calificativo de feria por el de verbena. Se ajusta
mucho más a la realidad. Del triunfalismo incontrolado a la verbena no
hay más que un paso.
Morante de la Puebla vino, cobró y se fue abroncado. Indigno. Es lo
que tienen los toreros de arte. Ayer tocó la de arena. Qué se le va a
hacer. Dos verónicas y una media con sabor no justifican su presencia.
Defraudados y tristes quedaron sus seguidores, que en esta plaza se
cuentan por cientos.
Jesús Millán, visto lo visto, se apuntó al carro de la verbena. No
lo consiguió en el primero y no pudo en el segundo. Millán no goza del
ángel que desprende el torero de la escuela de Madrid.
Una vez terminada la función nadie salió hablando de toros. Para qué.
Lo que realmente a la gente le preocupaba era la boda de Felisuco, showman
de la televisión. Para tal evento, el señor alcalde abandonó la
plaza al finalizar la lidia del tercer toro. Él era el oficiante de la
ceremonia.
El Mundo. INDALECIO
SOBRINO.
Miguel Abellán, por la Puerta Grande
El segundo toro de la tarde de salida daba la impresión de estar
buscando algún conocido por el tendido. Distraído haciendo caso omiso
de cuantos engaños se le presentaban. Desconcertante pelea en varas
aunque cantando la gallina al final. Abellán brinda al público entre
pitos pues nadie daba un duro por el toro, pero el diestro supo
justificar su brindis con la herramienta de la ligazón, la piedra
angular del toreo. Faena inteligente, despaciosa y con gusto. En el
quinto la cosa bajó un poco. Un toro flojo pero noble al que realizó
una faena derechista y basada en los circulares que, aunque tuvo calado
en los tendidos, fue menos sustanciosa que el anterior. Una estocada
desprendida y segunda oreja al esportón.
El tercer toro salió desmochado de los toriles y tuvo que ser
sustituido por un sobrero de Montalvo con salida de manso y muerte de
bravo. Entre medias hubo de todo. Descastado unas veces y francas y
trasmisoras embestidas en otras, sobre todo en los primeros compases de
la faena de muleta que Jesús Millán supo aprovechar con excelentes
muletazos. Después el toro se fue apagando rematando el diestro con
media estocada desprendida. El sexto era un marrajillo mirón que se
quedaba corto tirando unos tremendos gañafones, vamos, de esos que se
dicen que cazan moscas. Millán se demoró en una faena sin demasiado
sentido empeñado en pegarle derechazos y naturales, algo poco
recomendable en tales circunstancias.
Morante de la Puebla no se acopló con la andarina pero inocua
embestida de su primer toro. Con el cuarto, un flojísimo ejemplar que
encima se lastimó la mano al iniciar la faena, poco pudo hacer el
diestro. Hay que destacarle unas soberbias verónicas de recibo, lo único
reseñable de su gris actuación, pero algo que se queda en la retina.
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