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Corrida de abono
PLAZA DE TOROS DE SANTANDER
Tarde del lunes, 21 de julio de 2003
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de José
Luis Pereda, de juego desigual.
Diestros:
Entrada: lleno.
Crónicas de la prensa:
ABC, El País,
El Mundo
ABC.
JL SUAREZ GUANES. Salvador
Vega, póquer de orejas, sorprendió y convenció
La nota importante de una
corrida entretenida fue la actuación de Salvador Vega, que resultó un
hallazgo. Tuvo ante sí dos toros francamente buenos, pero se supo
justificar con ellos, aunque en su primera faena descargara la suerte en
los primeros pasos. Después toreó muy bien sobre ambos pitones.
Destacaron los pases de pecho y mató de forma certera. Dos orejas. Aún
mejor en el quinto, en el que combinó el excelente toreo fundamental
con un importante hacer en el accesorio. Nueva estocada hasta las cintas
y dos orejas.
Javier Valverde, que sustituía a Tejela, se las entendió con un
toro de La Dehesilla -como los restantes- prácticamente inválido. El mérito
del torero es que con su temple y mimo lo pudo mantener en pie. Hubo
pasajes lucidos con ambas manos y toreros remates en forma de afarolados
zurdos. Pero le falló la espada. Logró cortar una oreja del cuarto,
que empezó humillando y se terminó parando mucho. Volvió a sacar a
relucir el temple y metió a la gente, poco a poco, en situación. Un
meritorio toreo de cercanías precedió a la estocada.
No pudo brillar Manzanares con el muy deslucido tercero, pero sí
destacó en el sexto, en el que, a base de insistir, dejó derechazos y
naturales de regusto. Fue ovacionado.
El País. TOMAS
BLANCO. Trofeos a la mediocridad
No era del agrado de los aficionados la ganadería anunciada para el
festejo de ayer. Los aficionados puros saben muy bien de estas cosas. La
esperanza de ver las aptitudes toreras de la joven terna selecionada, la
tenían en cuarentena. Los aficionados puros no suelen confundirse.
Un encierro descastado, inválido a varias escalas -salvo la excepción
del que hizo segundo- junto a la bisoñez de los que acababan de tomar
la alternativa, les dieron la razón. Lo veían gris y salió gris
mediocre. Para colmo, el señor presidente, en plan padre en día de
Reyes, llenó los esportones de trofeos. Trofeos a la mediocridad. En
cambio, hizo orejas sordas a las protestas de los aficionados por la
invalidez que varios de los ejemplares de la Dehesilla demostraron en el
ruedo.
Los aficionados, ante tanto obsequio triunfalista, se cruzaban
miradas atónitas como no creyendo lo que pasaba. ¡Qué será cuando
vengan las figuras!
Los aficionados son unos benditos de Dios que dentro de poco pasará
a ser una especie a proteger. Los taurinos andan como locos para acabar
con ellos. Por si faltara algo salió un torete interesante para el
torero y no pasó nada.
Salvador Vega se encontró como primero al milagro ganadero del
festejo. Vencido atrás hasta la exageración, la faena careció de
mando. Pinturero a la nueva ola. Lo injusto fue que le concedieran dos
orejas. Lo suyo hubiera sido que se las otorgaran al toro, que fue el
que se las mereció. Lo bueno de la faena lo hizo él.
En su segundo, un bendito de Dios, faena interesante y entonada pero
con los mismos defectos de situación, abusando exageradamente del pico
de la muleta. Dejó detalles de torería en los ayudados por bajo con
los que finalizó su labor. Otras dos orejas. Esperemos que, al menos,
sirvan para que tenga más tardes y coja el pulso a la profesión.
Javier Valverde se topó con el inválido que hizo primero. No se
lamentó el artista por los continuos derrumbes del animalito; al
contrario, se puso chulo. Chulo y arrogante. Claro que esto, según los
nuevos mentores taurinos, será una de las suertes que más vistosidad
aporten en un futuro no muy lejano a la parodia de festejo taurino que
tienen en mente.
En el cuarto, más reposado, queriendo hacer las cosas bien. Al no
encontrar respuesta en los tendidos, recurrió al adorno. José María
Manzanares hijo pareció abúlico, perdido, como si la cosa no
fuera con él. Inédito con el capote, con el que regateó más que toreó
a sus dos oponentes, sus dos faenas carecieron de contenido y de
estructuras. Conocedor de todos los recursos y habilidades de los que ya
está de vuelta, defraudó a los que en él quieren ver la calidad que,
según ellos, atesoraba su padre.
Mucho tendrán que aguardar a los que con ansia le esperaban. A
destacar ayer, la actuación de la banda de música. Siempre atenta a la
voz de mando. Tocaron hasta las caídas de los inválidos toros. Eso sí
sonaron bien.
El Mundo. INDALECIO SOBRINO.
Incontestable triunfo
de Salvador Vega
Cartel esperanzador el de ayer en el que tres jovencísimos matadores
lograron que casi se llenara la plaza sin que ninguno de ellos tenga aún
nombre de relumbrón. Está claro que los aficionados tienen la vista
puesta en el futuro más que en un presente ciertamente árido. Esta vez
las ilusiones no se vieron defraudadas merced al buen hacer de Salvador
Vega.
Desconocido para el gran público por estos lares, causó en su
presentación una gratísima impresión. Probablemente le cupo en suerte
el mejor lote, con un primer toro muy bravo en el caballo y que luego
estuvo a punto de rajarse en la muleta, pero que el diestro,
inteligentemente y con gran sentido del temple y la ligazón, no se lo
permitió. Más cuajada estuvo la cosa en el quinto, quizás el de más
transmisión en la muleta. Abundando en las virtudes anteriores, faena
rotunda llena de detalles toreros.Con la espada, dos estocadas
desprendidas le facilitaron las dos orejas de cada toro (más merecidas
las del quinto) y la consiguiente salida a hombros.
La corrida de La Dehesilla, de desigual presentación debido sin duda
al baile de corrales y con las salvedades apuntadas, apuntó sosería y
falta de fuerzas, especialmente el primero, al que Valverde trasteó con
pulcritud pero carente de emoción.
La estocada al sexto fue lo más sobresaliente de la actuación de
Manzanares, que por lo demás permaneció inédito, intuyéndose en él
cierto sentido del temple que deberá acreditar en próximas
oportunidades.
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