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Corrida de abono
PLAZA DE TOROS DE SANTANDER
Tarde del sábado, 19 de julio de 2003
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Montalvo,
bien presentados, aunque flojos en general. Complicados primero, segundo
y cuarto; y manejables los restantes.
Diestros:
-
Antonio Ferrera,
bajonazo (silencio), bajonazo (silencio) pinchazo y estocada caída
ovación y saludos.
-
El
Fandi, estocada caída (saludos), estocada desprendida (oreja);
pinchazo, estocada (oreja).
Entrada: media plaza.
Crónicas de la prensa:
ABC, El Pais
ABC.
JL SUAREZ GUANES. El
Fandi arregló al final una tarde para el olvid
La corrida inicial de la
Feria de Santander tuvo el prólogo del anuncio por los altavoces de la
suspensión del festejo nocturno, anunciado para el mismo día, con la
presentación de unos grupos de recortadores. La Consejería de la
Presidencia de Cantabria tomó la decisión -absurda totalmente- al
alegar que este tipo de espectáculos no tenía tradición en la región.
Naturalmente, muchos espectadores protestaron airados el anuncio, que,
por otra parte, era esperado, pues corría el rumor de lo que iba a
acaecer desde el día anterior.
El mano a mano Antonio Ferrera y El Fandi se remontó al final. David
Fandila había bullido mucho con el capote en el primero de sus toros.
Incluso dio una media, de muy buen porte, y se lució en chicuelinas
itinerantes y en tafalleras, rematadas con serpentina. Ganó, por amplio
margen, a Antonio Ferrera con las banderillas. Pero no se acopló en la
faena de muleta al torear con la derecha, mientras que su rival se
colaba por el pitón contrario. Como agarró una buena estocada, pequeñísimos
sectores pidieron una oreja, que no se puede poner ni siquiera en su
palmarés final.
En el cuarto no se acopló al torear de capa, y estuvo con los palos
por debajo de su habitual forma, aunque al público le llegara su par
del violín. Consiguió cortar una oreja por su buen estilo estoqueador,
ya que la faena -iniciada de rodillas y con una cogida sin
consecuencias- sólo fue esforzada y voluntariosa.
Volvió a bullir con el capote en el que cerraba plaza, con el que
estuvo francamente bien con los rehiletes. La faena de muleta fue clásica,
con limpieza y con torería, aunque le faltara un poco de sal. Pero no
hubo rapideces y, en conjunto, se empezó a parecer a la línea del gran
Fandi del año pasado. Por eso no se le puede regatear la oreja
conseguida, que, unida a la anterior, le abrió la puerta grande.
Antonio Ferrera no se lució con las banderillas nada más que en el
quinto. Su primer trabajo fue vulgar y deslavazado, aunque mató con
bien. Su segundo resultó discontinuo y con algunos detalles. Llegó al
público en algunos tramos, pero mató en las bajuras. En el quinto
llegaron los mejores momentos de la tarde, y se le empezó a ver en una
ligera línea de recuperación.
El País. TOMAS
BLANCO. Ni para banderillas
Los escogidos Montalvos para el anunciado mano a mano
resultaron ser un saldo de inválidos. Dispares de presentación y
escasos de casta y raza. Claro que los animalitos no fueron
seleccionados para soportar una lidia ortodoxa, ni para probar su
bravura en el caballo. A mini puyazo por toro salieron. Tampoco lo
estaban para soportar un torbellino de muletazos. No, los toritos de
Montalvo se eligieron para dar brillo y esplendor al tercio de
banderillas. Los toreros de ayer eran también banderilleros. Bueno,
pues ni para las banderillas sirvieron ni unos ni otros. Demasiado
ventajistas y galeristas obraron los artistas en el tercio estrella de
la tarde.
Ganó el Fandi. Recortes, monerías, moviolas y violines tuvieron la
culpa. El granadino anduvo toda la tarde entregado y populista. Tan
populista como entregado. Bullidor con el percal, no encontró con la
muleta ni sitio ni distancia en el que fue su primero. Quizás porque no
lo buscó. Arrollado al torear de muleta rodilla en tierra a su segundo,
perdió los papeles de tal manera que permaneció a merced del animalito
el resto de la faena. En este coso, como en tantos otros, los premios se
dan por dar sustos que no por derrochar arte. En el último de su lote
lució variedad sin mando con el capote. Faena interminable, vulgar y
ventajista sobre todo al natural.
Antonio Ferreras desaparecido en combate con percal, banderillas y
muletas toda la tarde. Se permitió la licencia de brindar al tullido
primero a la concurrencia. "¡En qué cabeza cabe!",
protestaban los aficionados que se sintieron ofendidos. Se dejó marchar
al quinto de la tarde. Un toro de puerta grande, el único ayer.
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