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Corrida de abono
PLAZA DE TOROS DE SANTANDER
Tarde del miércoles, 24 de julio de 2002
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Daniel
Ruiz, flojos y sin presencia.
Diestros:
-
Manuel Caballero,
un pinchazo, estocada desprendida (oreja); pinchazo, se echa el toro
(aviso); estocada caída (saludos).
-
El
Cordobés, estocada caída y atravesada (aviso); dos descabellos
(ovación); estocada caída y atravesada (oreja).
-
El Fandi,
estocada (dos orejas); estocada ladeada y trasera, dos descabellos
(oreja).
Entrada: tres cuartos de plaza.
Incidencias: El Fandi resultó pisoteado por el
tercer toro de la tarde. Se le diagnosticó una contusión en el
dorso del pie derecho con traumatismo a nivel del primer metacarpiano;
se le practica una cura en la enfermería y se le recomienda un estudio
radiológico.
Crónicas de la prensa:
El País, ABC
El País.
TOMAS BLANCO. Las orejas de los flojos
Se veía venir. Las cualidades de los escogidos toros nobles, flojos
y sin presencia no dejaban lugar a dudas. La emoción estaba desechada.
La plaza, atestada de un público animoso, tampoco dejaba dudas. Sólo
había que esperar a ver en qué manos caían las orejas.
David Fandila, El Fandi, ausente de los carteles de la feria,
ocupó el lugar del lesionado Ponce. Resultó ser el revulsivo de la
feria. La entrega e ilusión del granadino le convirtió en una galerna.
Atrevido y variado con el capote, le faltó hondura a su verónica. Con
las banderillas un puro portento. Otro cantar fue la muleta. Faena con
las dos manos en su primero, falta de ritmo y distancia. Tuvieron que
ser los pases mirando al tendido y las manoletinas las que calentaran el
ambiente. Con la espada, un cañón. Dos orejas. En el que cerró el
cartel, conquistó la plaza aunque hizo una faena intermitente, sin
acoplamiento ni ritmo, larga, con adornos para la galería. Una oreja.
Salió en hombros y aclamado.
Manuel Caballero anduvo gazapón con el capote. Conocedor de la
plaza, brindó al público. Faena al natural, despegada pero gustándose.
En su segundo, aburrió al toro. El Cordobés alborotó a sus
seguidores. Su estilo tan personal, tan atropellado, digno de otros
espectáculos, gusta en los tendidos. Qué se le va a hacer. El salto de
la rana llegó al final. Fue la apoteosis.
ABC.
JL. SUAREZ GUANES.
La fandimanía también llegó
a la Montaña y la conquistó de plano
El Fandi continúa su buena racha. Si sigue así,
va a ser el enemigo a batir. Se va a colocar en esa línea donde sólo
están los tres o cuatro que todo el mundo sabe. Ayer cortó tres
orejas, que podrían haber sido cuatro de no haber tenido que
descabellar al último de la tarde. Se han llevado a El Fandi por la
puerta grande. Le han gritado «¡torero, torero, torero!» cuando
terminó su segundo tercio de banderillas. Con el capote no ha podido
estar mejor. Largas cambiadas a sus dos toros, verónicas -de rodillas
en su primero-, chicuelinas y tafalleras mixtas, rogerinas y hasta las
zapopinas que inventó El Juli.
Con las banderillas entusiasmó. El primer par al tercero, en un terreno
francamente inverosímil. Pero todos precisos, geométricos, medidos.
Después, por dos veces, mezcló calidad con el barroquismo de una
espectacularidad que rezuma torería.
Fisura en el pie
Sin embargo, el Fandi sufrió una fisura en el cuarto metacarpiano
del pie derecho como consecuencia de un pisotón del toro. Esto impide
que acuda hoy a su corrida de Villalba (Madrid) y, en función de como
evolucione la lesión, decidirá si cumple con sus compromisos en La
Solana (Ciudad Real) y Barcelona.
Manuel Caballero logró una oreja merecida ante un noble toro. Y la pudo
cortar de su segundo si éste no se hubiera caído.
El Cordobés cumplió en el primero, el menos asequible de la noble
corrida de Daniel Ruiz, y se llevó una oreja en el quinto por su
conocido número
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