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Canal 4TV
Programa taurino Sol y sombra
Emisión: Jueves a las 00.30 horas. Redifusión: sábados a las 17
horas y domingos a las11.30 horas
Programación
de esta semana
Dirige: Carlos Martín Santoyo
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PLAZA DE TOROS DE SALAMANCA
Tarde del lunes, 9 de septiembre de 2002
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de García
Jiménez, desiguales de presentación y de juego.
Diestros:
Entrada: Más de media entrada. Crónicas de la prensa:
ABC, EL País
ABC. SUÁREZ.
Javier Valverde, esperanza fundada
del toreo charro
La corrida se desarrollaba sin ningún signo
importante. Una más. Una de tantas, como diría el poeta valenciano
Rafael Duyos. Pero en el sexto surgió la faena maciza, seria, clásica,
honda y majestuosa de Javier Valverde, una esperanza que se va a convertir
en realidad. Muletazos sobre la derecha, muy en corto y ceñidos. Todos
con gran recorrido, pero en pequeños espacios, en un mínimo terreno.
Destacaron su toreo diestro, los pases de pecho -que los borda- y los
ayudados finales, antes de la entrega en la estocada. Las dos orejas eran
premio al auténtico presente y al futuro de la esperanza.
En el primero de su lote, Valverde toreó francamente bien de capa. Verónicas
largas, profundas, más trianeras que castellanas. Antes había ejecutado
una larga y luego vendrían unas aplaudidas tafalleras. Comenzó bien su
labor muleteril, sacándose la res para afuera. Una primera tanda con la
derecha tuvo autenticidad y largo camino. Pero el toro se cayó y Javier
Valverde tuvo que recurrir a sones tremendistas para convencer al gentío.
Lo bueno llegaría después.
Enrique Ponce se mostró, en su primero, fácil con el percal, con la
muleta y al manejar los resortes de la lidia. Pareció, en este toro, que
no se resentía de sus lesiones recientes. Se inventó el toro que tenía
delante -de pocas fuerzas- y le hizo ir por donde no quería, tras unos
comienzos más titubeantes. Se centró después con ambas manos, para
acabar más desvaído y mostrarse moroso a la hora de matar.
En cambio, en el cuarto, no le rodaron las cosas. Por dos veces, su
enemigo estuvo a punto de levantarle los pies del suelo. La primera vez,
al rematar un quite por verónicas, con la consabida media, tropezó y
estuvo a punto de ser alcanzado. La segunda, cuando en los prolegómenos
de la faena de muleta el de García Jiménez le echó un viaje, debajo de
una de las axilas. Anduvo inseguro.
El Juli cortó una oreja en su primero por una faena peleona, rematada
de un certero espadazo. El quinto era muy flojo y el madrileño sólo pudo
estar voluntarioso.
El País.
PERELÉTEGUI. Valverde reventó la tarde
La corrida era la ideal para los
japoneses, esto es, para irse al cuarto toro. Pero no me fui y mi decisión
tuvo su recompensa porque Valverde, que ya en su primero estuvo muy
guapamente, se partió la cara con el sexto, que sólo quería irse, lo
metió en la muleta y le endilgó una faena rebosante de nervio, entrega y
decisión. Puso a la gente de pie y los pañuelos pusieron blancos los
tendidos. Javier Valverde, con una admirable serenidad, quiere ser torero,
hacerse rico y que le dediquen una calle. Lo quiere todo. Y pone los
medios. Su triunfo de ayer lo deja bien clarito. La verdad es que gusta
ver toreros que le echan al asunto la casta que no tienen los toros sin
regatear esfuerzos.
Ponce hizo gala de su característica
facilidad, aunque, esto es verdad, sin pasarse los toros tan lejos como
acostumbra. En su segundo, manso con peligro, macheteó buscando la
igualada entre las protestas, a mi entender, injustificadas.
El Juli, que banderilleó a los con
desigualdad, toreó con frialdad a su primero y anduvo en plan de experto
rehabilitador con el quinto, que se pasó la tarde tropezando y amenazando
con derrumbarse.
Menos mal que Valverde dijo: 'Aquí estoy
yo', porque si no hubiéramos bostezado a más y mejor.
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