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Canal 4TV
Programa taurino Sol y sombra
Emisión: Jueves a las 00.30 horas. Redifusión: sábados a las 17
horas y domingos a las11.30 horas
Programación
de esta semana
Dirige: Carlos Martín Santoyo
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Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE SALAMANCA
Tarde del jueves, 13 de septiembre del 2001
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros
de Montalvo, bien presentados
y manejables.
Diestros:
Entrada: Más de media entrada. Crónicas de la prensa:
ABC, Tribuna
de Salamanca, EL País
ABC. SUÁREZ
Lo mejor lo hizo Domingo López Chaves
Domingo López Chaves hizo lo mejor de la tarde, frente a
un buen toro de Montalvo. Este salmantino, de Ledesma, demostró que debía
torear mucho más, pues conoce la profesión de «pe» a «pa». Se lució al
capear a su primero, desde la larga de salida hasta la ejecución de unas
caleserinas, pasando por unas chicuelinas galleando. La labor muleteril tuvo su
momento culminante en el toreo con la izquierda, pues los comienzos diestros
resultaron rápidos, para entonarse después, y los haceres postreros no
tuvieron el eco de la mitad de la faena. Al quinto lo lanceó con eficacia y lo
toreó francamente bien con la derecha, con pases bien iniciados y mejor
rematados. La total homogeneidad de la bien concebida obra se quebró al tardar
el matador en cuadrar a la res y, luego, al no acertar con la espada hasta el
tercer envite. (Oreja y saludos).
El Cordobés anda buscando tiempos perdidos y esta vez se ha quedado a mitad
de camino. Lanceó sin quietud a su primero para luego poner temple en unas
chicuelinas. Con la muleta aguantó la poca arrancada de uno de los dos toros
deslucidos de Montalvo. En el cuarto puso garra en unos derechazos. (Palmas y
ovación).
Rafael de Julia dio unos muletazos buenos al tercero y toreó bien al sexto a
la verónica, un astado que se paró enseguida. (Silencio y palmas).
Tribuna de Salamanca.
NAVALON. El silencio de los borregos
La corrida mejor presentada de la feria sólo ha tenido fachada y bondadosa
sosería. Los domecq de Linejo fueron un muestrario aburridísimo de todo lo
contrario a un toro de lidia. Flojones, sosos, aplomadísimos y sobre todo
tontorrones. El Cordobés y sobre todo López Chaves se hartaron de ponerle los
testículos en los pitones y de darle cabezazos en el testud sin que hicieran el
menor amago por molestarlos. Y eso que un toro se llamaba femeninamente ‘
Ocultada’. ¡Nunca había visto un toro con nombre de mujer! El quinto llevaba
el número erótico del 69. Ni por esas se dieron por aludidos cuando los dos
toreros le ponían el paquete a su alcance. Todos los toros tenían nombres
jerezanos y ninguno los tradicionales del viejo Antonio Pérez. Para que no haya
duda que eran puros borregos domequeros el insoportable sexto ¡se echó! en
mitad de la faena. El Cordobés hizo lo indecible por cambiar la actitud de un público
manifiestamente hostil. Toreó con mucho temple cuando pudo, estuvo muy por
encima de los dos borregos y cuando hizo el salto de la rana, muchísimo mejor
que su padre, algunos ¡hasta lo pitaron! Con vitola de triunfador de Madrid y
Valencia ha llegado para sustituir al ‘Minifran’ un torerito frágil llamado
Rafael de Julia, que antes de entrar a matar ya se está echando fuera
descaradamente. No le veo ninguna virtud para destacar, pero si los cronistas de
campanillas lo han ensalzado tanto, no encuentro el motivo. El que estuvo hecho
un león fue el ledesmino López Chaves, que además de derrochar coraje anduvo
toda la tarde seguro, dominador y con mucho sitio. Como si llevara toreadas
treinta corridas de toros. Lástima que al igual que Valverde malograra la
puerta grande por matar esta vez en la suerte natural, cuando el manso pedía la
salida hacia las tablas. Pero ahí está su tarjeta de torero cuajado pidiendo
paso. Ayer, como en la famosa película, los borregos llenaron de silencios
donde la casta pudo poner ovaciones.
El País.
PERELÉTEGUI Una tarde de plomo
En la plaza hubo silencios de Roland Garros, sólo que en el tenis la
gente está que contiene la respiración y ayer en la plaza la gente se
aburría a chorros. La corrida, en puntas, con cuajo y hechuras, quedó en
eso. Cuando mejor rodaron las cosas, los toros se dejaban, o servían, o
esas cosas que se dicen ahora. ¿Emoción? Ni por el forro. ¿Arte -por
parte de los toreros-? Ni en sueños. En infinidad de momentos, no se oía
un suspiro en la plaza. Menos un olé. Un panorama. Pero sobrevivimos. Que
no nos dé Dios todo cuanto podamos soportar. Y aseguraban otros: 'Esto es
inhumano'. Los dos tenían razón, seguramente.
Rondaba en la plaza la amenaza batracia y llegó. Ni entonces se desató
el loco entusiasmo que en parejos instantes provocaba el inventor de tan
artístico momento. Hubo incluso pitos, lo cual es muy de tener en cuenta
porque todavía quedaban espectadores despiertos, que seguían el
desarrollo de la tarde con fidelidad digna de mejor causa. El Cordobés,
desconfiado ante su primero, de cuya buena visión dudaba el matador,
anduvo a enganchones y derechazos, mientras el toro caía y se tomaba la
libertad de desarmarlo. Arrodillóse el toro en un momento de especial
concentración y optó el torero, a renglón seguido, por ranear unas
cuantas veces. Y eso fue todo, que ya es.
López Chaves, cortó una oreja de paisanaje bien avenido, a un toro
soso y parado ante el que llegó a meterse entre los cuernos por aquello
de buscar la emoción que el argumento no tenía y ante el quinto, que
quiso rajarse desde el comienzo y no paró hasta conseguirlo plenamente,
anduvo de acá para allá intentando quedarse con el fugitivo.
Rafael de Julia, quedó inédito. Ante su primero, que llegó a
pararse, todo fue un permanente 'je toro' y en el sexto, que no valía un
duro tampoco, se puso un poquito pesado buscando lo imposible y tratando
de darle importancia a lo que ni de lejos podía tenerla.
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