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Dirige: Carlos Martín Santoyo

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PLAZAS TAURINAS CASTILLA-LEÓN

 

Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE SALAMANCA
Tarde del viernes, 15 de septiembre del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Toros de Garcigrande, terciados, blandos y manejables

Diestros:

  • Joselito, estocada corta (oreja); pinchazo bajo, media y tres descabellos (silencio).

  • Víctor Puerto, estocada atravesada que asoma y descabello (ovación y saludos); estocada (dos orejas). 

  • Juan Diego, estocada (ovación y saludos); media y descabello (oreja).

Entrada: poco más de media entrada.

Crónicas de la prensa: ABC, El País, La Tribuna de Salamanca, El Mundo


ABC. SUÁREZ. Víctor Puerto sigue su línea ascendente

A Joselito se le escapó el toro que abrió plaza, a pesar de cortarle la oreja. El diestro madrileño anduvo con decoro con el percal. Su faena de muleta resultó larguísima y de lo más burocrática, como cumpliendo una obligación. Muchos pases, algún destello que otro, y siempre por debajo de su noble oponente. Como mató con acierto llegó el peludo trofeo.

En el cuarto intentó lucirse con el percal. Empezó sentado en el estribo, por alto, para luego rectificar y pegarle unos pases de castigo. Intentó meter en vereda al manso con pérdida de muleta incluida.

Bien Víctor Puerto en su primero. Variado con el capote, inició su faena de muleta con dos péndulos, pero tras unos derechazos de rodillas, en los que quizás el diestro se empleó demasiado, su oponente se rajó. Víctor anduvo bien con su rival y le debieron rendir mayores tributos.

Entusiasta al lancear al quinto realizó una excelente faena a un toro tardo y huido en el que el torero puso todo de su parte desde que empezó su labor con pases altos, de desprecio y de pecho hasta que lo despachó de una buena estocada. Por las condiciones de la res el trasteo tuvo que ser intermitente pero dejó varios derechazos, y sobre todo, cuatro naturales para el recuerdo. De todos modos la segunda oreja fue excesiva.

Juan Diego tuvo destellos al veroniquear al tercero: destacó una media. Se sacó al burel para las afueras, pero enseguida se paró y todo quedó en voluntad y detalles aislados. Al sobrero le arrancó unos naturales de gusto y aguante en dos etapas diferentes muy a lo «Julio Robles» y, con otros momentos conseguidos. Mató con brevedad y se ganó una legítima oreja.

La corrida sirvió para demostrar que Joselito no está este año en su mejor forma, y por el contrario, Víctor Puerto ha refrendado los buenos éxitos del norte, en Santander y, fundamentalmente en Gijón y Bilbao. El torero manchego se ha convertido en un excelente muletero y, sin duda, en uno de los mejores toreros de la actualidad. Por su parte, Juan Diego ha sido el mejor librado de los toreros salmantinos que han pasado por esta Feria. Al menos ha acertado con la espada.


El País . PERELÉTEGUI. Víctor Puerto sale a hombros

A Joselito no es conveniente hablarle porque no lo soporta. Creo que hay por ahí un actor tan déspota como cursi que prohíbe a la servidumbre que le mire a los ojos. Pues, por el estilo. Cosas así deben ponerse en los programas de mano: "Se indica la inconveniencia de dirigirse a Joselito". Inconcebible si no fuera porque las plazas de toros parecen canchas de tenis, con todo el mundo callado.

Pasó que Joselito había cortado una orejita aparente en su primero, con el que estuvo fácil y con oficio. Y pasó que con el cuarto no acababa de verlo claro porque hubo dos coladitas y el mosqueo del espada. Y en ese momento una voz desde el tendido le dijo, con la mejor voluntad del mundo: "A ver si le cortas una oreja a éste". Para qué hablaría aquella alma cándida, que se creía que estaba en los toros. La hizo gorda. El torero muy digno se fue a la barrera, cogió la espada y cortó por lo sano con un alarde majestuoso de dignidad ofendida. ¿Y qué paso ante tamaño desahogo? Pues nada. Ni un pito. La Glorieta está poblada de santos. La Glorieta es tal que el cielo.

Víctor Puerto anduvo con seguridad y ganas. Se le ve a gusto en la plaza. No escatimó molinetes de rodillas, derechazos y manoletinas, arrodillado también; cosas que enardecen y dan juego de cara a las orejas. Claro que hay que contar con el palco, contagiado de santa paternidad, y así se podrá entender que le diera dos, tras una faena comenzada con estatuarios, en la que abundaron las correrías entre pase y pase, un desarme y algún enganchoncillo.

A Juan Diego se le ve asentado, con seguridad. Su primero se le echó en mitad de la faena. Pero en su segundo se fue encarrilando y aunque hubo tandas casi eléctricas, hubo también fases de relajo, languidez y buen gusto.


La Tribuna de Salamanca. CAÑAMERO. Víctor Puerto corona otra meta

Hubo parajes interesantes en la corrida de ayer, por ejemplo el juego de tres toros, que sin ser nada del otro mundo, al menos 'sirvieron' (como se dice en la jerga). Pero lo más afortunado fue volver a reencontrarse de nuevo en La Glorieta con el 'recuperado' Víctor Puerto, un matador que cuando estaba atascado en el fango del toreo (después de tocar la gloria) ha sabido salir del atolladero y recuperar un sitio de privilegio. Ya no parece ni la sombra de aquel chaval que no hace muchos años se llevó de calle la feria de San Isidro. Ahora, Puerto ha madurado, se le ve relajado en la plaza, aplomado y con una torería de la que nadie era capaz de apostar no hace mucho tiempo. Por eso, esta fiesta es tan grande, porque también existen milagros. Pero si Víctor Puerto cada día va a más, todo lo contrario le sucede a Joselito, que no parece ni la sombra de sí mismo. Forzado, incapaz y fuera de cacho, el madrileño deambuló ayer por la plaza como quien acude a la oficina, cabreado, sin ganas de trabajar y sólo se dedica a amargar el día a los compañeros. Y eso que el público continúa siéndole fiel y aún conserva una legión de seguidores que aplauden un desarme, un pinchazo o un derechazo despegado y citando con el pico. En su comparecencia en Salamanca, Joselito fue como una sombra del pasado. Mientras, el más joven de la terna, Juan Diego tuvo momentos y destellos de mucha calidad. Puerto, a más El pasado año, cuando transcurría la segunda mitad de la temporada y empezó un leve runrún de que Puerto estaba cambiado a bien, que era otro torero, pocos aficionados daban crédito a ello; es más, la mayoría no daba ya un duro por el torero. Pero aquellos pequeños 'ruidos' dieron paso a la traca de este año, donde ya en los primeros compases de la campaña, en la humilde feria de Valdemorillo, el manchego dio un toque de atención serio e importante. Aquello sirvió para que todos los profesionales empezaran a valorar su nueva dimensión. Aun así, todavía las empresas se muestran reacias a darle cancha y tuvo que ser Madrid (la que tanto le dio y tanto le quitó), donde ante un público frío demostrara que todo lo que se venía hablando de él no era ninguna broma. Todo eso quedó evidente ayer en Salamanca, donde el chaval llegó por la vía de la sustitución (en los carteles iniciales quedó injustamente excluido) y se ha alzado como uno de los triunfadores, todo en base a la seriedad, técnica y torería de la que hace gala. Lo de menos fue que cortara dos orejas, pues con una le había valido de sobra, lo que sucede es que como a Joselito le habían obsequiado una, no quedaba más remedio que darle la segunda, aunque no sea más que para marcar las diferencias. Pero el culpable de ese desaguisado fue, sin duda, el presidente. Puerto, en su primero se lució a la verónica, así como en un posterior quite por tafalleras. Después de brindar al público comenzó su faena de muleta con un pase cambiado por detrás para continuar una serie de rodillas sobre la diestra. Después, su trasteo transcurrió con varias lagunas hasta el final, en el que unas manoletinas, también de rodilla, pusieron punto y final. Una pena que la espada estropeada, en cierta medida todo lo anterior y lo privara de una oreja. En el quinto, también salió dispuesto, con muchas ganas, tanto que lanceó con majeza para rematar con una media rodilla en tierra. Inició con unos estatuarios rematados con una bella trincherilla su labor muleteril, donde destacó especialmente al natural, mano sobre la que basó la faena, especialmente la segunda mitad. Como mató bien para él fue, legítimamente, el primer triunfo de la tarde. Merecido. Joselito gris y Diego, bien Decir que estuvo gris es casi hablar bien de él, pues sencillamente no estuvo en ningún momento con la menor idea de agradar. Lo que sucede es que como se encontró con una oreja barata de saldo, propia de 'gache', pues lo mismo hasta se cree que esa es la línea que debe seguir esta temporada. Por si fuera poco, a su primero toro, que tuvo calidad, lo masacraron en varas y se mostró ido. Con el cuarto, después de escuchar dos protestas cogió la espada y lo mató sin más. Nadie dijo esta 'boca es mía'. Si eso lo hacen Puerto o Juan Diego se los comen. Juan Diego, que pechó con el peor lote, estuvo muy torero al recibir de capa a su primero, al que le enjaretó seis verónicas ganando terreno hacía los medios y rematando con una media cai en la boca de riego. Pero era un manso de libro, que hasta se echó en plena faena. Sin embargo, el sexto fue a más. Aunque vez no hubo lucimiento de capa, con la pañosa cuajó una armónica y bella faena. Todo gracias a los oportunos toques con la ayuda y a correr bien la mano, especialmente en los primeros compases donde dibujó varios naturales de mucha calidad. Basó la faena sobre esa mano y en varios momentos hizo rugir la plaza.


El Mundo. JOSÉ MANUEL BLANCO. Víctor Puerto, a base de naturales

Víctor Puerto salió con ganas y colocó por chicuelinas al toro al caballo. Después hizo un vistoso quite por talaveranas, antes de brindar la muerte al público. Una serie de pases cambiados y de rodillas, fue el inicio de faena. Siguió con dos series con la derecha, cerradas con sendos pases de pecho. Víctor Puerto le atravesó con la espada y perdió su premio con esa pésima estocada. Con su segundo, apenas brilló con el capote. Tan sólo se pueden destacar dos chicuelinas de un quite muy soso. Inició la faena con varios pases por alto y se lo llevó a los medios. Allí en la primera serie mezcló naturales de mucha cadencia con enganches. Después le sacó, en cuatro series, todos los pases que tenía el noble colorado por el pitón izquierdo, por donde mejor iba. Lo mató de una efectiva estocada y se le concedieron las dos orejas.

El primer toro de Joselito fue un toro noble que tenía cierto picante. Sin embargo en el caballo le dejaron casi sin fuerzas con una sola vara pero muy dura. En el quite, el madrileño dio varias chicuelinas y una media verónica de calidad. Con la muleta, Joselito inició la faena con una serie por la derecha muy despegado. Siguió con unos naturales enganchados y a pesar de la bondad del toro, hizo una faena sin intensidad. Lo mató con una media estocada delantera, que le sirvió para llevarse una oreja de saldo. En su segundo apenas se centró. Cosechó leves pitos.

Al salmantino Juan Diego le tocó el peor lote de la corrida. Diego lo recibió con algunas verónicas de calidad pero sin continuidad y con la muleta apenas pudo sacar cinco o seis muletazos dignos de reseñar. En el astifino sexto bis, brilló con la mano izquierda. El toro tenía emoción y el salmantino la aprovechó para calentar al público. Lo mató con media estocada, que le valió una oreja.

 

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