Canal 4TV
Programa taurino Sol y sombra
Emisión: Jueves a las 00.30 horas. Redifusión: sábados a las 17 horas y domingos a las11.30 horas
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Dirige: Carlos Martín Santoyo

GANADERÍAS DE
España

PLAZAS TAURINAS CASTILLA-LEÓN

 

Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE SALAMANCA
Tarde del jueves, 14 de septiembre del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de Puerto de San Lorenzo, el 6º como sobrero, 1º y 4º aplaudidos y 2º premiado con la vuelta al ruedo.

Diestros:

Entrada: poco más de media entrada.

Crónicas de la prensa: ABC, El País


ABC. SUÁREZ Noble corrida de Puerto de San Lorenzo, con un toro para el recuerdo 

Lo más importante de la tarde ocurrió en el segundo de la corrida. Salió un toro «de vacas», de nombre «Embajador», con el que Miguel Abellán hizo una faena larga y entusiasta pero muy por debajo de las condiciones de la res. Con el capote se empeñó en dar unas chicuelinas de manos bajas. No hay que olvidar —ahora que se dan tantas en esta modalidad— que las de Pepe Luis eran de manos altas y las de Manolo Vázquez, Puerta o Camino de altura intermedia. Muchos muletazos de Abellán con la derecha, tardanza en decidirse a torear con la zurda para encontrarse con dos incomprensibles orejas, la segunda devaluada, por la excepcional clase de su rival. Fue un verdadero espectáculo verse arrancar a «Embajador» de extremo a extremo de la plaza.

El quinto era otra cosa, aunque tuvo buen son especialmente por el izquierdo. Abellán realizó una faena garbosa pero con poco contenido, excepto unos derechazos de mayor profundidad. Sufrió una aparatosa voltereta que le ocasionó contusiones en cara y muslo, previsiblemente sin importancia. Salió de la enfermería para traspasar la puerta grande.

El primer toro de Enrique Ponce, muy noble, fue asesinado en varas por el picador. La sangre caía hasta la pezuña, hasta formar un charco en la arena. Ponce, que había lanceado con discreción, realizó una faena larguísima. En la primera parte tuvo que ver cómo su rival se caía un par de veces. A base de oficio, el valenciano mantuvo a la res en pie, toreando sobre ambas manos con decoro y hasta con gusto, pero sin encontrar la ligazón.

En el cuarto estuvo en una línea fría y académica en los albores de su labor, en que no encontró la ligazón.Con una mayor hondura en el segundo tramo, en el que cuajó unos naturales y unos derechazos de sabor y profundidad, así como unos pases por bajo que absolvieron a la faena de anteriores pecados.

Guillermo Marín llevó bien a su primer astado al caballo. Empezó su hacer con las dos rodillas en tierra, mostrándose siempre voluntarioso e ilusionado. Prevaleció el estilo campero y cierta electricidad. Mató con desahogo.

El sexto toro era un sobrero de la misma divisa. Guillermo Marín instrumentó unas verónicas muy «amanzaneradas». Bien por bajo y embarcando de verdad. Con la derecha se le vio muy «arroblesado». Con gusto siempre, en una actuación digna, con cosas de tener en cuenta que le deben ser merecedor a una nueva ocasión. Nadie le quita que en su haber estén los mejores muletazos de la tarde.


El País . PERELÉTEGUI. Triunfo de Abellán

Miguel Abellán salió en volandas de La Glorieta a saludar a El Viti que para eso está desde hace unos días junto a la Puerta del Toro. Un poco maltrecho porque su segundo le pegó un tantarantán pero más contento que unas castañuelas.

Si iba alegre se debía en gran parte a la alegría del segundo toro. No sé cuánto tiempo hace que no escribo esto de la alegría de un toro. La bravura es alegre. La mansedumbre, triste. De manera que el segundo toro, de nombre Embajador, fue bravo. No el disloque, porque en una única vara empujo sólo con un cuerno y en banderillas se dolió; pero en la muleta, era cosa de ver cómo galopaba cuando Abellán le citaba de lejos, bebiendo los vientos, con ritmo de toro de lidia. No llegó el torero a estar a la altura necesaria, pero compuso un trasteo que decayó en los naturales pero que obtuvo como nota media casi un notable. Abellán tuvo en su segundo la versión moderna del toro: soso y escarbador, y la faena fue a la moda: pegapasista y monótona.

Ponce estuvo en plan pelmazo en su primero. Una verdadera torrija. Inacabable. Y ante un toro que se derrumbó y desmerecía cualquier cosa que se hiciera, el pino incluido. En el cuarto redujo las distancias siderales que suele mantener en su toreo y tuvo momentos de suave templanza.

Marín no paró de correr entre pase y pase en su primero. Comenzó con cuatro por alto de rodillas y el toro le imitó arrodillándose también. Donde mejor anduvo fue en el sexto, en el que pudo haber cortado una oreja de no haber organizado un mitin con el estoque de cruceta. Además hizo una faena breve, que es un detalle digno de ser tenido en cuenta. Comenzó decidido por bajo y, ya erguido, mostró una encomiable decisión y la lícita ambición de triunfar. Hubo incluso cadencia en algunos pasajes de su muleteo.

 

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