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CURIOSIDADES
DE
ESPARTACO |
Su último coche (abril
2001)
Una de las grandes pasiones de Juan Antonio Ruiz
Espartaco, a la que difícilmente se resiste, son los coches; sobre todo
los grandes todoterrenos. Le gusta cambiar de vehículo con cierta
frecuencia, aunque lo que más le atrae de un coche es “su potencia y no
tanto la velocidad”. Recientemente adquirió un todoterreno Toyota. Lo
compró en compañía de Pepín Liria. El diestro murciano le advirtió a
Juan Antonio que mejor no fueran a visitar el concesionario de coches,
“porque si vamos, Juan Antonio, terminamos comprando un coche, que ya
nos conocemos”. Y así fue. Por cierto, que el concesionario sevillano
en el que adquirieron el
deslumbrante todoterreno está regentado por dos conocidos futbolistas
sevillanos, ya retirados: Nimo (del Sevilla) y Gordillo (del Betis).
El apodo "Espartaco"
Antonio Ruiz ‘Espartaco Padre’ fue el primero que
se anunció en los carteles, allá por los años sesenta, con el apodo de
Espartaco. “Muchos creen –explica Antonio Ruiz– que el nombre de
Espartaco viene por Espartinas, el pueblo sevillano donde he vivido con
mis hijos durante muchos años, pero no es así”. El patriarca de los
Espartaco aclara cómo surgio el conocido apodo taurino. “En el año 61
estábamos Manuel Benítez ‘El Cordobés’ y yo haciendo varios
tentaderos en ganaderías de Salamanca. Una noche, El Pipo, nuestro
apoderado, nos dijo que íbamos a ir al cine a ver una película. Era la
de Kirk Douglas, de romanos, que se llamaba Espartaco. A la salida del
cine, El Pipo me dijo que desde aquel día me iba a llamar Espartaco, y yo
le pregunté el porqué. Me contestó que mi valor con los toros era
parecido al que derrochaba Espartaco en sus luchas romanas de la película.
Mi hijo Juan Antonio tomó el mismo sobrenombre, así como mi hijo
Francisco José, que en su etapa de matador se anunció como Espartaco
Chico”.
La cara y la cruz de Espartaco
La cara de la moneda de la trayectoria de Espartaco –que comenzó su
andadura taurina en la parte seria del espectáculo cómico-taurino ‘El
bombero torero’- han sido muchas tardes de triunfos, que lograron
auparlo, en ocho años consecutivos, como el número uno del escalafón de
matadores. La fecha clave de su carrera fue la tarde del 25 de abril de
1985, cuando le cortó las dos orejas a ‘Facultades’ en Sevilla y salió
a hombros por la Puerta del Príncipe; el torero estaba casi desahuciado
por las empresas y estaba meditando la posibilidad de, en esa misma
temporada, dejar el vestido de oro y cambiarlo por el de plata, para
hacerse banderillero. La cruz, la grave lesión de rodilla que le mantuvo
tres años retirado de los ruedos.
Las devociones
Juan Antonio Ruiz ‘Espartaco’ ha vivido la religión desde pequeño,
en familia. El diestro sevillano tiene una capillita que está compuesta
de numerosas estampas y recuerdos religiosos que siempre lleva consigo a
los hoteles. La coloca cuidadosamente en la habitación y ora ante ella
minutos antes de partir para la plaza; vuelve a hacer lo mismo una vez que
regresa de la corrida. A la llegada a la plaza, siempre que haya capilla,
le gusta entrar y volver a rezar, así como besar cada una de las imágenes
que en ella están representadas, bien con un beso directamente de sus
labios, bien a través de la mano. En el corbatín lleva prendida la
Virgen del Rocío.
Por
Francisco Mateos |
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