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Su peculiar
estilo al natural
El matador de toros
salmantino Santiago Martín ‘El Viti’, siendo novillero y tras su
triunfal tarde del 4 de marzo de 1959 en la madrileña plaza de toros de
Vista Alegre, acude a torear la tarde del 7 de abril a Ceret (Francia). Un
novillo le cogió y le volteó aparatosamente. No hubo cornada, pero sí
la fractura del brazo izquierdo. Esta grave lesión –los toreros le
temen más a las fracturas de huesos que a las cornadas- le tuvo apartado
de los ruedos durante nueve meses. El Viti se temió lo peor y llegó a
pensar que había quedado inútil para la profesión. El brazo se recuperó,
aunque no del todo, quedándole algo encogido, sin la misma movilidad y
flexibilidad. Este defecto le hizo atesorar un estilo muy peculiar y difícil
a la hora de torear al natural, con la muleta en ese brazo.
Por
Francisco Mateos |
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