REGISTRO GRAL. DE PROFESIONALES TAURINOS

Los rejoneadores para actuar han de estar inscritos en la Sección IV del Registro. Pueden actuar por pareja, pero en tal caso solo uno de ellos podrá ir armado y clavar farpas, banderillas o rejones.

 

 

MANUEL VIDRIÉ GÓMEZ

"El hombre hace al caballo, y los caballos han hecho a Vidrié un señor caballero"
(ABC, 4 de maroz´2002)

Torrelaguna (Madrid), el 8 de octubre de 1942

Presentación en público: 1960

Debut en Las Ventas: 22 de octubre de 1961, con Mariano Cristóbal, Antonio Moreda, José María López Ferrera, Agustín García Mier y Francisco Mancebo. Lidió una res de El Pizarral.

Temporada 1972: comienza a formar equipo para espectáculo completo de rejoneo con los hermanos Ángel y Rafael Peralta.

Temporada 1975: actúa en 75 funciones.

Temporada 1977: actúa en 62 funciones.

Temporada 1979: actúa en 80 funciones. Trofeo Antonio Cañero (de la Casa de Córdoba en Madrid, por su actuación en la isidrada).

Temporada 1983: actúa en 59 festejos.

Temporada 1984: actúa en 74 festejos. El 26 de mayo sale a hombros de Las Ventas.

Temporada 1985: el 25 de mayo sale a hombros de Las Ventas.

Temporada 1994: actúa en dos festejos, cortando una oreja.


Foto de ABC

ABC. Lunes, 4 de marzo´2002. Rosario Pérez. «El hombre hace al caballo, y los caballos han hecho a Vidrié un señor caballero»

La afición de Madrid y el Consejo de Asuntos Taurinos de la Comunidad rindieron ayer homenaje a Manuel Vidrié, uno de los principales artífices del arte de Marialva. Las más importantes figuras del rejoneo del pasado siglo se dieron cita en el Aula Cultural de Las Ventas -que se llenó hasta la bandera- para acompañar al caballero madrileño, que aseguró que era «el día más grande» de su vida. Para que permanezca por siempre plasmado, en las paredes de la Monumental se descubrió un azulejo que reza: «La Comunidad de Madrid, en homenaje a Manuel Vidrié, maestro del rejoneo, ejemplo para futuras generaciones del toreo a caballo». El festival que completaba por la tarde el justo tributo a Vidrié tuvo que aplazarse a causa del mal tiempo. Probablemente se celebre el próximo sábado día 9 de marzo.

El acto cultural, moderado por el periodista Miguel Ángel Moncholi -profundo conocedor de la materia-, tuvo un cartel de lujo: don Álvaro Domecq, Álvaro Domecq Romero, Ángel Peralta, Joao Moura, Pío García-Escudero y el protagonista, Manolo Vidrié.

Abrió cartel el portugués Moura, quien se refirió a la amistad que le ha unido al homenajeado tanto dentro como fuera de la plaza. «Fuese en Madrid o en China, ahí iba a estar yo para torear en el festival», comentó.

Las palabras de don Álvaro

Sin duda, uno de los momentos más emotivos se vivió cuando intervino Álvaro Domecq y Díez, pausado y en torero. «Ya no tengo ni palabras, tan sólo un bastón que me trae y lleva». Pero sí que las tuvo, y tres bastaron para expresar lo que sentía: «Te felicito, Manolo», que también ayer estuvo a la verita de su maestro, ese que un día le acogió en su casa como a un hijo más y le enseñó los entresijos de la profesión. Don Álvaro recordó también al progenitor del agasajado -«mi más fiel seguidor»- y definió a Vidrié como un jinete sensible, cuya academia ha sido el campo. Otro miembro de la famosa dinastía: Alvarito Domecq, quien agradeció «poder estar bajo estos muros y tendidos donde tantos miedos y alegrías hemos pasado». El jerezano, que ha compartido numerosas vivencias con Vidrié, habló de las «discusiones toreras» que ambos han mantenido y puso de manifiesto, sobre todas las cosas, la «fantástica amistad» que les une.

Un maestro de maestros: Ángel Peralta. En sus rotundas frases se vislumbraron sus tres vertientes: poeta, caballero y torero. «El hombre hace al caballo, y el caballo, al caballero, y los caballos han hecho a Vidrié un señor». Un caballero, como matizó Moncholi, «de mirada al frente, que no altiva».

Nostalgias de otros tiempos. Para completar el monumento a lo más granado del rejoneo español de los últimos sesenta años en que ayer se convirtió la mesa del Aula venteña sólo faltaba, como advirtió Pío García-Escudero, Antonio Cañero. Fue el prólogo de una temporada que iba a comenzar ayer, con el propósito «de que sea todavía mejor que las pasadas», según el vicepresidente del Consejo de Asuntos Taurinos. García-Escudero se refirió a Vidrié como «un torero a caballo de Madrid». No en vano, siete Puertas Grandes avalan su trayectoria. «La sala se nos ha quedado pequeña», señaló el presidente del PP de Madrid, a la vez que hacía un breve repaso a la historia del rejoneo.

«Gracias a todos»

Indiscutiblemente, el protagonista del acto ocupa un lugar privilegiado en los anales de la Tauromaquia. Y fue Vidrié el encargado de poner el rejón final al acto. «Muchas gracias a todos, porque hoy es uno de esos días en que los nervios me van a traicionar. Bueno, ya me han traicionado», dijo, casi ahogada la voz en lágrimas. Con la humildad y humanidad que le caracterizan, señaló: «Se han dicho tantos elogios, creo que inmerecidos, que este día se ha convertido en el más grande que voy a vivir». Y los «tendidos» en pie, rotas las manos de tanto aplauso bien ganado. Tuvo palabras de especial agradecimiento hacia, probablemente, su segundo padre. «Tener a don Álvaro a mi lado, dado su estado, es un sueño. Gracias a todos».

«Sólo ha faltado sacar a Manuel Vidrié a hombros», comentaban varios asistentes, entre los que se encontraban, además de numerosos aficionados y familiares, el profesor Serrano Carvajal, el matador de toros retirado Andrés Hernando, Zabala de la Serna, Julio Stuyck, el torero Ángel Gómez Escorial, el rejoneador Leonardo Hernández, el empresario José Luis Lozano, el escultor y apoderado Pablo Lozano y Rosa Basante.

 

 
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