REGISTRO GRAL. DE PROFESIONALES TAURINOS

Los rejoneadores para actuar han de estar inscritos en la Sección IV del Registro. Pueden actuar por pareja, pero en tal caso solo uno de ellos podrá ir armado y clavar farpas, banderillas o rejones.

 

 

Foto de Javier Martínez

JAVIER BUENDÍA RAMIREZ DE ARELLANO

El Día de Andalucía. Viernes, 12 de octubre´2001. FRANCISCO MATEOS. Nunca me ha gustado ‘robarle’ el aplauso al público

Se marcha esta tarde. Es el prototipo de la sobriedad y la profundidad del rejoneo de los últimos años. Con una buena colección de puertas grandes en las principales plazas de toros, incluyendo triunfales tardes en Las Ventas y la Maestranza de Sevilla -en este coso tiene un azulejo conmemorativo de sus salidas a hombros-, Javier Buendía, hijo de ganadero, abandona su pasión. Una reflexión sobre el final de una etapa y varias lesiones físicas le han inclinado a tomar esta decisión, que hoy comparte con El Día de Andalucía.

-¿Por qué se va Javier Buendía del mundo de los toros?

-Me voy por la pierna, porque he llegado a estar casi inválido, con graves problemas en la espalda y la pierna, y yo no sirvo para engañar a nadie. Gracias a Dios, la operación de mayo me solucionó los problemas de la espalda, pero la pierna no termina de estar al cien por cien. Además, también creo que he cumplido unos objetivos en la profesión. Mi etapa toca a su fin.

-Pero, ¿se va también cansado?

-No, que va, ni mucho menos. No sé hacer otra cosa que no sea estar encima de un caballo, o también como ganadero. Sin me dejan sin el toro, no sabría cómo ganarme la vida.

-No obstante, el rejoneo ha cambiado mucho en los últimos cinco años, a un toreo, quizás, menos profundo y hondo, pero más espectacular y que ha revitalizado esta modalidad taurina para la gran masa. ¿Puede haberle afectado este cambio?

-No, no me ha afectado porque he seguido con mi estilo, sin intentar adaptarme a ese cambio. Lo que ocurre es que coincidió ese cambio con un momento muy malo en mi cuadra, con varias bajas y caballos que eran novatos, o los que tenía eran ya viejos. Y yo soy un rejoneador que hago a mis caballos, no los compro ya hecho, y eso conlleva un tiempo, porque hay que darles sentido del toreo, entrar despacito, salir suave,... Tampoco he sido egoísta para pelearme con las empresas por mis puestos, los que me había ganado.

-El rejoneo actual cuenta con demasiado alarde y toreo accesorio; espectacularidad en detrimento de profundidad, hondura y pureza...

-También pienso así. Los rejoneadores tienen que preocuparse de tener una cuadra bien domada, y no sólo de tener caballos que le lleguen a la cara al toro y que sean capaces de pasar para dejar los palos puestos. Lo difícil del toreo a caballo es llegar a torear templado y despacio, como se hace a pie, porque correr en los alto de un caballo, cualquiera lo hace. Para mí, el toreo a caballo puro es otra cosa.

-Pero lo que está de moda es lo que manda, y quizá esa sobriedad le ha acarreado una falta de transmisión al gran público, saber ‘venderlo’...

-Quizá me ha faltado ese punto de ‘saber vender’ lo que hacía para llegar al público y poder transmitir con fuerza. Nunca he pegado un sombrerazo o una carrera gratuita. Pero estoy orgulloso de lo que he sido y cómo he sido. Nunca le he robado un aplauso a ningún público, sino que ellos me han dado lo que han creído conveniente sin tener que pedírselo.

-Y Javier Buendía, ¿sigue teniendo un sello distinto que le distingue del resto?

-No soy el más indicado, pero quiero creer que sí.

-Hay algo que sí es genuinamente de Javier Buendía y que se ha empeñado en seguir manteniéndolo: recibir a los toros en chiqueros, prácticamente como un torero lo hace a portagayola.

-Sí, y lo voy a seguir manteniendo. La gente no sabe que eso es lo que se hace en el campo, y es bueno que llevemos a la plaza el toreo campero, la esencia del toreo a caballo, para que la gente pregunte y se entere. Es una suerte complicada, lo que pasa es que si sale bien la portagayola es muy vibrante y bonita, porque se le va ganando la partida al toro poco a poco. El toro, de salida, sale con una velocidad más fuerte que la del caballo; de ahí su alto riesgo. Además, otra desventaja que mucha gente no aprecia es que el toro ya viene galopando desde la manga de chiqueros, mientras que el caballo comienza en ese momento su aceleración, partiendo de cero. Tiene que ser un caballo con mucha sangre fría y una muy buena doma para que consienta que le llegue tanto el toro, porque muchas veces es que se te sube a la grupa. Después, cuando ya empiezas a doblarte con él, ya sí que el toro comienza a perder trancos, y es cuando el jinete debe tener la maestría para saber recortarlo y dejarlo parado en el centro del ruedo. Es una suerte preciosa pero muy arriesgada.

-Cuando esta tarde se retire definitivamente del rejoneo en la plaza de toros de Sevilla ya tiene en lo que ocuparse: la ganadería.

-Mi padre ha luchado mucho por el encaste Santa Coloma, y todo el mundo identifica lo puro de Santa Coloma con el hierro de Joaquín Buendía. Hace pocos años se dividió en tres partes la ganadería para los trece hermanos: Hijos de Joaquín Buendía, Rehuelga y Bucaré. Este último es el que yo represento, en el que participo junto a cinco hermanas. Nos hemos quedado con la finca matriz de Sevilla, que lleva el nombre de Bucaré. A partir de que hoy me baje del caballo en unan plaza, esa será mi nueva faceta, la de ganadero.

 

 

 
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