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LAS SUERTES DEL TOREO POR
SUS MAESTROS
Autor: José Luis Ramón
Crítica de: Mario Carrión |
Crítica de Libros.
LAS SUERTES DEL TOREO POR SUS MAESTROS
Autor: José Luis Ramón
Editorial: Espasa Calpe S. A.. Madrid, 1998
UNA TAUROMAQUIA CONTEMPORÁNEA Y GENÉRICA
Por Mario Carrión
Recientemente ha llegado a mis manos el novel libro LAS SUERTES DEL TOREO POR
SUS MAESTROS, escrito por el gran periodista y editor del magnífico semanario
taurino 6TOROS6. Anticipaba su lectura, ya que el autor me había comunicado su
intención de recopilar las definiciones de las diferentes suertes del toreo,
narradas por los toreros que crearon o con habilidad y cierta regularidad
practican o practicaban éstas; pero a la vez temía que su contenido carecería
de novedad, ya que estas narraciones habían ya sido publicadas por el autor en
la revista que él edita, en la forma de un serial, que se inició el5 de marzo
de 1996 y se concluyó el 20 de enero de 1998.
Mi temor era en vano, ya que José Luis Ramón ha conseguido ordenar
lógicamente estas narraciones en varias secciones, precedida cada una por una
interesante introducción, en donde él conceptualiza, pone en perspectiva
histórica y explica la función de las suertes agrupadas en cada categoría. El
resultado es un tratado de tauromaquia único, filtrado por el perspicaz y hondo
conocimiento del toreo del autor, que cataloga las suertes y resume el sentido
del toreo contemporáneo, no de una manera abstracta, sino como en realidad ha
sido o es interpretado por sus ejecutores.
Analicemos ahora la organización de las 413 páginas de este texto a la vez que
hacemos algunos comentarios y observaciones sobre su contenido.
LAS SUERTES DEL TOREO POR SUS MAESTROS se divide en una introducción, 13
capítulos temáticos y un índice. En la introducción José Luis delimita los
parámetros de su obra y explica el método empleado para inducir a los toreros
a narrar oralmente la interpretación de las diferentes suertes. Así define sus
objetivos:
En la creación de este texto han predominado dos ideas fundamentales: la
escritura de una moderna tauromaquia coral, compuesta de múltiples voces y
saberes; y el intento de establecer un catálogo lo más amplio posible de
suertes del toreo. De la unión de una y otra espero que haya brotado algo así
como un "manual de uso del toreo", que ha pretendido no limitarse a
describir la ejecución mecánica, sino que…ha buscado tanto la técnica como
la anécdota personal de cada diestro en relación con la suerte en cuestión.
En todo esto han aportado tantísimo los toreros, que si se ha logrado algunos
de los objetivos iniciales, sin duda ha sido gracias a ellos.
Esta tauromaquia escrita a partir de múltiples voces tiene, sin embargo, una
mano –la mía – que ha convertido en escritura la narración oral de sus
experiencias.
Luego, José Luis, entre otros tópicos, nos comunica su criterio al elegir los
sujetos y suertes que aparecen en el libro. Primeramente, el torero narrador
tiene que estar asociado con la suerte, bien por haberla creado o modificado o
practicarla bien y a menudo, y ser el mismo, o su descendiente directo, el
narrador, o sea que las descripciones comienzan con un "yo" o "mi
padre". Esto le da una característica contemporánea a su obra, que de
hecho excluye suertes que hacen varias décadas cayeron en desuso y olvido y que
hoy solo pueden verse en ilustraciones antiguas o leerse en arcaicas
tauromaquias. Es grato observar que los 123 participantes en el texto forman un
grupo heterogéneo de toreros de épocas y estilos diferentes, donde se
representan a varias nacionalidades, naturalmente con españoles y mejicanos en
mayoría, y que incluye tanto a grandes figuras del toreo como a más modestos
matadores, banderilleros, picadores e incluso un puntillero. También el autor
nos informa del método usado por él para obtener las narraciones. Primero
identificaba una suerte, bien entre las ejecutadas por toreros en activo o, a
menudo, otras ilustradas en fotos vistas por él en las antiguas revistas EL
RUEDO; luego se ponía en contacto con el torero, o su descendiente, relacionado
con tal suerte, a quien invitaba a describirla oralmente. Con la grabadora en
marcha, animaba al narrador a expresarse libremente, manteniendo un diálogo con
él, con el solo propósito de mantenerlo enfocado en la narración. El
resultado muestra no solamente la explicación de la mecánica de las suertes o
pases descritos, sino también la reflexión del sentimiento que los toreros
ponen al ejecutarlas y. del concepto del toreo que los toreros de una cierta era
y estilo tienen en común sobre la esencia del toreo. Nos aclara, que ha
transcrito estos diálogos manteniendo fielmente las ideas de los interlocutores
en una prosa coloquial, escrita en primera persona singular. Cinco textos han
sido la excepción, los cuales han sido reproducidos de otras fuentes
informativas o escritos directamente por los matadores. Lo que no nos dice el
autor, y yo lo puedo atestiguar por conocer a algunos de los narradores, es que
las transcripciones son tan válidas que, a menudo, reflejan las diferencias en
la sicología y personalidad de los narradores de esta
magistral tauromaquia. También por la especial circunstancia de ser en este
caso crítico y participante al mismo tiempo de esta obra, puedo añadir una
nota personal para avalar el realismo de la narrativa literaria de José Luis
Román. Me explico.
Estando visitando las dependencias de 6TOROS6 en la primavera del 1997, conocí
a José Luis quien, mostrándome una vieja foto sacado de un RUEDO de los años
50, me sugirió que para publicarla en su serie hiciera una descripción de la
ejecución del ‘pase de costadillo’. Accedí con cierta duda, pues no es
fácil, así como así, hacer una descripción de un pase de naturaleza
artística para ser publicada en una revista profesional. Inmediatamente
comencé a explicarle a José Luis mi interpretación y sentimiento de esa
suerte de adorno, sin apenas notar ni la grabadora puesta ni las habilidosas
preguntas que el autor me dirigía para mantener el rumbo de mi discurso, y para
que ganara confianza en mis expresiones. Unas semanas después leí el artículo
y pude apreciar que José Luis había reproducido fielmente mis expresiones y
pensamientos, aunque naturalmente dejando afuera el coloquialismo andaluz de mi
lengua hablada. Esto me hace concebir que los conceptos profesionales de tantos
artistas expresados en LAS SUERTES DEL TOREO POR SUS MAESTROS son la sola
concepción de ellos mismos bajo la diestra dirección de José Luis, lo que
hace de esta obra una "tauromaquia coral’, así denominada por su
autor. El cuerpo principal de la obra está agrupado en 13 capítulos que
siguen el desarrollo de la lidia de un toro. Comienza con el capítulo titulado
Suertes de recibo que trata con los pases tanto funcionales como artísticos que
se dan antes de picar al toro incluyendo ‘el toreo a una mano’, ‘las
largas cambiadas’, ‘las verónicas’, ‘las medias verónicas ’ y otros;
seguido por los capítulos El tercio de quites, Suertes del capote a la espalda
y Remates con el capote que tratan con el resto de las suertes efectuadas con el
capote. Continua con los capítulos Suerte de varas y banderillas y seis
capítulos más que describen todo pase de muleta imaginable, desde los pases de
recibo como ‘los doblones’ y ‘estatuarios’, pasando por los pases
básicos como ‘naturales’, ‘derechazos’ y ‘de pecho" y
concluyendo con toda clase de suertes complementarias y de adorno, bien sean
pases artísticos, temerarios, recortes o desplantes. El último capítulo La
hora de la verdad: estocada, descabello y puntilla define las suertes que acaban
con la vida del toro. Al final de cada capitulo, por variedad, se incluyen un
par de páginas repletas con fotos de pases ejecutados por diestros de
diferentes épocas que no narran esas suertes en la obra.
En los prólogos de estos capítulos el autor pone en contexto las suertes que
se presentan. Para ello, cita a menudo las tauromaquias de los maestros antiguos
"Pepe-Illo", "Paquiro" y "Guerrita" y los tratados
taurinos contemporáneos de los matadores Domingo Ortega, Robert Ryan, y Rafael
Ortega y del conocedor crítico "Pepe Alameda" así como opiniones de
otros grandes toreros. Es de admirar el esfuerzo hecho por el autor en mantener
una total neutralidad crítica, ya que evita en todo momento el calificar el
mérito intrínsico de las suertes o la calidad artística de sus ejecutantes,
para concentrarse en presentarlas y definir las funciones para que estas suertes
sirven y la aptitud que sus maestros muestran hacia ellas. Por ejemplo, en los
pases básicos del toreo, como son la verónica y el natural, ha invitado a
describir estas suertes a matadores que poseen un concepto distinto de su
ejecución y del toreo en general. Deja que el lector aficionado evalúe los
méritos técnicos o artísticos de, por decir, ‘la verónica agitanada’ de
Curro Romero, ‘la clásica’ de Juan Posada cargando más la suerte, o la
dada ‘a pies juntos’ por el sevillanísimo Pepe Luis Vázquez. En cuanto al
‘natural.se nos presentan ejecuciones y explicaciones distintas, como el
interpretado majestuosamente por "Manolete", el de ‘pata alante’
de Paco Camino o Rafael Ortega, o el más relajado de "Joselito", el
de ‘frente’ de Manolo Vázquez o el alatigado de "El Cordobés",
el de los sesenta. Todas esas interpretaciones y otras muchas más de un mismo
pase existen y la obra cumple con solamente informarnos de sus diferencias y
similitudes y lo que sienten los artistas al darlos y nos deja libre para juzgar
el mérito y valor artístico de pases y actuantes. El contenido de estos
capítulos es tan rico en información que el lector, además de aprender como
se ejecutan las suertes, es expuesto a innumerable conceptos. Como muestra aquí
listo dos: Pepe "Dominguín" teoriza entre la diferencia entre
"cambio" y "quiebro", términos que confunden a menudo; y la
alegación de diferentes lidiadores que por ignorancia o por vanidad, se asignan
a sí mismo la invención de suertes que ya existían. También, analizando el
texto se puede interpolar conceptos que sobrepasan los objetivos de la obra. Una
ejemplo: leyendo El índice se puede notar que una gran mayoría de los
lidiadores narradores de pases variados, originales y de adorno son diestros de
los cincuenta y los sesenta, y de los más recientes, son los mejicanos los que
prevalecen en el campo de la creación. O sea que el análisis refuerza el hecho
que el toreo de esas décadas era más variado que el actual y que hoy en
Méjico todavía se sigue valorando la variedad, especialmente en quites. Otra
observación, ‘oyendo’ el vocabulario’ de los diestros narradores se puede
notar una comunidad en la terminología usada en las descripciones de los
toreros asociados con una dada generación, lo que ayuda a identificar el
sentido y el estilo del toreo reinante en la época a que pertenecen.
Para concluir se puede decir que LAS SUERTES DEL TOREO POR SUS MAESTROS es una
obra que llena un vacío en la bibliografía taurina, pues hasta su publicación
no existía un tratado de tauromaquia ecléctico y moderno que recopilara y
explicara eficientemente y amenamente las suertes del toreo existente. Sin duda,
uno de nuestros grandes maestros activo o retirado, solo o guiado por un ‘ángel
literato’, hubiera podido haber escrito un tratado prescriptivo de su
tauromaquia. Esto no hubiera sido suficiente para suplir la necesidad patente.
El arte de torear ha llegado a una madurez tal que no puede ser definido por el
concepto artístico y técnico particular de un maestro. Ha sido sin embargo,
José Luis Ramón, un periodista y crítico que, convertido en ‘ángel
literato’, ha tenido la ocurrencia de guiar las voces de más de un centenar
de toreros para que den vida a otras tantas suertes, y así producir una
tauromaquia genérica, que describe las suertes existentes, nos informa sobre
ellas, sus maestros y el toreo contemporáneo, y además nos entretiene.
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