|
|
|
Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE LA CONDOMINA
MURCIA
Tarde del martes, 11 de septiembre del 2001
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Tres toros de El
Pilar y tres de Victoriano
del Río.
Diestros:
Incidencias: El banderillero Ángel Majano fue herido en
el tercer toro de la tarde de pronóstico grave.
Entrada: más de tres cuartos de plaza cubierta.
Crónicas de la prensa:
El Mundo, La Verdad
de Murcia
El Mundo.
GONZÁLEZ BARNES. El
banderillero Angel Majano sufrió una aparatosa cornada en Murcia
Por cuarta vez consecutiva se ha
abierto la Puerta Grande de la plaza de toros de Murcia, en esta ocasión
para ver salir a El Juli, que cortó una oreja a cada uno de sus enemigos,
uno de los cuales empitonó aparatosamente a su subalterno Angel Majano,
que fue operado en la plaza de una cornada de 20 centímetros en el muslo.
La corrida, con tres toros de Victoriano del Río y tres de El Pilar, valió
para los toreros, y sólo la espada privó a Liria de acompañar en la
salida triunfal a El Juli.
Manolo Caballero estuvo por debajo del buen juego que dio el primero de
su lote. Muchos pases, pero sin romperse ante la noble embestida de su
oponente. A su segundo le falto motor y el torero estuvo al ralentí.
Liria, valentísimo como siempre, ofreció todo un repertorio de largas
cambiadas, de esperar a portagayola, pases de rodillas y con muchas ganas.
Rozó el triunfo en su buen primero, pero el usía sólo le otorgó una
oreja.
El Juli, que en su primera comparecencia en la feria murciana se vio
solapado por la soberbia actuación de Alfonso Romero, ayer no desaprovechó
la oportunidad y confirmó su condición de indiscutible figura.
Día grande en la Feria de Murcia, que ayer subió a la Fuensanta a su
santuario montañés.
La Verdad de
Murcia. JOSÉ MARÍA GALIANA MURCIA.
Pendientes de la radio
Durante la lidia del tercero de la tarde, marcado con el hierro de El
Pilar, el subalterno Angel Majano resultó cogido en la cara anterior del
muslo derecho al intentar cerrar al toro con el capote. El Juli había
lanceado al animal con suavidad y templanza, pero luego se tornó reservón
y, aunque se dejó en la muleta, acabó buscando el amparo de las tablas.
La cornada, seca, de una sola trayectoria hacia la cara interna del muslo,
produjo una herida de veinte centímetros que afectó el tejido celular
subcutáneo, fascia y rotura del músculo sartorio. Intervenido con
anestesia local y sedacción en la enfermería de la plaza, fue traslado
al hospital.La tarde fue de más a menos. Caballero se dobló al iniciar
la muleta con relajo y torería. Contribuyó a ello la boyantía del toro
de Victoriano del Río que fue aplaudido en el arrastre. En los medios,
Manolo ligó series con ambas manos, toreando hacia dentro, parando,
templando y mandando, cargada la suerte, ceñido y sobrado en los muy
aplaudidos naturales, con la facilidad que le distingue. El toro,
humillado y con la boca cerrada, obedeció la poderosa muleta de
Caballero, que acabó despenándolo con una estocada hasta las cintas.
Petición mayoritaria, oreja y toda la plaza de acuerdo.
Escaso de fuerzas
El cuarto de la tarde correspondía a la ganadería de El Pilar y no
valió un duro. Brocho de pitones y muy escaso de fuerzas, echaba las
manos por delante, tardeaba y se quedaba en la suerte. Porfió Caballero
con el manso que, además, se revolvía avieso. Tras sortear el tercer gañafón,
Manolo tomó la espada, cobró una estocada honda que dobló al toro sin
puntilla y el público pitó al ser arrastradoEl según también llevaba
el hierro de El Pilar. Liria lo saludó con cuatro largas cambiadas y
media de rodillas rubricadas con olés atronadores. Pepín salió con su
habitual disposición, brindó al público y echó las rodillas en tierra.
El burel se venía de largo y embestía con prontitud, mas carecía de las
fuerzas necesarias y mediada la lidia dobló las manos, hizo amago de
rajarse y se aquerenció en tablas. Pepín, sin enmendarse, lo sometió
con circulares y redondos invertidos que recuperaron el tono inicial de la
faena. La estocada, fulminante de ejecución, calentó los tendidos, paseó
un apéndice y al saludar, una parte minoritaria de público abroncó al
palco.No dudó en irse al portón de toriles en el quinto, y la salida del
toro se eternizó. Pepín alboreó una larga cambiada y repitió la suerte
en el tendido cinco, subrayadas a base de chicuelinas y media con las
manos dormidas. Pe-pín, Pe-pín, Pe-pín era el grito unánime de La
Condomina, cuando el torero se fue a la manguera y se ciñó de veras en
el pase cambiado. La pena es que el toro, con hechuras de novillo, empezó
a renquear, Liria le dio distancia, se fue a los terrenos de sol y extrajo
lo poco que tenía. Luego, el acero frustró la puerta grande.El Juli sí
salió por ella. El Juli, casi siempre sale por la puerta grande debido,
en buena parte, a la ternura que inspira, en el caso de las señoras, o
del halo mediático si se trata de adolescentes. El lote que le
correspondió en suerte se dejó. En ambos tercios de banderillas pareó
como de costumbre: el primer par en los medios, el segundo de dentro
afuera, y el tercero entre la barrera y el toro. Ahí es donde se luce,
pero parece haber olvidado las viejas suertes de capote que devolvieron la
alegría a una fiesta monótona y descafeinada.En ambos toros mostró su
inteligencia, dando la lidia que cada uno requería, sin forzar al que se
rajó y porfiando con el que miraba de reojo las tablas, pero ninguna de
las faenas era merecedora de oreja, sobre todo la segunda, que no gozó de
petición mayoritaria. Así está el toreo. Toros que no embisten y
toreros monocordes y acomodados, tanto que se disputan el derecho a elegir
ganaderías como las de ayer tarde y la de hoy, la más cotizada del
momento:Victoriano del Rey.No fue una tarde más. Las noticias
transmitidas por la radio ponían el vello de punta.
|
|