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PLAZA MONUMENTAL DE MÉXICO
TEMPORADA GRANDE
Tarde del domingo, 25 de febrero de 2001
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: toros de Xajay,
de juego desigual. Diestros:
Entrada: cinco mil espectadores..
Crónicas de la prensa: El País,
ABC
El
País. R. VÁZQUEZ
VILLALOBOS. Cadencioso toreo de Ochoa
La cadencia del toreo de Fernando Ochoa fue lo más artístico de la
corrida-homenaje al inolvidable músico-poeta veracruzano Agustín Lara, en la
que los toros lidiados llevaron el nombre de algunos de sus éxitos musicales.
Con dominio, Ochoa veroniqueó al tercero de la lidia ordinaria de nombre Escarcha,
res que al recargar con fuerza en el castigo levantó en vilo al caballo
propinándole tremendo batacazo al varilarguero Ricardo Morales. Con simetría y
armonía, Ochoa hizo un cadencioso y variado trasteo al noble ejemplar aplaudido
por su trapío al salir y que por su bravura mereció el arrastre lento.
Caminándole inició su muleteo con efectivos doblones para intercalar
trincherillas y pases de la firma y luego ejecutó tres series de derechazos en
los que varios de ellos fueron trazados en limpios círculos completos, rematándolos
con el martinete y el pase del desdén. Ligó con temple los naturales en dos
tandas que abrochó con cambios de mano por delante y la ranchera y coronó su
magnífica labor con una serie de extraordinarias manoletinas. Por pinchar dos
veces en todo lo alto perdió el trofeo.
Por falta de presencia el público protestó el sexto y el juez de plaza,
Heriberto Lanfranchi, acertadamente lo devolvió. El sustituto fue Farolito, al
que Ochoa recibió con aseadas verónicas pero como el cornúpeta fue
excesivamente castigado en varas, terminó violento, situación que no le importó
al michoacano para darle una lidia con arrojo y valentía.
Con el áspero Organillero, corrido en segundo lugar, Finito de Córdoba
inició su labor con la pañosa castigando al bicho con doblones para después
darle la distancia necesaria y correrle la mano en cinco series de templados
redondos, pero inexplicablemente a cierto sector de la concurrencia no le agradó
su actuación. Quizá porque toreó muy retirado y aquí en México les gusta
que se ciñan.
Al mejor del encierro, Rival, que hizo quinto, cargando la suerte,
Finito de Córdoba lo saludó con excelentes verónicas y su trasteo lo inició
otra vez caminándole y con pases de trincherillas y de la firma lo dejó en los
medios. Continuó cargando la suerte en una serie de redondos pero como al final
no dominó la bravura del enemigo, las galerías nuevamente no quedaron
satisfechas.
Guillermo Capetillo está en la calle. Tuvo tres oponentes para tratar de
justificar su presencia en un cartel de toreros de arte, pero salvo algún
aislado detalle, sólo mostró su falta de sitio y su incapacidad para torearlo.
Tanto con el incierto Janitzio, al que capoteó con pasos hacia atrás y
que durante el último tercio estuvo en baile continuo, como con el soso Flaco
de oro, en el que prosiguió con su zapatilleo en los mantazos y en los
trapazos con que cubrió el último tercio. Regaló el claro sobrero Talismán
al que tampoco pudo torear con quietud y a los tres los despachó de forma
infame. Anduvo con exceso de precauciones y esto motivó que la mitad de la
concurrencia abandonara la plaza.
Giovanni Aloi pasó sin pena ni gloria como torero a caballo con el tardo Novillero,
pero mostró destreza montando a Juglar, Durasno y Cónsul.
Fue otra larga corrida, en tarde airosa, fría y a ratos con ligera
lluvia, que duró tres horas y 15 minutos.
ABC.
GUILLERMO LEAL. Finito gusta pero no
convence ante la bravura en La México
Finito de Córdoba concluyó su compromiso con la empresa de la plaza México
actuando el domingo en el penúltimo festejo de la temporada, en donde se
enfrentó a dos toros de bravura y casta con los que curiosamente, y con todo el
oficio que posee, no se encontró plenamente.
Hubo detalles de gran torero, de calidad; sin embargo, el público le exigía
que se metiera más a fondo en cada una de sus dos faenas y, cuando Finito oyó
los gritos de «toro, toro», se molestó y prefirió entrar a matar, cortando
por lo sano. Estamos a la puerta de comenzar la temporada española y quizá ahí
resida la explicación de por qué no pisó a fondo el acelerador.
Con el trapío de tres toros de Xajay volvió la emoción a La México, sobre
todo con uno de ellos, imponente cárdeno claro, con la presencia de un toro
hecho y derecho y la bravura y codicia del animal mexicano. Con éste no pudo
Fernando Ochoa, quien, pese a lograr muletazos buenos, dejó ir el gran triunfo.
A su segundo tampoco le hizo nada. Por delante actuaron el rejoneador Giovanni
Aloi y Guillermo Capetillo, quienes tuvieron poca fortuna.
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