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PLAZA MONUMENTAL DE MÉXICO
TEMPORADA GRANDE
Tarde del domingo, 14 de enero de 2001
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Bernardo de Quirós. Diestros:
Incidencias: se rindió un minuto de silencio en
homenaje al desaparecido Julio
Robles.
Entrada: lleno hasta la bandera.
Crónicas de la prensa: El País,
ABC
El
País. R. VÁZQUEZ
VILLALOBOS. Triunfo de Garibay
El gran Califa de León, Rodolfo Gaona, decía "que las orejas se ganan
con la muleta y se cortan con la espada". Y eso fue lo que hizo Ignacio
Garibay para ser el indiscutible triunfador de la tarde.
Caminándole recibió al probón tercero con armoniosas verónicas y en su
quite instrumentó suaves chicuelinas. Aunque el peligroso astado se detenía a
medio recorrido, con valor y aguante realizó meritoria faena. En el tercio le
enjaretó la primera tanda de redondos y llevándole a los medios le corrió la
mano con lentitud en otra serie. En un descuido, el punteo del animal lo alcanzó
en la taleguilla, aunque sin consecuencias. A partir de ese momento, con señorío,
enhebró una emotiva serie compuesta por vitolina, redondos, capetillina y
rematada con dos pases de pecho para luego ligar naturales. La bestia buscó las
tablas y, esquivando los gañafones, Garibay le engarzó templados derechazos
que culminó poniéndole un sombrero charro -que le lanzaron a sus pies- en la
testuz. Haciendo la cruz, dejó la toledana hasta la empuñadura.
Con desahogo lanceó al difícil sexto y en su quite ejecutó tafalleras que
abrochó con una media y una brionesa. Como el bovino regateaba las embestidas,
Garibay acortó la distancia y, en la cuna de los pitones, sin importarle el
calamocheo, le sacó limpios pases.
El Juli saludó al claro segundo con verónicas. y en su quite se echó el
capote a la espalda y dibujó gaoneras. Lució sus facultades con los rehiletes.
Brindó su faena a la memoria de Julio Robles. Sus series de acompasados
redondos fueron cortas por las escasas fuerzas del cornúpeta, pero en los
naturales sí cargó la suerte. Concluyó con manoletinas ejecutadas primero de
pie y después de hinojos. Tenía el trofeo en la mano, pero lo perdió por no
acertar con el acero.
Al alegre quinto, lo veroniqueó con rapidez y con los palitroques estuvo
desafortunado. Pero su muleteo fue inventivo, emocionante y variado. Nuevamente
falló con la espada y no merecía trofeo pero el juez de plaza se lo regaló.
Para acallar la protesta, El Juli lanzó despectivamente la oreja al tendido.
Con el pastueño que abrió plaza, Óscar Sanromán no se acopló, pero al
final hubo interesantes detalles. Se le vio empeñado con el aplomado cuarto.
Regaló el sobrero, que resultó el mejor, pero estuvo por debajo de su bravura.
ABC. MÉXICO,
D.F. GUILLERMO LEAL. El Juli dedicó
a Robles una importante actuación
El recuerdo de Julio Robles impregnó la corrida número
trece de la temporada en La México, hasta el momento la mejor de esta campaña,
en la que El Juli consiguió rozar el lleno tras unos meses de pobres entradas.
No cabe duda de que al reclamo del nombre de Julián López el público se volcó
en las taquillas para registrar la que, sin duda, es la mejor entrada de la
temporada: 44.000 espectadores, aproximadamente.
El Juli, que no tuvo una acertada actuación con la espada, brindó al cielo
su primera labor, en recuerdo de Robles. La faena a su segundo parecía al
principio que no haría historia; sin embargo, la experiencia que ha adquirido
le permitió realizar una importante obra, llena de temple. Para ello, contó
con un magnífico ejemplar que, como casi toda la corrida, fue criado por Javier
Bernaldo, matador de toros que debutaba como ganadero. Pero otra vez el fallo
con el acero impidió un triunfo que se presentía rotundo. El Juli cortó,
después de tres pinchazos, una oreja, premio que al público no le pareció
justo.
Alternó con El Juli Ignacio Garibay, que al final terminó siendo el
triunfador, ya que cortó dos orejas, aunque una de ellas fue protestada. La
faena tuvo momentos de profundidad, de recia torería, necesaria entre la
mermada baraja taurina mexicana. En su segundo, poco pudo hacer.
De Óscar San Román se puede hablar muy poco, pues, aunque tuvo detalles y
trató de estar variado inclusive con uno de regalo, no redondeó ninguna de sus
faenas. |
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