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PLAZA MONUMENTAL DE MÉXICO
TEMPORADA GRANDE

Tarde del domingo, 10 de diciembre de 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Toros de Marco Garfias, (devuelto el 6º por escuálido): chicos, excepto el 4º y escasos de fuerza; descastados, descompuestos -salvo el 3º-, mansos y peligrosos. 

Diestros: 

  • Manolo Mejía, estocada caída (división); estocada desprendida (pitos). 
  • Federico Pizarro,  estocada (ovación y salida al tercio); media y dos pinchazos (silencio).
  • Francisco Rivera Ordóñez, pinchazo y estocada desprendida (vuelta con protestas); estocada trasera (palmas). 

Banderillero que saludó: Fernando García.

Entrada: media entrada.


Crónicas de la prensa: El País, ABC


El País. R. VÁZQUEZ VILLALOBOS. Vergüenza de ganado y autoridad

¡Qué vergüenza de ganado y de autoridad! Es inconcebible que el juez de plaza, Salvador Ochoa, haya aprobado para una corrida de toros a reses que parecían novillos y, algunos, hasta utreros. El que hizo sexto descaradamente aparentaba estar por debajo de los límites de edad, de presencia y lámina, lo que motivó la inconformidad de la afición y se generalizó la bronca. Al ver que el ruedo se llenaba de almohadillas, el juez se acobardó -violando el reglamento que establece que después de ser picado el toro no se puede devolver-, y el carivacado animal fue enviado al corral. La situación se tornó más grave porque el sobrero tampoco fue del agrado de la concurrencia, pues era otro ratón, y la protesta continuó.

Rivera Ordóñez tuvo que jugársela ante este bicho que cabeceaba y se revolvía en un palmo de terreno. Al quedarse quieto en una media verónica, el diestro hispano fue prendido en el glúteo derecho, zarandeado y pisoteado, pero sin verse el terno volvió a la cara del marrajo. Su muleteo fue a base de exponer y acabó lidiándolo con suertes de pitón a pitón.

Rivera Ordóñez saludó al fijo tercero a porta gayola con espectacular larga cambiada y en los medios repitió el lance para luego veroniquearlo rodilla en tierra. Con la bayeta en la izquierda inició su trasteo doblándose y el astado humilló. Con ritmo enhebró naturales que fueron interrumpidos por un desarme, pero continuó la serie. Levantando la franela al terminar el muletazo por la derecha para que el burel no siguiera doblando las manos pudo engarzar una tanda de templados y mandones redondos. De rodillas siguió toreando y concluyó su emotiva labor con bellos circulares que abrochó con ajustado pase de pecho.

Al tardo que abrió plaza, Manolo Mejía lo lanceó con limpieza. Aunque el cornúpeta no se entregó y no hacía el viaje completo, el diestro le sacó aceptables pases por ambos lados. A base de acosar al reservón cuarto, pitado en el arrastre y que al ver el engaño reculaba, el diestro de Tacuba pudo darle muletazos aislados que fueron protestados por la galería porque utilizó el pico.

Federico Pizarro recibió a porta gayola con dos largas cambiadas al rebrincón segundo y bajando las manos cadenciosamente lo veroniqueó. Al estrellar el peón Jorge Kingston el toro en un burladero, el ejemplar se lastimó la mano izquierda y esto imposibilitó que Pizarro pudiera lucirse con la sarga.

Cuando se carece de oficio, la voluntad no basta para resolver los complicados problemas de la lidia. Esto le aconteció a Pizarro con el difícil quinto, también pitado en el arrastre, que calamocheaba, doblaba las manos y se colaba.

El juez de plaza, al sustituir al sexto, violó también el reglamento, porque autorizó que saliera el segundo sobrero en lugar del primero, como establece el reglamento.


ABC. GUILLERMO LEAL. Rivera Ordóñez causó buena impresión en La México 

El matador de toros Francisco Rivera Ordóñez realizó una gran faena el pasado domingo en la Monumental de México, al combinar calidad y variedad, después de tomarle la distancia apropiada a un toro de mucha nobleza, de la ganadería de Marcos Garfias. Esa faena, que tuvo momentos artísticos y que concluyó con un muletazo en redondo, rodilla en tierra, no pudo ser bien rematada por la espada del español, quien pinchó una vez y después dejó una estocada entera, lo que enfrió el ánimo. Por ello, lo que pudo haber sido una oreja quedó en una sólida vuelta al ruedo, que algunos protestaron, aunque la mayoría del escaso público que asistió aplaudió.

En el segundo de su lote hubo una bronca, porque al público le pareció chico el toro, que, al final, fue devuelto. El sobrero cogió de fea manera a Rivera Ordóñez, afortunadamente, sin consecuencias. Con este astado el torero español escuchó palmas.

Los diestros Manolo Mejía y Federico Pizarro, pese a querer agradar, escucharon división de opiniones con los toros de Marcos Garfias, que, en general, resultaron sosos y deslucidos.

 

 

 

 

 
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