La oreja cortada por Alfredo Lomelí al cuajado ejemplar de Malpaso lo colocó
en el cartel de la Oreja de Oro, a celebrarse el próximo domingo 11, que tenía
un lugar reservado para el triunfador de esta corrida, última de la temporada.
Pese al viento que soplaba y a la seca y difícil bravura del
cuarto,aplaudido en el arrastre, Lomelí con decisión y firmeza estructuró una
reposada y valiente faena. Tras unos doblones de castigo, el diestro le bajó la
bayeta y enhebró hondos derechazos en una emotiva tanda. Después, dándole la
distancia idónea y girando con ritmo la cintura, engarzó naturales en dos
acopladas tandas para luego repetir su bizarro toreo con la diestra. El tapatío
aguantó el recorrido paso a paso que hacía el astado que abrió plaza y que
punteaba el engaño y lo trasteó decorosamente por el derecho en tres aseadas
tandas.
En su quite al probón segundo, Humberto Flores destacó con unos lances de
su creación llamados florentinas. Con la franela hizo esfuerzos por ligar sus
pases por el derecho, pero como el morlaco dobló seis veces las manos, su labor
no lució del todo. Quiso torear por el izquierdo y el bicho le echó mano
zarandeándolo. Hecho un jabato volvió a la cara del cornúpeta y con empaque
le corrió la mano en una serie por el derecho.
Con el aplomado quinto el jaliciense alargó su quehacer en el último
tercio, pues, a sabiendas de que la res tenía medio viaje, se metió a la
inmensa cuna del bicho y jugándosela trató de sacarle pases sin resultado
positivo alguno.
Enrique Espinosa El Cuate no pudo dominar al fiero tercero, aplaudido
en el arrastre. Su trasteo fue al hilo, corriendo la mano velozmente y sin
templar ni mandar al duro ejemplar. Saludó de hinojos con dos afalorados al
buey de carreta que cerró el festejo, e hizo remedos de chicuelinas y navarras.
Ante sus dos oponentes se le vio sin oficio y sin gusto.
Además de Lomelí, participarán en la tradicional corrida de la Oreja de
Oro, Óscar Sanromán, El Conde, Alfredo Gutiérrez, Jerónimo y el rejoneador
Rodrigo Santos, lidiando reses de Celia Barbabosa. Este festejo es a beneficio
de la agrupación de matadores, novilleros y rejoneadores mexicanos.
La empresa de la plaza de toros de la Monumental de México dio oportunidad
de cerrar la temporada grande a tres jóvenes que no se habían presentado en la
actual campaña. Aunque habían triunfado en diferentes plazas del país nunca
tuvieron conciencia de lo importante que era la tarde para ellos y la repercusión
que podía tener. Su actuación desangelada fue un fiel reflejo de la actualidad
de la Fiesta en México, alarmante de verdad. Ejemplo de ello es la pobre
entrada que, de nuevo, se registró, alrededor de 2.000 personas. Se lidiaron
toros de Malpaso, de juego desigual.
OREJA PARA LOMELÍ
Alfredo Lomelí terminó cortando una oreja, pero más por el afán
del público —para que no se fuera en blanco la tarde— que por lo que hizo,
pues tardó muchísimo en entender a un buen toro de Malpaso. Al final de la
faena de muleta por fin se dio cuenta de que a su oponente le podía pegar más
de seis muletazos, y en dos tandas y una buena estocada resolvió la papeleta,
para cortar el único trofeo que le vale integrarse en el cartel del domingo próximo
—ya fuera de temporada—, en la corrida donde se disputarán la Oreja de Oro.
El cartel lo completan Óscar San Román, Alfredo Ríos «El Conde», Alfredo
Gutiérrez, Jerónimo y el rejoneador Santos.
Alternaron con Alfredo Lomelí, Humberto Flores, quien trató de agradar, y
Enrique Espinoza «El Cuate», que nada hizo.
CON VALOR, PERO SIN CABEZA
Humberto Flores anduvo con valor pero sin cabeza, luciendo más en
su primero con el que estuvo variado tanto con el capote como con la muleta.
(Saludos desde el tercio y silencio).
Enrique Espinosa «El Cuate», pese a todas las oportunidades que ha recibido
a lo largo de su campaña, no logra dar el estirón. Aunque sus toros no le
sirvieron, estuvo con una actitud muy por debajo de la que debería tener un
joven que quiere destacar en el toreo. (Silencio tras aviso y silencio).