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PLAZA MONUMENTAL DE MÉXICO
TEMPORADA GRANDE

Tarde del domingo, 20 de febrero de 2005

Corrida de toros

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de San Marcos (bien presentados, desiguales en el juego).

Diestros:

Entrada: pobre entrada (3.000 espectadores aproximadamente).

Crónicas de la prensa: El País, El Universal, La Crónica de Hoy, La Jornada, Diario de México



El País.  

El Universal Dejan ir el triunfo en la Plaza México

Mario Zulaica, quien confirmó la alternativa y el español Domingo López Chávez, dejaron ir el triunfo en la Plaza México ante los mejores toros de San Marcos, en tanto que el matador Antonio Urrutia, quien sufrió una aparatosa voltereta, pechó con el peor lote.

Ante unos 4 mil espectadores, fue lidiada una corrida de San Marcos, bien presentada y de juego desigual, de la cual destacaron los bravos toros corridos en primero, tercero y quinto sitio.

Antonio Urrutia precisaba un triunfo grande y le tocó el peor lote. No se arredró y se pegó un arrimón en sus dos toros. A su primero, que fue peligroso y embestía descompuesto, lo llevó con toreo de recorte a los medios, pero el toro se refugió pronto en tablas, en donde el diestro porfió hasta hacerlo pasar por naturales, en dos tandas de mucho mérito que el público apenas reconoció. Mató al segundo viaje. Palmas y palmas en el arrastre.

A su segundo, Urrutia lo recibió con ceñidas chicuelinas. El burel se quedó pegado al piso y se rajó pronto. Con las zapatillas clavadas en la arena, Urrutia lo toreó por ambos pitones en tablas, pero el público de nueva cuenta, comenzó de manera injustificada a meterse con el torero sin evaluar lo que acontecía en el ruedo, hasta que luego de un dos pinchazos, un aviso y al intentar descabellar, el diestro fue arropado aparatosamente por su enemigo. Urrutia fue conducido a la enfermería, de donde ya no volvió y López Chávez mató al toro de un golpe de descabello.

López Chávez a su primero, lo saludó con dos largas cambiadas en tablas y dos más en los medios, que remató en pie con una vistosa revolera. Luego de instrumentarle un quite por chicuelinas, en el tercio de muerte lo toreó por pitón derecho en plenos medios; luego el toro, que ya calamocheaba, se apencó en tablas, en donde el español porfió, hasta llevarse en un descuido un fuerte arropón sin consecuencias. Mató al segundo viaje de media en buen sitio. Vuelta al ruedo tras minoritaria petición de oreja y palmas en el arrastre.

Su segundo de López Chávez fue revoltoso al capote. El salmantino inició de hinojos su faena, y luego ya en pie, citó en plenos medios a su enemigo, que acudió al engaño, con el cual el diestro logró templar la embestida del astado. En el mejor momento de la faena, el torero le instrumentó tres tandas por derecho, una rematada con un pase de costado y el de pecho; posteriormente ligó tres dosantinas al bravo astado, que luego vino a menos. Lo despenó de media desprendida y un descabello. Un aviso y al tercio, palmas en el arrastre.

Zulaica ante el de la confirmación, de nombre Caballero, que fue el mejor del encierro, no pudo demostrar su mejor toreo. En plenos medios, el burel acometía con celo a la muleta de su lidiador, que lo pasaba sin embraguetarse. El toro embestía con claridad, en tanto que Zulaica no acertó a darle la lidia que exigía, ante la protesta de la afición. Mató de entera desprendida, división y arrastre lento al burel.

Gustavo Campos saludó en el tercio luego de un gran par de banderillas que dejó en el morro del segundo enemigo de Zulaica. El matador, con las molestias del viento y con algo de lluvia, apenas pudo sacarle algunos muletazos por pitón derecho antes de que su enemigo viniera a menos. Mató de entera trasera, silencio.

Al final del festejo, el doctor Rafael Vázquez Bayod, jefe de servicios médicos de la Plaza México, informó que Urrutia estaba fuera de peligro, pero que lo sometería hoy a una nueva revisión.

“Fue una tarde muy cuesta arriba, los dos toros fueron muy complicados. Yo traté de dar mi mejor esfuerzo, desgraciadamente creo que los dos toros más malos del encierro me tocaron y no me permitieron demostrar mi toreo, pero seguiremos”, expresó Urrutia al salir de la enfermería.

Domingo López Chávez, quien malogró sus trasteos con la espada, lamentó no poder llevarse las orejas, pero dijo estar contento con la reacción de la afición.

“Un torero se entrega cuando se entrega la afición y esta afición se ha entregado. Creo que los toreros en tardes como esta le tiene que perder el respeto a la vida y he salido muy entregado porque la gente se ha entregado”, dijo López Chávez.

Zulaica por su parte, reconoció que el toro de su confirmación fue muy bueno, pero que no lo entendió.

“Pues la verdad es que yo no lo entendí, qué te puedo decir, estoy de este lado de la mesa y el público tiene su criterio y es muy respetado”, dijo Zulaica.


La Crónica de Hoy.  Enjundia de Mario Zulaica salva la tarde en la México

Aunque el cartel de ayer no auspiciaba labores de antología al menos se auguraba momentos de belleza, pero la tarde estuvo floja debido a la pobreza en repertorio de los toreros y por eso el embudo de Insurgentes registró una entrada pobre.
El hidrocálido Antonio Urrutia, torero incoloro, no pudo justificar su afirmación de que él era mejor que El Zotoluco. Eso sí, mostró enjundia y decisión que resultó aceptable y se vio valiente ante astados bravos, encastados y con raza que envió la ganadería de San Marcos.
El hispano Domingo López Chávez llegó en plan de colocarse en el ánimo de la afición local y con su esfuerzo, su valor y otras virtudes pudo lograr palmas cerradas en su quehacer dominical aunque sin perfilarse como un diestro que tiene la onza y puede cambiarla por kilates.
Es plausible su esfuerzo y su buena disposición para triunfar en sus dos enemigos pero la ausencia de clase lo colocaron en el ánimo popular como un torero más.
El potosino Mario Zulaica, triunfador en plazas de provincia, toreando, pues, con lo que saliera por toriles pudo imponerse y mostrar así que va por el buen camino en la difícil ruta de la torería y sus afanes se ven bien correspondidos por una afición, como la de la México, que pueden erigirlo como un diestro con futuro.
El ganado de San Marcos resultó con los visos clásicos de los toros que se dejan torear siempre y cuando los toreros sepan lo que se tiene que hacer ante ellos y, en términos generales, el encierro fue propicio para realizar cuando menos labores plausibles como la de López Chávez en su primer enemigo, con el cual, luego de pasaportarlo, dio la vuelta al ruedo.


La Jornada.  Alegres y repetidoras, las reses de San Marcos estuvieron por encima de los toreros

Cuando saltó al ruedo el sexto y último novillo de la tarde, el viento levantó cortinas de arena que borraron la imagen del potosino Mario Zulaica y del negro animal que correteaba en pos de su capote. Eran siluetas de polvo amarillo moviendo el ombligo, sonando el pandero, danzando como odaliscas en el desierto. Fuera de eso, en términos de satisfacción estética, nada hubo durante la decimoséptima pachanga de la temporada alta en Plaza Muerta (antes México), donde el veterano Antonio Urrutia se llevó un golpazo que le impidió matar a su segundo enemigo y el español Domingo López Chávez entusiasmó a los villamelones con sus trucos sin arte.

Por su respectiva parte, las reses de la ganadería jalisciense de San Marcos en general cumplieron con alegría pero sin fuerza en la suerte de varas y varias resultaron dóciles y repetidoras al jugar con las muletas en el tercio final, si bien la que mandó a Urrutia a la enfermería cambió de lidia más de una vez, para terminar francamente masurroneando ante a la puerta de toriles. Pero como dijo alguien, ¡al toro, al toro!

Abrió plaza Caballero, un cárdeno bragado y cornicorto, de dizque 472 kilos, para la confirmación de alternativa de Zulaica, quien tuvo como padrino al empeñoso pero desafortunado Urrutia. Güero de rancho como es, alto y de percha atlética, el potosino quedó sorprendido ante la fijeza y el celo de su enemigo, que le repitió 100 veces ligándose él solo en rápidos trapazos por el lado derecho, mientras el público bostezaba por la monotonía y falta de emoción del espectáculo.

Después de negarse a probar al bombón por el pitón izquierdo, Zulaica lo mató de un bajonazo y en decisión que esta crónica no puede valorar porque no vio al rumiante bajo el peto del picador, el juez Ricardo Balderas ordenó el arrastre lento para los despojos de Caballero. Dos horas después, al enfrentarse con Galán, negro bragado y cómodo de cabeza, de dizque 488, Zulaica desapareció tras las cortinas de arena del ventarrón y cuando el polvo se aplacó estaba otra vez pegando pases en redondo, con la muleta en la derecha, a otro burel que le iba y le iba y le iba, sin que el diestro conmoviera a nadie.

Entre el aperitivo y el postre servidos por Zulaica, Antonio Urrutia y Domingo López protagonizaron un duelo con el involuntario propósito de mostrar quién de los dos es más corriente. Con Buen Mozo, cárdeno nevado y descarado de pitones, y de dizque 489, que recibió siete varas leoninas en dos choques con el caballo, Urrutia invirtió en su muleta sentimientos cargados de hondura que, dada su escasa técnica, asumieron la otra cara de la ratonería: la que aspira a la elegancia pero se reduce al efectismo.

En el extremo opuesto de la falta de clase, López Chávez recibió de hinojos, tomando el capote con una mano, a Don Juan, negro sardo de dizque 485, y le pegó tres cambiados que exaltaron a la clientela. El bicho no peleó con el caballo y se quedó corto de castigo, por lo que en el segundo tercio desquició a los banderilleros. Después de darle una primera tanda de muleta con la derecha, el ibérico intentó un desplante y el toro lo envió al cielo y al suelo, exigiendo un poco más de seriedad. Luego se aburrió de pasar alrededor del torero que, al final de cada serie, se arrodillaba y hacía trucos aldeanos para la villamelonería, que estaba feliz y pedía orejas. Pero el muchacho falló con la espada y salió, como de paseo, a recorrer el redondel entre aplausos.

Carita, negro bragado de dizque 480, salió suelto y distraído, como queriéndose ir, pero se revolvió alegremente bajo el peto. ¿Era bravo o no? Jamás se supo. En el segundo tercio se volvió gazapón y les ponía emboscadas a los banderilleros. Y en el tercio final primero rompió embistiendo por el lado derecho, luego se rajó de plano y terminó ante la puerta de toriles donde Urrutia le hizo la arrucina y el kikirikí sin éxito, lo pinchó dos veces, oyó un aviso y al tratar de descabellarlo fue empitonado, cayó de espaldas secamente sobre la arena y ya no se pudo levantar.

Conquistador, cárdeno bragado de dizque 474 y quinto de la tarde, permitió a López Chávez iniciar la faena de rodillas, pegar derechazos en redondo pero sin mandar, intercalar vitolinas y desdenes entre tanda y tanda, hacernos pensar que creaba cuando en realidad era todo una impostura. Y cuando pinchó y mató de sartenazo, la villamelonería seguía aplaudiendo a rabiar, pero como en la plaza no había 2 mil personas siquiera, hombre, nadie se enteró.


Diario de México.  Antonio Urrutia, padrino de Zulaica

Antonio Urrutia será el padrino de confirmación de alternativa de Mario Zulaica, en la décimo séptima corrida de la temporada grande de la Plaza México; como testigo fungirá el español Domingo López Chávez. Lidiarán astados de San Marcos.

Es un cartel interesante, en el que se mezcla la experiencia del hidrocálido Urrutia, quien ha dejado un buen ambiente en la México, desde su reaparición el año pasado, tras demostrar el buen paso que lleva. Además de ser uno de los toreros con más entrega y buenas formas al momento de realizar el toreo recio.

A su vez, regresa el español Domingo López Chávez, quien ya conoce las exigencias del público, que sabe valorar a quien desarrolla un buen toreo. No obstante, López, pese a su juventud, tiene ya la experiencia de torear en las plazas más importantes de España y América.

El joven matador potosino Mario Zulaica tiene las puertas abiertas para confirmar su alternativa ante estos dos matadores y meterse de lleno entre aquellos diestros que confirmarán este año en el coso capitalino.

Mario tiene con que llegarle a la afición, ya que se trata de un joven con buena planta de torero como lo demuestra el hecho de que en tan sólo dos años como matador, tiene un buen número de corridas y triunfos.


Toros en México

 

 

 

 
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