GANADERÍAS DE AMÉRICA

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PLAZA MONUMENTAL DE MÉXICO
TEMPORADA GRANDE

Tarde del sábado, 5 de febrero de 2005

Corrida de toros

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Cuatro toros de Montecristo, tres de Bernaldo de Quirós y uno de regalo de Teófilo Gómez (buenos todos, resultó indultado "Trojano", de la ganadería de Montecristo).

Diestros:

 

Entrada: lleno.

Crónicas de la prensa: La Jornada, El Universal, La Crónica de Hoy



La Jornada.  En faena de antología, El Juli indultó un nobilísimo manso de Montecristo

En el día nacional del villamelón -59 aniversario de la Monumental Plaza Muerta (antes México)-, la reventa actuó con absoluta impunidad -una barrera de sombra llegó a cotizarse en 5 mil pesos y una localidad de sol general era ofrecida en 800-, a ciencia y paciencia de la delegación Benito Juárez y el Gobierno del Distrito Federal, que no se inmutaron al saber que el "empresario" Rafael Herrerías elevó el precio de los boletos en taquilla, sin previo aviso, 30 por ciento.

Pero nada fue obstáculo para que los "aficionados" que sólo van a los toros en esta tradicional fecha llenaran a tope el embudo, dejando apenas algunos huecos en las azoteas, para ver en esta ocasión a Eulalio López El Zotoluco, Enrique Ponce y Julián López El Juli, aparte de Enrique Fraga, un rejoneador mexicano más insípido que una sopa inglesa, quien fue incrustado en el elenco dizque para emparejar a tantos iguales las nacionalidades del cartel, lo que por supuesto fue otro timo.

El Zotoluco se las vio con Perlito, de Montecristo y con dizque 538 kilos, bastante débil de los remos traseros, al que veroniqueó con limpieza, antes de la suerte de varas, en la que el caballo fue a buscar al manso rumiante casi a los medios. Con la muleta, el bicho fue recogido en tablas y llevado al tercio donde embistió con suavidad, siempre a media altura, por la derecha, y luego resistió sin caerse que le bajaran la mano por naturales en pases desbordantes de teatralidad ratonera, para morir de un espadazo desprendido y perder una oreja antes de ser llevado al rastro.

Luego vino Llanero, de Bernaldo de Quirós, con dizque 506, que no tenía más de tres años, ante el cual Ponce recordó que estaba de vacaciones y pasó inédito, como le sucedería igualmente con Fantasma, de Montecristo, con 514 en la pizarra, no el cuerpo, que el valenciano terminó matando en forma desastrosa para retirarse al burladero entre pitos.

Pero lo mejor de la tarde se produjo sin duda durante la lidia de Trojano, de Montecristo, un hermoso y nobilísimo berrendo de dizque 501, que mostró su evidente falta de casta al sentir la leona en el morrillo y escapar con terror del caballo, no obstante lo cual, en un acto de chabacana desvergüenza, el juez Jorge Ramos terminaría indultándolo a petición popular, porque al margen de su nula bravura el animal era una carretilla de ensueño. El Juli se deleitó con él como nunca. Lo saludó por lentas y bajas verónicas, después de la pica le recetó una tanda de cuatro tafalleras rematadas con una hermosa clavelina, y con la muleta lo engarzó en una serie de cinco derechazos perfectos, luego en otra de tres, más tarde lo cuajó en tres naturales comprometidos, y volvió a torearlo con la derecha mientras el público deliraba.

Dueño de la plaza, el ex niño, que como Lolita perdió su encanto al crecer, se dedicó a complacer a los ingenuos con dos pases de pecho en redondo, de 360 grados cada uno, y luego de otros adornos, repitió la dosis una sola vez, mientras los pañuelos, en número creciente, exigían el indulto hasta conseguirlo. Y todavía, jugando con el encantador rumiante, El Juli lo llevó a la puerta de toriles y lo envió a la inmortalidad de las estadísticas con un alegre trapazo de rodillas, antes de recorrer el anillo en olor de santidad acompañado por el ganadero Germán Mercado Lam.

Presionado por la apoteosis del madrileño, Zotoluco se enfrentó a Torilero, de dizque 503, y con esa adusta cara de enterrador que le han dado los años, el prestigio y la riqueza, repitió su monótona rutina, despatarrándose, tragando leña, sacando los muletazos con tirabuzón y matando, eso sí, de una espléndida estocada que le valió las dos orejas.

Después del segundo fracaso de Ponce, El Juli regresó ahora ante Embrujo, de Bernaldo, con dizque 529, y se dedicó a cumplir sin la menor gracia -ya se había llevado la tarde-, para matar de media estocada y dos descabellos. Y entonces, bajo los exhortos de la colonia española, Ponce regaló a Aniversario, de Teófilo Gómez -su ganadería consentida- por supuesto, y pudo al fin realizar su toreo estetizante, con movimientos de ballet, muletazos despegados, arrimándose a toro pasado, en fin, lo mismo de siempre y después de pinchar y hundir tres cuartos de acero, el juez le regaló con cinismo y descaro dos orejas dignas de una capea aldeana. Pero los villamelones, desde luego, salieron de la plaza felices de haber sido tan intensamente estafados, en la cartera y en el corazón.


El Universal.  Cumpleaños feliz para la Plaza México

El español Julián López El Juli , quien ayer indultó un toro en el 59 aniversario de la Plaza México, salió en hombros junto con Eulalio López Zotoluco y Enrique Ponce, quienes se llevaron tres y dos orejas, respectivamente.

De esta forma, El Juli se convirtió en el segundo torero español en indultar un toro en la Monumental de Insurgentes y el primero en conseguir dos, pues como novillero inmortalizó a Feligrés , de la Venta del Refugio el 3 de agosto de 1997 y ahora a Trojano , de Montecristo.

Ante un lleno y en tarde encapotada, fueron corridos cuatro de Montecristo, bien presentados.

También fueron lidiados tres de Bernaldo de Quirós, bien presentados. Hubo uno de regalo de Teófilo Gómez, chico, que resultó un marrajo que terminó por entregarse.

El rejoneador Enrique Fraga ante el de Montecristo, comprometió de más su cabalgadura al colocar los rejones de castigo, pero mejoró con las banderillas. Mató al sexto intento con rejón perpendicular. Palmas.

El primer enemigo de Zotoluco , de Montecristo, fue estrellado en un burladero y salió un poco lastimado. Eulalio destacó en un quite por chicuelinas que remató con el manguerazo de Villalta.

Eulalio lució con su trasteo, que rubricó con una estocada entera y ligeramente caída. Una oreja y fuerte protesta al juez Jorge Ramos por no conceder la segunda. Arrastre lento.

El segundo, de Bernaldo de Quirós, resultó aplomado y peligroso, pues espiaba al diestro, quien se pegó un arrimón para extraerle pases por derecho y naturales. Culminó con una estocada entera y trasera, que exageradamente el juez premió con dos orejas.

Enrique Ponce, en su primero, de Bernaldo de Quirós, toreó en redondo con temple y mando. El valenciano empezó a ceñirse al burel para instrumentarle una vitolina para torear por derecho, y luego se enseñoreó al ligar el circurret en dos ocasiones. Tras un pinchazo y estocada entera dio vuelta al ruedo.

Su segundo, de Montecristo, se lastimó al clavar los pitones en la arena y dar una voltereta. Abrevió de mete y saca y lo despenó al tercer descabello, tras un aviso.

Regaló uno que hizo octavo, de Teófilo Gómez, resultó un marrajo, al que enseñó a embestir para instrumentarle una faena por ambas manos hasta llevarse los gritos de "¡torero, torero!". Tras un pinchazo se llevó dos orejas.

Trojano tocó en suerte a El Juli , quien lo llevó al caballo con ceñidas chicuelinas a cuyo cite el astado acudió de largo. Tras cumplir en varas, le instrumentó un quite por tafalleras y gaoneras, en las que se embarró de toro. Vino entonces un magnífico trasteo, que tras los habituales prolegómenos, instrumentó por larguísimos y templados pases por derecho, en los que dio tiempo para ligar una dosantina y un cambiado de manos para rematar con un desdén.

Luego le corrió con templanza la mano por naturales, para seguir con dos pases de costado. Ejecutó el trincherazo para ligar nuevamente por derecho y en redondo, hasta ligar una dosantina con el circurret sin enmendar terreno en plenos medios. Se le concedió el indulto. Vuelta al ruedo con el ganadero Germán Mercado.

Su segundo toro, de Bernaldo de Quirós, fue distraído y pasaba calamocheando por derecho. Mató tras pinchazo hondo y tres descabellos.


La Crónica de Hoy.  El Juli indultó a ''Troyano''; Zotoluco obtiene tres orejas

Un lleno a reventar registró el monumental coso de Insurgentes al celebrarse el LIX aniversario de su inauguración con un cartel de lujo integrado por tres auténticas figuras de la fiesta, tarde en la que Julián López El Juli estructuró una faena de antología e indultó a “Troyano” con todas las de la ley. Este fue su primer toro de la tarde de las dehesas de Montecristo, al que el madrileño recibió con una serie de verónicas de mucho clasicismo. En quites, Julián calentó el caldero con unas chicuelinas con mucho ritmo y unas gaoneras ceñidas y cadenciosas. En el ruedo, los primeros sombreros de un público que de pie jaleaba incesantemente al diestro.

Reconquistó el madrileño al público de la México y ahora le pasaron por alto el que no banderilleara a sus enemigos.

Inició Julián su trasteo con un trincherazo y pases por alto, estatuarios. Vinieron los naturales largos y con gran temple. Las tandas de derechazos fueron muy reposadas y cuando repitió los pases con la zurda bien rematados con el de pecho el temple era muy acentuado. Volvió a crecerse en un trincherazo seguido de ayudados en redondo ligados a un molinete y aún ligó más derechazos rematados con el de la firma. El burel era muy bravo y noble y la gente pidió el indulto que el juez, Jorge Ramos, concedió.

Eulalio López subrayó su maestría y con sus dos toros rayó a niveles selectos. En su primer toro el juez debía haberle concedido dos orejas y todo quedó en una. Con su segundo enemigo, toro débil y complicado, Eulalio sacó a relucir su retorcido colmillo y realizó una faena valerosa y de gran mérito midiendo las acometidas del burel y aprovechando su mejor lado.

El juez Ramos le concedió los dos apéndices.
El valenciano Enrique Ponce salió dispuesto a cortar un rabo aunque la mala suerte con el acero se lo impidió. Su extraordinario trasteo a su primer astado merecía, luego de un pinchazo, la oreja del burel.

Regaló un toro que resultó débil y remolón al que Ponce lo lidió con suma suavidad, prácticamente metido entre los pitones, ligándole valientes y bellas tandas de naturales. Luego de un pinchazo dejó media estocada suficiente y el juez Ramos le concedió dos apéndices.

Los tres diestros salieron a hombros de una eufórica multitud.

Inició el festejo postinero el rejoneador Enrique Fraga que no se dejó ver con los rejones de castigo y algo mejor estuvo con las banderillas. Mató bien y escuchó tibias palmas.


Toros en México

 

 

 

 
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