GANADERÍAS DE AMÉRICA

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PLAZA MONUMENTAL DE MÉXICO
TEMPORADA GRANDE

Tarde del domingo, 16 de diciembre de 2001
Corrida de toros

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Toros de Julio Delgado y Xajay (bien presentados y que dieron juego). 

Caballero: 

Diestros

Entrada: 10.000 espectadores de entrada.

Crónicas de la prensa: ABC, EL País, La Afición, Esto, Novedades


ABC. Guillermo LealLa. Monumental de México vive una tarde apoteósica

La corrida del domingo en la plaza Monumental México pasará a la historia del toreo como una de las tardes más vibrantes y emocionantes que se recuerden, por muchas razones; en especial, la reaparición en la plaza del maestro hidalguense Jorge Gutiérrez, quien se sublimó toreando como pocas veces lo había hecho en la Monumental capitalina.

Fueron dos faenas de terso estilo, suavidad, temple y buen gusto. De no haber fallado a la primera con la espada, seguramente le conceden el rabo. Sin embargo, el premio fue de las dos orejas.

Con su segundo, Gutiérrez volvió a repetir la escena toreando, sólo que esta vez no tuvo que hacer uso de la espada porque el juez de plaza, precipitadamente, indultó al toro, y otra faena que era de rabo la truncó por su falta de experiencia en el palco el señor Manuel Cameros. No obstante, Jorge Gutiérrez salió a hombros, disfrutando del reencuentro con esta que durante muchos años ha sido su plaza, la plaza México.

El marco era ideal para la despedida de este ruedo del diestro regiomontano Eloy Cavazos, quien, muy a su estilo, dijo adiós a esta afición capitalina cortando tres orejas, en una tarde llena de emotividad que hizo que el torero se emocionara hasta las lágrimas.

Por su parte, Eulalio López «El Zotoluco» tuvo una de sus actuaciones más importantes en la plaza México, pues, aunque no cortó orejas, demostró que la raza que posee, el valor y la entrega lo mantienen como primera figura del toreo. Salió a darse un agarrón con la otra figura, la de Gutiérrez, no solamente en quites sino con un par de faenas riñonudas que, desafortunadamente, malogró con la espada. Solamente pudo dar una vuelta al ruedo, pero qué vuelta al ruedo, con una gran fuerza y un reconocimiento popular de toda la plaza, que, por cierto, registró más de media entrada.

Hizo su debut en la plaza México el rejoneador español Martín González Porras, quien anduvo variado, con un toro muy bravo de la ganadería de Xajay, sólo que en varias ocasiones le pegó a sus cabalgaduras, lo que deslució su corta labor.

Para el próximo domingo se anuncia la confirmación de alternativa del matador español Antonio Barrera, de manos de Miguel Espinosa «Armillita» y un espada más por designar, que bien podría ser el joven Alfredo Gutiérrez, lidiando un encierro de Pepe Garfias.


El País. R. VÁZQUEZ VILLALOBOS. Regalos Navideños

El juez de plaza, imbuido del espíritu navideño, indultó inmerecidamente al quinto toro y de las cinco orejas que otorgó regaló dos: una a Jorge Gutiérrez y otra a Eloy Cavazos, en el tercero y cuarto, respectivamente.

Al chico e inválido que inició la lidia ordinaria, pitado en el arrastre, Cavazos lo trasteó con entrega. Aunque el soso astado se echó tres veces, el diestro lo toreó con verdad y quietud.

Con el fondo musical de Las golondrinas, trasteó al gacho y sospechoso de pitones cuarto, también pitado en el arrastre. Ante un bicho áspero, Cavazos estuvo valiente como novillero en busca de cartel y el público se le entregó en su despedida de este coso.

Jorge Gutiérrez toreó con templanza y buen gusto al segundo, una hermana de la caridad que mereció el arrastre lento y le corrió la mano acompasadamente en inmejorable faena.

Al quinto, una perita en dulce pero que no merecía el indulto, pues empezó suelto y se escupió en el primer puyazo, Gutiérrez le cuajó una colosal faena sincronizada.

Con valor y técnica, Zotoluco dominó al tercero, un ejemplar con nervio y pujanza aplaudido en el arrastre. Cargó la suerte en un muleteo emotivo que malogró con la espada.

Al sexto, un morlaco revoltoso que cabeceaba a diestra y siniestra, pitado en el arrastre, Zotoluco con decisión lo metió a la franela, pero como el adversario se rajó no logró el éxito que buscó con afán toda la tarde.

El rejoneador español Martín González Porras tuvo una aceptable actuación, pero falló con el rejón de muerte frente al alegre y codicioso de Xajay que rompió plaza.


La Afición. ADIEL BODIO. Hasta siempre maestro

Eloy Cavazos, “El Pequeño Gigante del Toreo”, volvió a hacer el paseíllo en la plaza más grande del mundo y escuchó por segunda vez esa música de despedida tan mexicana como lo son las tristes “Golondrinas”. La primera vez en aquel mes de marzo de 1985, en una tarde que el público lo despidió de la manera más ríspida imaginable y ayer cuando lo volvió a despedir, aunque ahora sí ya de manera definitiva, le regó la arena de su última tarde en el coso máximo con llanto, sentimiento y amor.

Su toreo, al que ahora sí se le otorgaba el reconocimiento adeudado, se iba, ya no lo volveremos a ver vistiendo el traje de luces en la plaza de toros más grande del mundo y más importante del continente americano y seguramente el terno que calzaba ayer en su adiós capitalino el gran maestro guadalupense, mucho tenía que ver con su respetable y grandiosa fe por el Señor de la Misericordia, al que venera lo mismo que a la Virgen Morena del Tepeyac y por lo que pudiera suceder, que deseaba que todo fuera positivo, vistió de verde esperanza (manzana) y oro.

El público lo recibió con fuerte ovación desde que apareció por la puerta de cuadrillas, y después del paseíllo lo sacó al tercio a que sintiera la vibración de una primera gran ovación de amor que le entregó ese público con cara de culpa y ojos de arrepentimiento. Y así compartió este halago con sus alternantes Jorge Gutiérrez (dos orejas y orejas y rabo simbólicos por indulto) y Eulalio López, “El Zotoluco” (palmas y silencio).

Eloy Cavazos recibió con gran emoción a su primero, bregó para recoger, se quedó con el débil toro de Julio Delgado, que no daba para mucho y le dio buenas verónicas, luego en el centro del ruedo le instrumentó chicuelinas que fueron abriendo al arcón de los olés y cuando ya estaba el público entregado con Eloy, éste, suavemente y con mucho talento, siguió cuidando al toro, y le prodigó varias series, lo mismo que sus muletazos tan personales y templados por el pitón izquierdo, que arrancaron de los tendidos el jaleo fuerte, se tiró a matar y cortó la primera oreja del festejo y por lo consiguiente, se había cumplido el primer objetivo.

Fue en su segundo cuando se desparramó el frasco de las emociones, volvió a instrumentar la verónica, y con la muleta, tras brindar a su apoderado, Rafael Báez, a su eterno acompañante Antonio Franco, “El Tableado”, y a su hermano y peón de confianza David Cavazos, “El Vito”, y los otros integrantes de la cuadrilla, inició su última faena con dobloncillos sin afectar, siguiendo con derechazos, que se fueron estructurando entre un mar de encontradas emociones que iba sintiendo Eloy y que le obligaban en momento a no terminar la serie con soltura, esos muletazos tan bien ejecutados estaban empapados de sentimiento, dolor contenido y agradecimiento permanente a todos los que le aplaudieron y a todos aquellos que le chiflaron, no obstante en cada muletazo había además, cadencia y ritmo. A media faena, sonaron “Las Golondrinas” y el público se puso de pie agitando pañuelos, esta vez no en petición de los apéndices, sino despidiendo a uno de los grandes del toreo mundial y muchos aficionados y aficionadas, con los ojos irritados y hasta con lágrimas brotando, derechazos, naturales, molinetes y lasernistas a la mínima distancia y aguantando, gritos de ¡Torero!, un pinchazo y una estocada en el sitio, para que se le concedieran las orejas del astado que fue complicado y en momento soso y rajado.

Eloy se fue a los medios, escuchó la última ovación para él en este magno coso, se hincó, tomó un puñado de arena y lo besó y dio la vuelta al ruedo más enchida de gozo que le hayamos visto, finalmente, aunque tarde, el público capitalino estaba con Eloy Cavazos, “El Pequeño Gigante del Toreo”.

Jorge Gutiérrez, de negro y oro, superó el nerviosismo que sentía de poder volver a enfrentar a su público, el que lo hizo torero.

Inició toreando a la verónica con aseo y luego colocó el toro al caballo con mucho arte por los adentros y quitó por fulgurantes gaoneras. Con la muleta, Jorge empezó a hilvanar series de derechazos y naturales suaves que arancaron el “olé”. Faena para cortar el rabo, pero pinchó y tras la estocada se le otorgaron las orejas.

En el otro toro, que desde luego no merecía el indulto, pero que se encontró con un torero que pasa por su mejor momento, lo entendió y lo supo llevar, ayudándolo en cada embestida, porque el toro fue complicado, soseó en más de una ocasión y hasta rajado se vio en momentos, pero Jorge le hizo lo increíble, lo toreó por ambos lados soberbiamente. Negoció el indulto que el público lo ordenó y al juez Manuel Gameros lo concedió con un patético letrero.


Esto. HORACIO SOTO CASTRO.  ¡Jorge estuvo Sublime!

La enorme cazuela de Insurgentes se partió como una piñata y de sus entrañas brotaron toda clase de sentimientos, desde la pasión acendrada, la alegría y emoción, que volteó de cabeza a la plaza México e hizo que el público llegara al paroxismo, quedando extenuado, vacío, al dejar escapar todas sus manifestaciones síquicas, luego de lo que hicieron los matadores mexicanos Eloy Cavazos, Jorge Gutiérrez y Eulalio López "Zotoluco".

Fue una tarde histórica para la tauromaquia mexicana, que se recordará por siempre. Los que no asistieron estarán lamentando el no haber estado presentes y los que asistieron estarán saboreando todos los sucesos agradables que se vivieron en esta octava corrida de la Temporada Grande que registró casi tres cuartos de entrada.

Eloy Cavazos y Jorge Gutiérrez fueron levantados y sacados a hombros del coso luego de que el regiomontano cortó tres apéndices en su despedida de la capital y el hidalguense cortara dos orejas de su primero y le indultaran a su segundo. Eulalio López "Zotoluco" en un gesto de honradez no quiso ser levantado a hombros al no cortar nada, pero también fue partícipe de esta gran tarde.

Se puede calificar como un triunfo de la torería nacional y un triunfo, también, del empresario Rafael Herrerías al conformar ese cartel sin incluir a un matador español de a pie. E inmediatamente brotó la sugerencia de una confrontación entre Jorge Gutiérrez y "Zotoluco", después de lo que realizaron y el duelo que sostuvieron en quites.

Se puede decir que desde el despeje de cuadrillas se sentía que algo grande iba a suceder pues al aparecer por la puerta de cuadrillas los diestros alternantes, el público los recibió cariñosa y calurosamente. Y ¿quién dice que no quieren a Eloy? Lo hicieron salir al tercio para tributarle una cerrada ovación. Y luego a Jorge, quien reaparecía y a "Zotoluco" en su segunda comparecencia.

También tuvieron parte del triunfo el subalterno Beto Preciado, quien saludó en el tercio luego de dos magníficos pares de banderillas y el picador Nacho Meléndez con un gran puyazo.

 

GANADO

Julio César Delgado, propietario de la ganadería coahuilense de Julio Delgado, envió un encierro que se prestó para el lucimiento de los espadas y fueron a aplaudidos en el arrastre. Los tres primeros, castaños, justos de presencia, con poca fuerza pero claros en la embestida. Los otros tres, más cuajados, sobresaliendo el corrido en sexto lugar, 417, Fenómeno, con 530 kilos que fue indultado a petición popular, aunque a nuestro parecer no era para que le perdonaran la vida por que manseo de salida y se escupió de la suerte en el primer viaje, pero tuvo recorrido y claro en la embestida, además de que aguantó una faena larga. El séptimo fue muy complicado y no había nada que hacer.

 

ELOY CAVAZOS

El diestro regiomontano Eloy Cavazos se enfrentó en primer término a Tabaquero, delantero y vuelto con poca fuerza y lo veroniqueó con suavidad. Luego quitó por chicuelinas antiguas y chicuelinas para rematar con una revolera para la primar gran ovación. Luego con su personal estilo de hacer el toreo, muy erguido primero y despatarrado después le fue sacando los muletazos con temple y largueza intercalando pases de costado, trincherillas y de pecho. Termino con abaniqueo por la cara. Se perfiló a matar y se fue por derecho como es su costumbre para que el juez le otorgará una oreja, negando la otra que el público estaba solicitando. Vuelta al ruedo devolviendo prendas y en el centro del anillo cerrada ovación. su segundo, el último que matará en la plaza México como matador, el 3, Elegido, con 511 kilos, capacho, negro al que recibió con suaves mandiles. Luego de la suerte de varas Eloy brindó la muerte de ese toro a su apoderado Rafael Báez, a Antonio Franco "El Tableado", al picador Luis Miguel González y a David "Vito" Cavazos, su hermano. Teniendo como fondo las Golondrinas inició su faena con suaves ayudados, naturales y el desdén y el astado dobló las manitas. El astado empezó a quedarse corto y entre gritos de torero... torero. Se perfiló a matar y señaló un pinchazo hondo para luego un estoconazo para que rodara el toro sin puntilla. Una oreja se otorga y a petición la segunda en un rasgo de aprecio del público. En la vuelta se despidió de muchos de los que estaban en el callejón.

 

JORGE GUTIERREZ

El diestro hidalguense Jorge Gutiérrez ha tenido una feliz reaparición y un reencuentro con el público capitalino a quien le correspondió las muestras de afecto con una sublime actuación como pocas veces ha estado. Jorge salió muy relajado, tranquilo y puso sobre el ruedo de la plaza México su experiencia de 30 años y se prodigó en el arte y temple a lo largo de esta tarde. La faena que le hizo a su primero 414, Pazguato, con 488 kilos fue un alarde de sapiencia torera y de arte de lo más puro que ha desplegado en su carrera. Unicamente lo lanceó y llevó al caballo al toro con chicuelinas andantes de gran exposición y quito por gaoneras tersas, suaves y muy ceñidas. Y con la Muleta toda una obra de arte que fue esculpiendo sobre las dos manos y por momentos parecía detenerse el tiempo en los muletazos. Jorge no dio un rato de respiro a los asistentes para que dejaran de aclamarlo porque la faena fue subiendo de tono. Fue una faena estructurada de principio a fin con naturales de gran dimensión. Las ovaciones se fueron sucediendo una a una. Señaló un pinchazo sin soltar y luego dejó un estoconazo para que doblara la res. Dos orejas otorga el juez y arrastre lento al astado. De no haberlo pinchado lo premian con el rabo. Desde antes de que se tirara a matar el ruedo ya estaba tapizado de sombreros y en la vuelta cayeron por kilos. Su segundo lo sujetó luego de que dio varias vuelta, pero lo toreo soberbiamente a la verónica y una revolera de pintura. Quitó por chicuelinas antiguas y una revolera de mucha estética. "Zotoluco" le reviró con chicuelinas ajustadísimas y Jorge con tapatías. Jorge le brindó la muerte de ese toro al prestigiado periodista Francisco Lazo, cronista taurino del Diario ESTO, quien de momento se encuentra delicado de salud y le deseó su pronta recuperación. Jorge realizó una faena larga con toda clase de pases entre sonoras ovaciones a lo largo de ella, que fue diferente a la primera por lo emotivo del toro. el público empezó a solicitar el indulto y Jorge no sabía que hacer, pero el juez acetó la petición de la concurrencia. Jorge tiene en su haber tres indultos en la plaza México, En enero de 1981 a Poco a Poco de San Martín y en marzo del 95 a Giraldillo de Manolo Martínez y ahora al 417, Fenómeno, con 530 kilos de Julio Delgado.

 

"ZOTOLUCO"

Eulalio López "Zotoluco" ha tenido una gran tarde, una importante tarde en su carrera taurina y posiblemente la más extraordinaria faena que haya realizado en la plaza México. Ha estado valiente, muy torero y con arte y temple en su labor. Unas veces a pies juntos y otras despatarrado, pero para ejecutar muletazos con largueza. Fue una gran faena que realizó, perdiendo el rabo por no acertar con la espada. Pero su actuación fue debidamente valorada por el que le gritó torero... torero... y lanzó sombreros antes de terminar la faena. Tan es así que el público le ovacionó el primer pinchazo que señaló por estar arriba. Fue una gran faena que a pesar de los cinco pinchazos y la estocada, previo aviso le hicieron dar la vuelta con mucha fuerza. A su segundo, poco había que hacerle, pero le intentó todo y expuso todo lo permisible. Mató de estocada caída.

MARTIN GONZALEZ

El rejoneador español Martín González Porras tuvo una actuación sobresaliente ante un astado pronto y bravo de Xajay. Su desempeño fue espectacular y dejó ver sus cualidades de jinete montando a sus equinos de fina raza. Mató de un rejonazo caído y se retiró entre aplausos.


Novedades. ENRIQUE GUARNER. Todo se aplaudió, pero sólo Jorge Gutiérrez toreó

La acción o efecto de aplaudir debería de darse en señal de aprobación o entusiasmo, pero esta costumbre no siempre ha existido puesto que en la Francia de 1820 hubo una sociedad intitulada "Del seguro de los éxitos", que estaba encargada no sólo de celebrar las grandes obras sino de silbar a las rivales. Para efectuar tal acción se establecía una suma convenida y los individuos que pertenecían a este grupo se colocaban en las plateas y su jefe alzaba un bastón para señalar el momento en que debían surgir los aplausos.

Me acordé de lo anterior cuando en la corrida celebrada ayer en la Plaza México se notó la existencia de un conjunto de aplaudidores constantes que hacían ruido viniera o no al caso, si el pase instrumentado por el torero había sido bueno o malo, el chiste era festejar con algarabía cuando sucedía en el ruedo, se toreara bien o mal. Por ello dos faenas de Eloy Cavazos, que normalmente debieron de haber sido pitadas con ahínco, resultaron premiadas con orejas. El diestro de la Villa de Guadalupe, que se despedía del público capitalino, se dedicó a ejecutar trapazos continuos, pero toreando al público con la idea de su retiro obtuvo aplausos a granel.

En cambio Jorge Gutiérrez que realizó una estupenda faena, plena de suavidad y dominio a su primer enemigo, también fue festejado, pero perdió categoría dado que se celebró su primer trasteo con aplausos similares a los obtenidos por Cavazos. Por ello en el quinto cayó en el ambiente festivalero volviéndose pueblerino y exigiendo un indulto que no venía al caso.

Por lo que toca a Eulalio López Zotoluco diré que el excesivo ruido y aplausos desquiciados lo obligaron a torear sin ninguna estructura sin lograr la competencia deseada con sus alternantes. Debo agregar que se lidiaron cuatro estupendos bureles, casi de bandera, que procedían de Julio Delgado.

Juicio Crítico

Corrió el rumor de que se habían regalado más de cinco mil localidades por lo que tuvimos una buena entrada en numerados de sol, regular en generales y apenas aceptable en sombra. A la hora anunciada hicieron el paseo de cuadrillas el caballista Martín González Porras vestido a la usanza andaluza y sobre un tordo rodado. Detrás de él desfilaron Eloy Cavazos de verde manzana, Jorge Gutiérrez en negro y Eulalio López Zotoluco de nazareno. Los tres ternos van bordados en oro y se aplaude a Eloy Cavazos.

El Ganado

Se lidió una corrida que procedía de don Julio Delgado, ubicado en el rancho de La Concepción en Guerrero, Coahuila. Cinco de los astados estaban bien presentados con cabezas y pitones desarrollados. En cambio el primero resultó un novillito chico y flaco, indigno de lidiarse en una plaza seria. Para desgracia de la Monumental el cuarto de la lidia a la usanza española, el correspondiente a la despedida de Cavazos, estaba descaradamente afeitado y hasta se despostilló lateralmente en su pitón izquierdo. Tres de los astados de Delgado fueron castaños y los restantes negros entrepelados.

En cuanto a su juego todos tomaron un solo puyazo, la mayoría recargando. Detallándolos: el primero resultó extremadamente débil, pero sin malas ideas. El segundo fue nobilísimo y suave recibiendo el homenaje del arrastre lento. Muy bueno resultó el tercero algo tardo. El cuarto, el famoso afeitado, merecía mejor faena de la que le dio Cavazos. El quinto absurdamente indultado no humillaba del todo aunque sí repetía. No valió nada el que cerró plaza.

Para el rejoneador hubo un torazo de Xajay sumamente codicioso que embistió sin cesar.

Martín González Porras

Tuvo una buena actuación, pero falló con el rejón de muerte perdiendo el posible triunfo. Utilizó exclusivamente diferentes tordillos, el primero de los cuales por sus ancas traseras pudiera haber sido un cuarto de milla. Con él clavó todos los rejones en lo alto. Lo mejor de su actuación fueron dos o tres dobles quiebros en banderillas, montado sobre Olimpo. Desafortunadamente falló con el rejón de muerte clavándolo caído por lo que sólo recibió tibios aplausos.

Eloy Cavazos

El público iba a aplaudirlo a rabiar, hiciera lo que hiciera y por ello sin dar un solo pase bueno se llevó tres orejas. Su primero fue el novillo Tabaquero con 470 kilos y vimos poco de capa, a excepción de un par de lancecillos y chicuelinas. Con la muleta se produjo una faena sin sentido con los pases acostumbrados por la espalda, molinetes, redondos sin mando y otros aguantando. Mató de tendidísima y se llevó la primera orejita.

El cuarto se denominó Elegido con 511 por peso y volvimos a los lances, las navarras y después de un par de muletazos de rodillas por alto vinieron los trapazos a granel, sin ninguna ligazón y el toreo acostumbrado al público. Mató de pinchazo y caída y este tipo de faena de palenque, le valió dos orejitas de despedida.

Jorge Gutiérrez

Nos sorprendió gratamente a todos toreando pausado y con una suavidad que no le conocíamos. Su primero se llamó Pazguato con 490 kilos y Jorge lo recogió de manera inteligente para instrumentarle magnífica media. También llevó con chicuelinas caminantes al burel ante el picador en turno. La faena resultó estupenda con doblones de calidad y tres series sobre la derecha de enorme temple y bien rematadas con el forzado de pecho. Me gustaron menos sus naturales limpios, pero con el pico, aunque mejoró en la segunda serie. Se emborrachó de torear e instrumentó pases finales a pies juntos. Mató de pinchazo en lo alto y entera desprendida recibiendo dos merecidas orejas.

El quinto se llamó Fenómeno con 530 por peso y Gutiérrez instrumentó verónicas aceptables. En varas vimos fantástico puyazo de Nacho Meléndez y después un buen tercio de quites competitivos con el Zotoluco. En banderillas se lució Alberto Preciado. La faena de Jorge fue buena al principio, sobre todo en sus firmas y trincheras. También valieron la pena sus primeros redondos, pero después cayó en la borrachera de aplausos tornándose pueblerino y pidiendo absurdamente un indulto que no venía al caso. Dio una vuelta al ruedo final en compañía del ganadero.

Eulalio López Zotoluco.

Como siempre muy valiente, pero antiestético. Su primero se llamó Prestigio con 470 kilos y lo recibió con largas de rodillas para continuar con absurdas chicuelinas en los medios. Su faena despatarrada y el cuerpo como alcayata no tuvo planteamiento y cayó en reguiletes muy feos, pero muy aplaudidos. Mató mal con cuatro pinchazos y entera caída escuchando dos avisos, pero un público festivalero le hizo dar la vuelta al ruedo. Nada pudo hacer Zotoluco, salvo caer en el ensimismo con Pendolito con 481 por peso, al que mató con entera desprendida habilidosa

 

 

 

 
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