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PLAZA MONUMENTAL DE MÉXICO
TEMPORADA GRANDE

Tarde del domingo, 11 de noviembre de 2001
Corrida de toros

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Reses de Reyes Huerta y Vistahermosa

Diestros: 

Entrada: 35000 espectadores.

Crónicas de la prensa:  Pepe Mata, La Afición, Televisa, Azteca deportes, El Universal


José Mata. Joselito y su clase acompañaron al temple y voluntad del Zotoluco

José Miguel Arroyo Joselito… hizo una gran faena. Una faena inmersa en lo clásico, en lo puro teniendo como punto de apoyo un manso facilón que procedió de Vistahermosa. Una propuesta donde el buen gusto en el trazo, llenó de armonía el espíritu del diletante taurino, desde el lance fundamental, la verónica, hasta pasar por el quite donde sólo una chicuelina ha sido excepcional.

No obstante, la creación en el tercio final, fue prologada por bien escritos pases rodilla en tierra del tercio a los medios, para justamente ahí, dibujar series con mayor intensidad con la diestra que por el lado natural donde poco intentó. Series con la diestra que se sucedieron impecables, llenas de poder del sentimiento y que lograron impactar, en gran medida, al respetable que se habrá conjuntado quizá en los 20 mil asistentes, aficionados y asistentes, que pudieron ser convocados por los cuatro alternantes que confeccionaron el cartel… un poco menos de la media plaza sólo pudieron convencer para acudir los nombres, del propio Joselito, Miguel Espinosa, Zotoluco y Morante de la Puebla.

José no pudo dar similar respuesta por el lado natural, fue su intención pero no el resultado. Así que después de un pinchazo en lo alto dejó un espadazo perpendicular delantero, y todo acabó en una merecida salida al tercio. Muy poco pudo hacer con su siguiente ejemplar, sexto de una larguísima corrida. Intentó hasta chabacanerías como el farol de hinojos, para después ya con un proceder más serio, recoger al perdido bovino de De Santiago y producir lances a pies juntos de buena factura. Su labor muleteril, que brindó al cónclave, la prologó… sentado en el estribo, obligando innecesariamente al mansurrón que como era de esperarse se estrelló continuamente en las tablas. Luego todo se derrumbó y tras media caída, se escuchó sepulcral silencio.

Eulalio López Zotoluco ha derrochado voluntad y entrega. Su incursión en España se observa contundentemente en el sólido argumento de una afinada técnica, además de haber hallado la maravillosa evolución en el temple. Ese ha sido su mejor fundamento, en la faena escrita este domingo, la que tras cortar dos orejas le izó como triunfador. Quizá haya sido excesivo el otorgar dos orejas, porque con la capichuela no le hemos visto mucho, más bien nada. Aunque es innegable que remontó con una propuesta trazada con ambas manos no sólo llena de temple, sino impregnada de voluntad, entrega y oficio. Faena de enjundia que destacó sobre todo con la diestra, y que afirma, que la tenacidad de Eulalio lo ha llevado al reconocimiento unánime. Una estocada caída fue la rúbrica, para que el bondadoso juez Manuel Gameros de la Rosa, después de haber autorizado merecida oreja, se haya volcado en un mal entendido sentimiento patrio -pues en esto del arte de la tauromaquia… las nacionalidades no existen-, para dar la otra oreja. como si se tratara de un marcador de fútbol. Eulalio nada pudo hacer con su pésimo segundo… que procedió de De Santiago.

Miguel Espinosa en el anochecer de una carrera que pudo ser grandiosa y que sólo quedó en el lamentable intento, sólo dejó para el recuerdo unos lances a la verónica en su primero recortados con la contundente media, y el hermoso prólogo al quehacer con la tela roja, lleno de temple y buen gusto. Su deteriorado estado físico no cooperó y la faena se derrumbó.

Morante de la Puebla, anduvo extraviado sin entender las condiciones de los bobitos que le correspondieron. No pudo y eso es un hecho. Aunque en su primero nos haya regalado un bonito quite.

No… no entienden los señores ganaderos. Y no entienden, porque además de continuar enviando bureles sin el trapío reglamentario, de los que este periodista no pondría sus manos al fuego por la integridad en las astas, siguen sin entender que el espectáculo taurino basa su fundamento en la encastada bravura de la que carecen sus bovinos… o quizá mejor: bobinos. Por eso fue escandalosamente reprobada la insuficiente presencia del último, que no tenía menos que los demás.

Don Jorge Barbachano Ponce de León, propietario de Vistahermosa, envió cuatro ejemplares que fueron mansos, débiles y dóciles, los que permitieron las faenas bonitas, pero no grandilocuentes por la asfixiante mansedumbre; mientras que don José Antonio Garfias de los Santos, dueño de De Santiago, es tal grado el abuso en la disolución de la bravura en su dehesa, que ahora no sólo salen mansos… sino hasta peligrosos. Tal vez la respuesta de que el señor Pepe Garfias lidie mucho… muchísimo por todas las plazas, podría estar en enviarlos contra el Reglamento en cuanto a edad, presencia y trapío. Y posiblemente otra respuesta también esté, en la falta total de un control de calidad, esto es, lidia todo, sin importarle el respeto al aficionado, a la fiesta, y sobre todo a él mismo.

El resumen: Ante una entrada que acaso y llena el medio aforo, se lidiaron cuatro astados de Vistahermosa, y otros tantos de De Santiago, sin el trapío reglamentario, mansos y hasta débiles. Miguel Espinosa, trasera contraria, dos descabellos, saludó en el tercio; y pinchazo, bajonazo, abroncado. José Miguel Arroyo Joselito, pinchazo en lo alto, perpendicular delantera, saludó en el tercio; y media caída, silencio. Eulalio López Zotoluco, espadazo caído, dos orejas; y media trasera caída, palmas. Morante de la Puebla, pinchazo, estocada caída, silencio; y cinco pinchazos, cinco descabellos y un aviso, silencio. Presidió el bondadoso Manuel Gameros de la Rosa.


La Afición. ADDIEL BOLIO. El Zotoluco, una gran figura

El ambiente fue propicio en la plaza de toros México, la más grande del mundo, que sin llegar al lleno, logró nutrirse de aficionados en una gran parte de sus tendidos, pues el sentimiento popular estaba inflamado por el fervor patrio que había exaltado el meritorio triunfo de la Selección Mexicana de futbol sobre la de Honduras, consiguiendo así su participación en el Campeonato Mundial a jugarse durante el próximo mes de junio del año 2002 en Japón y Corea del Sur, el público, el jugador número doce, sentía que fue tan importante en este triunfo, estaba a gusto, estaba alegre y fue fácil presa de las llamas de la emoción en la confrontación torera anunciada para la tercera corrida de la Temporada Grande hispano-mexicana, con la representación en el ruedo por México, Miguel Espinosa “Armillita Chico” y Eulalio López “El Zotoluco” y por España, José Miguel Arroyo “Joselito” y “Morante de la Puebla”, quienes estoquearían toros de dos ganaderías, de De Santiago de San Luis Potosí con divisa, rojo y oro, y Vistahermosa de Guanajuato con divisa, blanco, guinda y oro.

Estas dos dehesas aportaron cuatro toros cada una, siendo uno, el que abrió plaza de De Santiago con estupenda calidad y bondad, que embistió con ritmo y temple echando la cabeza abajo y tres más que carecieron de calidad, los cuatro cumplieron cabalmente en caballos, el último sin razón alguna, ya que cumplió con todos los requerimientos reglamentarios fue injustamente protestado con lanzamiento al ruedo de cojines. Esa parte del público protestante es extraña, no entiende la fiesta ni la quiere entender.

Por su parte, Vistahermosa, en sus dos primero toros, hubo calidad, fuerza y complicaciones, pero en bravo, y los dos últimos, de plano fueron malos y sin fuerza.

Miguel Espinosa “Armillita Chico”, de nazareno y oro, desde con el capote se acomodó y salió al ruedo con ese dejo de revancha que suelen tener los grandes artistas, para bordar la verónica con las manos abajo y además de marcar los tiempos de la suerte, la cargó y obligó a que se oyeran los primero olés fuertes y conturbados. Y cuando tomó la muleta, luego de doblarse con obvio torerismo, se fue estirando en series de derechazos soberbios, marcados como con pincel en un lienzo de arena, que crujía ante la sublimación de ese arte que posee el diestro hidrocálido. Los aficionados de inmediato enfatizaron sus manifestaciones estentóreamente, ratificando su reconocimiento por este torero al que injustificadamente se le exige demasiado. Doblones muy toreros y seguidamente derechazos impolutos, con ritmo y cadencia en series bien rematadas con el pase de pecho, siguió con un racimo por naturales, pero el toro por ese lado perdía emotividad y volvió al lado bueno, terminó de estocada honda y acertó al segundo intento de descabello, para saludar en el tercio. En su segundo que fue de Vistahermosa y no tuvo fuerza, Miguel estuvo nuevamente muy bien, pero sin poder redondear por las condiciones de astado y abrevió con un pinchazo sin soltar y estocada honda para dividir la plaza.

José Miguel Arroyo “Joselito”, de azul marino, originario de Madrid, España, toreó en su reaparición ante los aficionados mexicanos, toreando con mucho asentamiento a la verónica, para rematar con una media de lienzo, luego quitó con apretadas y vistosas chicuelinas, rematando con el Manguerazo de Villalta. Tomó la muleta e inició con doblones de dominio, para seguir por la cara y rematar sus primeros muletazos con un trincherazo en corto y un bello pase de la firma. Luego se desgranaron series de derechazos, con los riñones bien asentados, rematando con el de pecho y arrancando olés sordos, de esos que llegan al corazón, siguió por naturales de hondura, con sabor y sentimiento, más derechazos, se adornó con el molinete y un cambio de mano por la espalda monumental, más naturales y el molinete invertido y finalmente con manoletinas y el abaniqueo, que rubricó con pinchazo y estocada honda, para saludar en el tercio.

En su segundo que no tuvo calidad, lo más destacado fue la larga cambiada de hinojos cerrado en tablas con la que inició su labor y con la muleta sus doblones estrellando al toro en tablas, para castigarlo, pero finalmente el bovino vino a menos, al que despenó de estocada honda y caída.

Eulalio López “El Zotoluco”, de celeste y oro, al final del paseíllo el público lo recibió con gran ovación y los integrantes del grupo Porra Libre, le entregaron el trofeo “Manolo Martínez” que lo acredita como Triunfador de la temporada anterior. En su primero, un toro con poca fuerza, bien picado por Luis Miguel González, lo toreó maravillosamente a la verónica y con la muleta se colocó en el nivel más alto para algún torero en la actualidad, al doblarse no sólo con efectividad sino también con acrecentado torerismo, para luego ir hilvanando derechazos de temple, mando, empapados en un desquiciante temple rítmico, acompañando el viaje del engaño con el mentón y girando con la cintura que evidente estaba montada en un áncora de rubies con brillante refulgencia y si así por derechazos, no lo fue menos por naturales. Vaya faena y vaya torero, coronó con la espada en el sitio, el toro rodó y se le concedieron las orejas que paseó por la periferia entre el entusiasmo popular. En su segundo, que fue difícil e incierto mostró gran voluntad para ser aplaudido. Al final fue sacado en hombros de la plaza.

José Antonio “Morante de la Puebla”, de Puebla del Río, Sevilla, España, de azul marino en otro tono y oro, en su primero de Vistahermosa, que fue malo, estuvo muy torero y voluntarioso, pero no pudo redondear y en su segundo, que fue de De Santiago, que fue protestado injustamente, le llovieron los cojines, al grado que resultaba peligroso andar entre ellos. Sin embargo, tuvo momentos de gran calidad, imponiendo su arte a todas las vicisitudes, al viento helado que ya aparecía y al malestar de muchos aficionados y acalló la protesta, terminando el público por aplaudirle y cuando ya estaba más o menos bien la cosa, se eternizó con la espada y le dieron un aviso.


Televisa  'Zotoluco' dos orejas en la México

El diestro mexicano Eulalio López "Zotoluco", que cortó dos orejas, reapareció este domingo en un nivel triunfal en la tercera corrida de la temporada en la Monumental Plaza México.

Festejo que tuvo facetas muy interesantes e importantes y en la que actuaron también el mexicano Miguel Espinosa "Armillita" y los españoles José Miguel Arroyo "Joselito" y José Antonio "Morante de la Puebla".

Los tres primeros ejemplares fueron toreados por nota, por desgracia los toros sexto, séptimo y octavo no embistieron y el último con menos presencia y cortito de pitones fue protestado y el festejo terminó con un conato de bronca.

Con muy buena entrada, unos 32 mil espectadores, se lidiaron cuatro toros de De Santiago, primero, sexto, séptimo y octavo. El primero bueno, un poco ‘sosillo’, los otros tres francamente malos.

Otros cuatro de Vistahermosa, segundo, tercero, cuarto y quinto. Los dos primeros muy buenos, aplaudidos en el arrastre, y los otros dos sólo cumplieron, con menos clase que sus congéneres.

"Armillita", con el que abrió plaza, enorme con el capote, faena que tuvo momentos de una gran calidad; media estocada y dos descabellos, sólo saludó en el tercio. Un reconocimiento parco. Con el quinto, el toro terminó muy mermado de facultades y Miguel estuvo en torero, mató de estocada baja y hubo división de opiniones.

"Joselito", con el segundo, también bordó el toreo con el capote y, como "Armillita", su inició de faena tuvo gran calidad. Faena de buen gusto, de toreo pulcro y de calidad. Pinchó una vez y estocada para salir al tercio, que era lo mínimo.

Al sexto, toro que no tuvo calidad, un poco tardo, "Joselito" le dio la distancia que pedía el estado, sin ser entendido. Estocada desprendida y aplausos tibios.

"Zotoluco" cuajó al tercero. Bien con el capote. Con la muleta, la faena de la tarde, haciendo derroche de sitio, de disposición y luciendo firme y torero. Mató de estocada, y obtuvo dos orejas con el reconocimiento pleno de la gente.

El séptimo fue el burel con menos posibilidades. Desde que salió se quedo cortó y a la muleta llegó sin fijeza, topón y sin clase. El torero muy por arriba, lo mató de estocada desprendida. Aplausos.

"Morante de la Puebla" no tuvo suerte. Su primero fue un poco áspero y tenía un derrote seco y la cara a media altura. El andaluz no estuvo en ritmo, aunque ofreció momentos de su buen trazo. Mató de pinchazo y estocada. Palmas.

Con el octavo, que fue ruidosamente protestado, la gente arrojó almohadillas al ruedo y así lo toreó "Morante", que estuvo dispuesto y voluntarioso. Mal con la espada, tres pinchazos, media, varios descabellos y un aviso. Pitos al torero y toro.


Azteca deportes. LEOPOLDO DE LA ROSA  Triunfo Zotoluco

Por Leopoldo de la Rosa. Eulalio López "Zotoluco" fue le triunfador de la tercera corrida de la temporada grande en la México al cortar las dos orejas de su primer astado llamado "Macareno" de la ganadería de Vista Hermosa y cumplir destacad labor ante su segundo un toro peligroso y de mal estilo.

Miguel Espinosa "Armillita Chico" salió al tercio en su primero después de torear con tal temple y suavidad, tanto con el capote en aplaudida verónica y media, como con la muleta destacando los soberbios naturales del hijo del Maestro Fermín ,para que el público lo llamará al tercio. Ante su segundo cumplió.

José Miguel Arroyo "Joselito" dio cátedra ante su primero toreando relajando y gustándose tanto con el percal como con la muleta cautivando a los aficionados que le aplaudieron un pinchazo en lo alto, para concluir con estocada entera desprendida. Fue llamado a los medios para ser fuerte mente ovacionado. Ante su segundo voluntad y deseos, cumpliendo.

José Antonio Morante de la Puebla lidió lo menos propicio del encierro para escuchar palmas ante su primero y soportando las protestas del público al que no gustó el octavo de la ya noche en la México que gritó al juez Manuel Gameros y cubrió el ruedo con cojines. Ante esto Morante buscó agradar a un público distraído que ya abandonaba la plaza.


El Universal. RAFAEL CARDONA. El Zotoluco 2; México 3

Contaminada de origen por el encuentro deportivo de cuyo resultado dependía nuestra inserción en la geografía de las ilusiones perpetuas: El mundial de futbol de Asia, la corrida de toros ni tan toros todos, de ayer, tuvo todos los ingredientes para complacer a los neoaficionados cada día más cercanos a la percepción de estos festejos como una contienda y no como un ritual, como un deporte, no como una expresión cultural y artística.

Las corridas de toros de hoy se han convertido en algo para ser medido, pesado y calificado cuando su únicos ingredientes valiosos están por fuera de las dimensiones de lo tangible: Es arte en quietud, instante luminoso, belleza conmovida y detenida. Eso no se podía medir, pero eso era antes. Hoy todo vale y todo pesa. Por eso todo pasa tan de prisa.

Y en esas condiciones y dadas las características de anemia de nuestra torería local, es necesario armar carteles de larga duración, como antes eran los discos: una buena canción para vender el álbum y el sobrante como venga.

Y si los reglamentos dicen: Deben actuar en igualdad numérica diestros españoles y mexicanos, pues entonces a poner carteles de dos y dos y para no varias, con cuatro toros de dos ganaderías; lo cual hace un parche anunciado, presentado por dóciles y untados como "cartel mixto" donde hay limpia de corrales dijo un aficionado, conocedor de la "a" a la "z", y aprobación de cuanto baje los camiones para ser enchiquerado pues ya se sabe, como dijo Siqueiros (no el Tabaco, sino el pintor) no hay más ruta sino ésta; la nuestra y para cumplir sus disposiciones están jueces y demás autoridades sin autoridad.

Obras del innombrable domingo a domingo, siempre igual, como le decían a Ortega; así la corrida termine en un herradero atroz debido a la escasa presencia de "Andaluz", de Santiago, mansurrón sin sentido ni romana; bichejo escuálido al cual Morante de la Puebla ni siquiera quiso torear, pues en el festín de las almohadillas poco le iba a apreciar cuanto hiciera.

Pero en fin, nos dieron un cartel hispano mexicano precisamente en el 11 de diciembre del Ángel estremecido por las hazañas de Cuauhtémoc Blanco y no faltó quien asociara el fenómeno con el despegue de Eulalio López El Zotoluco a quien difícilmente le podrían haber ido mejor las cosas: en su primero toreó casi como quiso: Macareno , de Vista Hermosa, la ganadería de Jorge Barbachano, fue un toro suave con buen estilo y mejor son, con el cual Eulalio se olvidó de los monstruos de Pamplona y de mostró algo sencillo: no necesita un Miura enfrente para complacer a esta afición siempre dispuesta a ser complacida.

Lances muy correctos, dos de ellos ajustados sin tremendismo ni exceso y con la pañosa el toreo útil para seducir a estos compatriotas aburridos de la danza de los viejitos, llámense Eloy o Elayer o Miguelito Espinosa; quien una vez más repite la receta de los últimos años: demuestra todo cuanto sabe para no ponerlo en práctica, como en esa bellísima tanda andante de trincheras para llevar el toro a los medios o en dos cambiados de mano que más bien parecieron cambiados de tiempo: creímos en vano: Vamos a ver al de antes.

Pero nunca quiso, instalado como está en un curroromerismo para el cual tiene dimensiones.

Pero Eulalio López pasa por un momento afortunado: En la tarde de su regreso a la plaza más grande del país, aun cuando nomás sea en la arquitectura, pues ayer todos hubiéramos cabido en Zacatecas, recibe el trofeo al triunfador del pasado serial y en su primero corta dos orejas muy merecidamente y demuestra algo quizá ya sabido por muchos pero no dicho de manera contundente: Este país no tiene hoy un solo torero de categoría para ponérselo a las figuras y figuritas españolas, excepto éste.

Si esta temporada las cosas le van como ayer y no le salen toros ciegos como su segundo, el futuro del toreo mexicano tendrá un nombre de referencia: El Zotoluco .

Por lo demás se deben destacar algunas cosas bellas si bien ajenas al absoluto de una faena total: Los lances y quites de Morante de la Puebla, todo suavidad, todo tersura y callada música decía Don Pepe, y los cinco muletazos acuclillado en tablas de Arroyo; cuya faena mayor para rabo en el aniversario de la México, quizá nunca pueda ser repetir.

Pero en este ambiente de competencia nacional por donde parece estarse despeñando el espectáculo, sin un Marcial Lalanda con la casaca abierta dando el pecho al grito de "Viva España", quizá la escena perdurable del festejo sea El Zotoluco con su sarape multicolor y su sombrero de charro, como la más viva expresión de un país por un día, lleno de orgullosos mexicanos y mexicanas.

Todo lo cual fue expresado con precisión, como siempre por el anónimo grito del tendido: Ya váyanse al Ángel. Lindo, pues.

Y en cuanto a la bronca del juez por no devolver el octavo, pues no tiene sentido. La queja debería ser por haberlo autorizado. El biombo está para decir sí señor. Para tolerar el herradero en las herrerías. Para eso son lo cuates, ¿no?.

 

 

 

 
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