GANADERÍAS DE AMÉRICA

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PLAZA MONUMENTAL DE MÉXICO
TEMPORADA GRANDE

Tarde del domingo, 10 de febrero de 2002
Corrida de toros

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Toros de San Lucas, bien presentados. 

Diestros

Entrada:  Casi lleno. 

Crónicas de la prensa: Reforma, El País, ABC


Reforma. GUILLERMO LEAL. Roban oreja a Mejía en la México

Fue una pena ver la México con tan poco público, después del emocionante espectáculo del lleno del 5 de febrero y penoso también, que los jueces de plaza sigan dando la nota protagonista ante su falta de criterio para premiar las faenas. Conceden apéndices generosamente cuando no lo ameritan y cuando realmente una faena cumple con todos los requisitos, no lo hacen. 

El juez Gameros (quien cada que sube al palco se lleva a su casa fuertes protestas del público), escuchó "señor juez, señor juez, qué pen... es" y "Para qué sirve esa autoridad". Y es que el público pidió insistentemente la oreja para Manolo Mejía tras una labor completa, en la que fue breve al torear con el capote, colocó banderillas con mucha exposición, sobre todo el primer par en el que cuadró en la cara del toro y clavó en todo lo alto. 

Ya luego con la muleta ante un astado muy deslucido y de seria presencia, Manolo mostró actitud y con base en aguantar lució en algunos emocionantes muletazos. Para rematar, asestó una estocada que de suya merecía la oreja por su perfecta ejecución y colocación, pero el juez dijo que "no" y poco le importó el mérito del torero y que el público agitara insistentemente sus pañuelos. 

Al final Manolo dio una vuelta al ruedo con mucha fuerza. En su primero Mejía había logrado una faena buena ante un toro claro, pero reservón, sin embargo a éste lo pinchó mucho hasta escuchar dos avisos. 

El tapatío Alfredo Lomelí tuvo una tarde aciaga. Se le vio desconcertado, frío, sin ganas de agradar y para colmo, sus toros le ayudaron poco y el viento mucho menos. En su primero tuvo detallitos con la muleta y en su segundo muy poco pudo hacer. Oyó un aviso en el segundo de la tarde. 

Alfredo Gutiérrez anduvo desconfiado toda la tarde, tanto con el viento, cuanto con sus dos toros. El primero muy desacompasado y áspero, y con su segundo que tenía emotividad y resultó ser el toro de más movilidad de todo el festejo. 

El encierro de San Lucas, muy bien presentado, con toros que cumplieron con los caballos y dieron desigual juego. Sobresalieron los lidiados en primero, segundo y sexto. 


El País. R. VÁZQUEZ VILLALOBOS. Moruchos y tolvaneras 

Esta tarde los diestros se enfrentaron a un fuerte viento con tolvaneras y a un encierro serio y morucho que presentó muchas dificultades.

Manolo Mejía, para capotear al áspero primero, lo persiguió y, aunque su viaje era corto, le hizo un tranquilo trasteo con temple, pero se puso pesado con el acero y por poco se le va vivo. Se sacó la espina con el inválido cuarto al que había que sacarle los recorridos con tirabuzón. Se lució con los palitroques y en el último tercio se metió entre los pitones y, echándole la sarga a los belfos, le enjaretó series de tersos redondos y naturales. Aunque despachó al antagonista de un soberbio estoconazo, el juez de plaza, inexplicablemente, le negó el trofeo que la afición demandaba.

Porfiando, Alfredo Lomelí metió a la flámula al fácil segundo y con gusto le ligó tandas de derechazos que trazó de aquí a allá. Al quinto, que tenía un peligro sordo, lo bregó y con la franela le aguantó todos los arreones con que el bicharraco acudía, domeñándolo con pases de pitón a pitón.

Alfredo Gutiérrez batalló con el probón tercero, que derrotaba y fue pitado en el arrastre, pero al final pudo sacarle buenos pases. El mansurrón sexto embestía por oleadas y, aunque el diestro no se amilanó, no supo cómo lidiarlo.


ABC. GUILLERMO LEAL. A Mejía le quitan una oreja en la Monumental

Esta temporada en la plaza México, durante dieciséis festejos, se han cortado 39 orejas y un rabo, algunos apéndices concedidos benévolamente por los jueces faltos de criterio que presiden los festejos en la Monumental capitalina. Este domingo no fue la excepción, y ahora, en lugar de conceder un trofeo benévolo, le robaron una oreja más que merecida a Manolo Mejía, quien se ha reencontrado con la afición mostrando una actitud muy torera y una solvencia técnica que le permitió con su primero hacer una templada faena y con su segundo una labor que tuvo gran mérito por el trapío del toro, las condiciones del juego que dio el animal y lo bien que toreó con la muleta. Por si esto fuera poco, Mejía ejecutó una de las mejores estocadas de la temporada, y, aunque era muy poco público el que estaba en la plaza de toros, unánimemente solicitó para el torero que se le concediera una oreja, pero el juez, totalmente falto de criterio, no hizo caso al público, por lo que además de faltar a la honradez, que siempre debe tener quien ejerce la autoridad, faltó al Reglamento, que aquí, como en España, asegura que el primer apéndice lo concede el público.

Así, Manolo Mejía dio una merecida vuelta al ruedo, que sinceramente, y bajo las circunstancias, le valió más que la oreja.

El encierro de la ganadería de San Lucas, muy bien presentado y con mucha cara, les acarreó problemas a Alfredo Lomelí y a Alfredo Gutiérrez, quienes no anduvieron como en sus mejores tardes y tuvieron marcados altibajos durante sus faenas.

 

 

 

 

 
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