GANADERÍAS DE AMÉRICA

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PLAZA MONUMENTAL DE MÉXICO
TEMPORADA GRANDE

Tarde del domingo, 6 de enero de 2002
Corrida de toros

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Toros de Celia Barbosa (presentación dispareja, de mal juego, débiles y descastados).

Diestros

Entrada: lleno.

Crónicas de la prensa: La Afición, Novedades


La Afición. JUAN ANTONIO HERNANDEZ Aburrido Día de Reyes

México, D.F. 6 de enero, 2001.- Mal inició el año en la Plaza México, donde hubo un festejo aburrido debido al pésimo juego de los toros de Doña Celia Barbabosa. A pesar de la voluntad de los toreros hubo poca cosa además de los bostezos.

Los ocho toros lidiados, incluido el de regalo, tuvieron impresionante trapío, sobre todo el corrido en cuarto lugar que correspondió a Mariano Ramos, pero su presencia no correspondió con el juego y dieron al traste con esta primera corrida del año en dicho coso, excepto el reserva jugado como regalo del rejoneador que tenía el hierro de Rancho Seco y que al menos tuvo motor y bravura.

Abrió plaza el rejoneador español Martín González Porras que tuvo una desastrosa actuación ya que no sólo estuvo desacertado al clavar sino que fueron cogidos todos sus caballos al menos en una ocasión. Y no se puede ser tan descarado ya que en el toro de regalo se atrevió a dar la vuelta al ruedo ya con la plaza casi vacía. Cada que era cogida una de sus jacas el público se metió fuertemente con él. Son más el ruido que las nueces porque tras cada intento de banderilla sale galopando a dejarse ver con el público al que él mismo trata como tontos.

Mariano Ramos enfrentó a un toro débil y soso en primer término, que le ofreció algunas arrancadas y el resto se las robó el propio torero quien insistió en demasía sin encontrar colaboración. Destacó en este toro una tanda de derechazos, lo terminó de ocho pinchazos y estocada baja para retirarse escuchando un aviso. Su segundo fue aplaudido de salida por su imponente trapío, pero fue violento y corto. Ramos lo lidió decorosamente y lo despachó de estocada baja para retirarse bajo algunos pitos.

Federico Pizarro sorteó al más lidiable del encierro, sin ser cosa del otro mundo, pero al menos se desplazaba y embestía con suavidad, aunque su debilidad no le permitía repetir ni transmitir. Pizarro le arrancó una tanda de naturales lenta y relajada, pero de ahí en adelante todo se convirtió en tedio. Cobró una estocada y el público le agradeció su voluntad al sacarlo al tercio. Su segundo de salida ofreció peligro y se le coló de manera dramática en una larga cambiada de rodillas en las tablas, trance tras el cual Federico hubo de saltar las tablas para salir librado. Esa violencia se desarrolló aún más en el tercio de banderillas y para el final de plano las embestidas fueron más que cortas. Lo finiquitó de pinchazo hondo y golpe de descabello para escuchar algunas palmas.

Juan José Padilla puso todo el pundonor y entrega en el primero y elevó el gélido ambiente. Realizó bellas verónicas y un quite por chicuelinas. Cubrió el tercio de banderillas con espectacularidad destacando el último par al cuarteo. Con la muleta el toro salía distraído y con la cara arriba y su sosería se acentuó por lo que el torero jerezano poco pudo hacer a pesar de su voluntad férrea. Terminó de estocada trasera. Su segundo fue ilidiable prácticamente, además de que se soltó por el ruedo una ráfaga de viento que no permitía ni ver con claridad. El toro puso en aprietos a las cuadrillas y puso punto final Padilla con estocada delantera y tres golpes de descabello.


Novedades. ENRIQUE GUARNER. Corrida periciosa de Doña Celia Barbosa

Manuel Díaz Lavi fue un torero gitano que vivió en el siglo pasado haciendo su presentación en Madrid en 1843. No resultaba notable toreando o como matador, pero tampoco dejó que su nombre pasara ignorado porque por instinto o costumbre realizaba ocasionalmente el buen toreo. Vino a México en 1850 actuando con gran éxito en los estados de la República. Sin embargo, lo que ha pasado a la historia han sido las anécdotas de Díaz Lavi. En una tarde en el Puerto de Santa María se encontró con un animal que se vencía y le dijo: "Mira tunante, te cuelas para cogerme y te voy a dar un sartenazo para que no se lo cuentes a tu mare", y efectivamente le largó un golletazo.

En otra ocasión en Jerez de la Frontera le tocó un marrajo que le daba vueltas alrededor y el gitano esperando los fatales avisos se encaró con la fiera gritándole: "No seas ladrón, aplómate y déjate matar que tengo cinco hijos".

Me acordé de las dos anécdotas al ver la forma en que transcurría la decimosegunda corrida de la temporada que cumplía con el Derecho de Apartado y de la que se podría decir: ¡un festejo más... no, uno menos!, porque no será recordado en la historia más que por la forma perniciosa, o sea maligna y perjudicial para los toreros que participaron en él. La razón estribó en el mal ganado que doña Celia Barbabosa envió a la Plaza México.

Juicio crítico

Ante una pobrísima entrada hicieron el paseo de cuadrillas el rejoneador Martín González Porras con casaca verde esmeralda y montado sobre el tordo que se llama "Joyita". Detrás de él desfilan Mariano Ramos y Federico Pizarro de blanco y plata mientras Juan José Padilla se atavió en fucsia y oro.

El ganado

Se lidió una corrida que procedía de doña Celia Barbabosa y que pasta en Jerécuaro, Gto. Cinco de los seis astados estaban bien presentados siendo el que poseía mas trapío el cuarto, un señor toro digno de la plaza de Las Ventas. Los otros cuatro sin tanto trapío contaban con buen desarrollo de su cornamenta. Solamente le pongo un pero al que abrió plaza demasiado chico. Todos ellos variaron del cárdeno entrepelado al negro zaino. En cuanto a su juego tomaron 9 puyazos mostrando algunos de ellos cierta codicia, pero al llegar al tercio final se mostraban difíciles y peligrosos. El problema también fue su debilidad, puesto que el primero sufrió no menos de 7 caídas, el segundo 2, el quinto 3 y el que cerró plaza otras 2. No vale la pena su descripción en detalle puesto que no se prestaron a casi ningún lucimiento.

Martín González Porras

No tuvo éxito con el que abrió plaza que se llamaba "Clavelino" y era de San Marcos. Este burel resultó chico y quedado, por lo que el caballista que empezó bien sobre un tordo clavando en lo alto, comenzó a fallar cuando montando al alazán "Suerte" dejó las banderillas casi siempre traseras. Cambió de equino y sacó al precioso tordo "Olimpo" que fue tocado por el burel con frecuencia. Mató muy mal de metisaca y trasera caída dividiendo las opiniones.

Regaló a un señor toro de Rancho Seco llamado "Don Carlos" con 540 por peso que se aplomó pronto, con el que estuvo mucho mejor sobre todo montando a "Katango", un alazán castaño. Ante este burel todos sus rejones y banderillas al quiebro quedaron en todo lo alto, pero a la hora del rejón de muerte Martín González lo dejó demasiado caído y perdió la oreja que tenía ganada. Mi impresión final es que ha tenido la mala suerte de torear después de Pablo Hermoso de Mendoza y su brusquedad, así como su forma tosca de montar lo hacen inferior.

Mariano Ramos

Está al final de una larga carrera y ya es razonable que piense en su futuro retiro. El diestro de La Viga por su buen manejo de la técnica no ha llevado cornadas en su carrera y esto mismo se nota más en la actualidad, cuando torea a distancia y despegado. Se enfrentó en primer lugar a "Nazareno" con 470 kilos y vimos lances y muletazos templados pero a distancia, los cuales fueron aplaudidos por la seguridad del torero, pero después mató pésimamente de ocho pinchazos, dos metisacas e indecente bajonazo.

El cuarto de nombre "Ole" con 515 kilos poseía preciosa estampa pero era difícil y Mariano no le dio ningún pase de calidad, despachándolo de una caída.

Federico Pizarro

Como siempre algún que otro detalle del torero que pudo ser y no cuajó. Su primero se llamó "Gaspar" con 470 kilos y vimos lances medianos, quite aceptable por navarras y faena iniciada por la derecha. De repente surgieron cinco naturales extraordinarios que nos hicieron recuperar la esperanza, pero eso fue todo porque el torero volvió absurdamente sobre la derecha. Mató muy bien, marcando todos los tiempos y enterrando el estoque en todo lo alto, por lo que fue muy aplaudido. No pudo hacer gran cosa con "Baltasar" con 510 por peso que no pasaba y surgió la faena descolorida de siempre. Mató de pinchazo y dos descabellos.

Juan José Padilla

El jerezano comenzó estupendamente recibiendo a "Melchor" con 505 kilos con larga de rodillas y tres excelentes verónicas rematadas soltando el capote. También me gustó la forma de llevar al burel ante el picador español que puso gran puyazo. El quite por chicuelinas bajas fue bonito y mejor rematado con serpentina. Padilla lució mucho en banderillas cuadrando en todo lo alto y calentó el ambiente. La faena se inició de rodillas por alto, pero en los redondos el burel se colaba y aunque se esforzó el torero no pudo ligar sus pases. Mató de entera trasera y cuatro descabellos. No pudo hacer nada Padilla ante el malísimo "Año Nuevo" con 495 por peso que no pasaba nunca alrededor del torero. Lo mató con pinchazo, media y cuatro descabellos.

 

 

 

 
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