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La historia del matador de toros
Víctor Quesada, fallecido el sábado 29 de mayo en Linares,
es una historia torera muy típica de los toreros de los años
50 y 60 del pasado siglo. Desde su primera aparición en público
en Almería, con sólo 16 años, hasta que debutó con
picadores el 30 de agosto de 1957, pasan seis años de lucha
en el aprendizaje del oficio. Ese debut ocurrió en Linares,
una plaza que marca todas las fechas importantes de este
torero. Le acompañaron El Trianero y Abelardo Vergara.
La temporada de 1958 fue decisiva para él porque debutó en
Madrid el 15 de agosto con reses de Molero y la compañía de
Francisco Rodrigo y Luis Alviz. Antes, como era habitual en
esos años, Víctor Quesada se había ganado esta presentación
en Vista Alegre, donde siempre dejó muy buen ambiente.
En sus primeros años sufrió
algunos percances serios, como los de Barcelona y Madrid en
esta citada temporada de 1958. La alternativa llegó en la
plaza de su ciudad natal, Linares, en plena feria de agosto de
1960, el día 29, con un cartel de lujo. Diego Puerta fue el
padrino y Paco Camino el testigo.
La trayectoria taurina de Víctor
Quesada como matador de toros no es muy extensa. En los años
sucesivos actuó en contados festejos.Por ese motivo, el 28 de
agosto de 1968 toreó su última corrida vestido de luces en
la plaza de linares con Manuel Benítez El Cordobés y
Paquirri como compañeros.
Víctor Quesada fue un torero de
Linares, una ciudad de profunda raigambre taurina. La
circunstancia de la muerte de Manolete en una corrida
celebrada en su plaza en 1947 fue sin duda un acicate para
algunas vocaciones toreras. Víctor Quesada, Sebastián Palomo
Linares, Curro Vázquez y José Fuentes son los nombres señeros
de los matadores de toros que han nacido en Linares en la
segunda mitad del siglo XX.
Víctor Quesada siguió ligado
al mundo de los toros después de su retirada en 1968. Como
asesor taurino del palco de la plaza ha figurado en los últimos
16 años. Participó en algunos encuentros de equipos
gubernativos en su calidad de asesor del palco. En definitiva,
era un hombre que siguió relacionado con la Fiesta.
Su buena trayectoria como
novillero en el año 1958, incluso sus triunfos en la
provincia de Jaén, no le permitieron confirmar la alternativa
en Madrid. Eran otros tiempos para la tauromaquia. De su
estilo cabe decir que era un torero de buena clase aunque con
notable irregularidad.
Nació en Linares, allí culminó
sus mejores sueños toreros y desde el palco presidencial del
coso de Santa Margarita rindió sus últimos servicios a la
Fiesta. Después de una larga enfermedad, falleció el sábado.
Ayer lunes sus restos recibieron sepultura en el cementerio de
su ciudad.
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