OBITUARIO
Miguel Márquez, matador de toros
El País. Por MIGUEL BAYÓN
Miguel Márquez, matador de toros natural de Fuengirola (Málaga),
murió el pasado martes, 27 de marzo, a los 61 años, en un tentadero
de Los Barrios (Cádiz) donde se preparaba para torear en un festejo
en beneficio de enfermos de Alzheimer.
Miguel Márquez ha tenido una muerte tan
torera como toda su trayectoria profesional. Acababa de lidiar una
vaca en la finca de su amigo y apoderado ya fallecido, José María
Recondo, y se sintió repentinamente indispuesto, informa Efe. Aunque
de inmediato se llamó a una ambulancia, falleció en el trayecto al
hospital Punta Europa de Algeciras.
L
El diestro se entrenaba para actuar el próximo sábado en un festival
en beneficio de enfermos de Alzheimer que él mismo organizó y
proyectaba institucionalizar. "Pienso torearlo cada año, y así
me obligo a mantenerme", había dicho, y para eso estaba en el
tentadero con su compañero Antonio José Galán y el hijo de éste,
David Galán, que toreará en el festival reses de El Ventorrillo, con
Fernando Cámara, Morante de la Puebla, Javier Conde y Salvador Vega.
Márquez tomó la alternativa en 1958, y
esa misma temporada llegó a actuar en 101 ocasiones, lo que le supuso
encabezar el escalafón. En 1969 tenía contratadas 105 corridas, pero
se quedó en 97 por una gravísima cornada sufrida en la feria del
Pilar, en Zaragoza: sufrió rotura de la femoral y la safena.
Dotado de buena técnica, fue torero de
dominio y de valor, y no desdeñó nunca la oportunidad de medirse con
el ganado duro de la época, como los Pablo Romero, Miura y Victorino
Martín. Era asimismo una garantía de seguridad en el manejo de la
espada.
Su estilo contundente y valeroso se forjó,
como entonces era bastante habitual, en las capeas. Dicen que,
recordando esos inicios, siempre le gustaba citar la frase del
apoderado Juan Flores Camará: "Para ser martillo, es muy
importante aprender antes a ser yunque". De ahí la sangre fría
exhibida habitualmente por Márquez, y el pundonor con que superaba
las cogidas. Quienes le siguieron en su carrera hablan de una enorme
disciplina y un conocimiento seguro de los terrenos del toro, lo que
convertía a Márquez en excelente lidiador.
Su enorme afición le impedía estar
lejos de todo lo que rodea la lidia. Así hasta el final: el pasado
viernes asistió a la presentación del proyecto de una nueva plaza en
Coín (Málaga), y el 25 de febrero actuó con éxito en un festival
celebrado en la localidad malagueña de Estepona.
En los últimos tiempos, la vida le había
dado cornadas y alegrías: hace tres meses falleció su mujer, y el día
del cumpleaños del diestro (5 de marzo) su hija le dio un nieto.
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