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MARTÍN PAREJA-OBREGÓN
Joaquín,
Juan de Dios, Celso y Manolo...
Sevilla, el 19 de septiembre de 1964
Debut en público: 21 de
junio de 1987 en Campofrío (Huelva)
Debut con caballos: Real Maestranza de Sevilla, el 23 de abril de
1989, con Julio Aparicio y Espartaco
Chico. Novillos de Juan Pedro Domecq
Debut en Las Ventas: 22 de mayo de 1990, con Antonio Posada y Antonio Manuel Punta,
y novillos de Los Guateles
Alternativa: Real Maestranza de Sevilla,
31.3.91. Padrino: Curro Romero.Testigo: Espartaco . Toro: "Escogido", de Torrealta.
Temporada 1994: 8
festejos
Temporada 1995: 6 corridas, 10 orejas
Temporada 1996: 3 corridas. Toreó en
la Real Maestranza de Sevilla en la tarde del 6 de junio. Su actuación en la Real
Maestranza de Sevilla, por San Miguel (29 de
setiembre), supuso una de sus mejores actuaciones en el coso sevillano. (saludó desde
el tercio en sus dos toros)
Temporada 1997: Lidia en
la Real Maestranza de Sevilla el 29 de mayo
(Corrida del Corpus) (estuvo digno, sin tener ayuda de sus toros), y el 28 de setiembre, por San Miguel. En España
torea en 4 ocasiones, cortando dos orejas.
Temporada 1998: En España lidia en 5
ocasiones, cortando 4 orejas. Lidia en la Maestranza de Sevilla en la tarde del Lunes, 4 de mayo.
Triunfador de la feria venezolana de Barquisimeto, al indultar al tercero de la tarde
lidiado el domingo, 20 de septiembre (dos orejas y rabo simbólico).
Temporada 1999: lidia en la Real
Maestranza de Sevilla la tarde del 6 de mayo.
El 18 de septiembre,
resultó cogido grave en Barquisimeto (Venezuela). Toreaba junto a
Oliveira y Erick Cortés. Cornada en la región inguinal izquierda, con un orificio de
entrada de 6 centímetros y 18 dentímetros de profundidad, que alcanza el hueso coxal.
Dice Pareja Obregón que la cornada fue la más fuerte de su carrera. Tiene previsto
reaparecer el 18 de diciembre en la inauguración del nuevo coso de Barcelona (Venezuela).
Temporada 2002: corta dos orejas en El Saucejo,
en la tarde del 11 de agosto.
Apoderado: Gerardo Roa
Otros datos: nombre completo:
Martín Pareja-Obregón Pol. Hijo del también matador sevillano
Juan de Dios Pareja-Obregón, viznieto, por línea materna, de Manuel García, El
Espartero, y sobrino nieto de la señora viuda de Concha y Sierra. Sobrino del rejoneador
Joaquín Pareja-Obregón.
ABC. Manuel
Ramírez. Edición del 7 de agosto´2001. Joaquín,
Juan de Dios, Celso y Manolo
Eran cuatro hermanos y sólo nos vive uno; eran, y el que nos vive lo
sigue siendo y lo será siempre, esa mezcla que difícilmente pueda
darse en un hombre, y en ellos se daba y se da en los cuatro, de
genialidad y poesía, señorío y empaque, gracia y guasa, linaje y
torería, chispa y arte lo mismo para bailar por sevillanas con un toro
desde el caballo -Joaquín- haciendo del rejoneo, sin más beneficio
propio que su propia satisfacción y los dineros para obras benéficas,
un canto al toreo campero; o Juan de Dios, acariciando la sonanta,
templando naturales, hilvanando versos de azúcar, pregonando a
su Blanca Paloma o haciendo de las marismas sinfonías; o Celso echándose
la escopeta a la cara para que nadie pudiera igualarle en el mundo con
los pichones; o Manolo soñando y haciendo soñar con el piano a la
margarita con ser romero arañándole a Sevilla, y qué decir de su
Triana, y qué contar de su aldea almonteña, que el Gran Poder es
sevillano en las dos orillas de ese puente, lo mismo que El Cachorro,
desde el bronce de su cara, pregona con su último y divino estertor,
que con ese color sólo nacen los gitanos, o haciéndole requiebros
taurinos, con el acento cambiado -olé, olé, olé, olé, olé...- a la
Reina de las Marismas, quebrándole la voz a su garganta rota cuando
todavía le quedaba voz para reflejar en un cantinero de Cuba la desazón
del desamor mojándolo en aguardiente y ron.
De Joaquín se cuentan cosas que no cabrían en un solo libro donde
se mezcla el ingenio, el caracoleo y la gracia, como aquel día, con
Juan de Dios por testigo, en una plaza fronteriza con Portugal, en la
que el luso empresario se empeñó en pedir las llaves a caballo extrañándole
a los dos hermanos que llevara el jaco dos alforjas monumentales y dándose
cuenta tarde, cuando huía el lusitano de la plaza, que en ellas llevaba
la taquilla entera.
De Celso se recuerdan cómo escopetas de los cinco continentes abrían
la boca, en pura admiración, ante la suya, porque fue campeón del
mundo de tiro pichón y todavía no se olvida por los campos de mi
Constantina -¿verdad Pepe Álvarez?- cómo tiradores camperos con
muchos tiros dados, al verle, dejaban sus escopetas para servirles de
secretario y recogerle los zorzales por doblete, dejando los pájaros
muertos en el aire, y cansándose sin que a él le temblara el pulso
como si estuviera tallado en bronce. De Manolo no se habla, sino que se
canta; pero paladeando las palabras como cantando, tatareando letras y músicas
para que todo quede entre los recuerdos, las añoranzas, las emociones,
las alegrías o las penas porque sus sevillanas, sus cantares y sus
canciones ya son, como diría Manuel Machado, del pueblo más que de él
y baste su nombre para rememorar inolvidables desde aquella mañana,
silencio, en que lloraba Triana porque se le apagaba la voz de su cantor
al que sólo calló la muerte y siguen resonando desde la eternidad sus
ecos marismeños.
De Juan de Dios se narran historias, y él mismo las certifica, que
parecen que pueden parecer sueños surrrealistas y otras imposibles que,
andando en la frontera de lo cierto o de incierto, de la mentira y la
verdad, siempre terminan inclinándose, en la balanza de la imaginación,
por ésta,porque sucedieron, más que por aquellas, las que se
imaginaron, porque este Juan de Dios -poeta, torero, guitarrista,
pregonero, ganadero, artista y un etcétera que se hace tan largo como
su apellido- se puede esperar todo, absolutamente todo, menos que se
quede callado porque todo en él es un puro alboroto. Me dicen, y tendré
que ir pasear por ella, que le han puesto una calle en Triana a los
cuatro hermanos -¿Hace falta decirle a Sevilla, a Huelva y a Andalucía
entera que son los Pareja-Obregón?- pero que se les ha olvidado, en el
rótulo, su segundo apellido. Y éste es, nada más y nada menos, que el
García de un torerito de la Alfalfa al que llamaban El Espartero...
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