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Curro
Romero
Nació en Camas (Sevilla) el 1 de diciembre de 1935. Su primer
novillo lo toreó en la Pañoleta y tomó la alternativa en
Valencia. "Lunito" se llamó el toro en Madrid... !!Ahora,
a la venta, su primer DVD!!
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Curro
Romero. Del maestro se puede destacar la definición que de él
hizo Manuel Ramírez -nombre y pensamiento-,
así como la opinión que manifiesta sobre aspectos de la vida como el
amor y la felicidad, los negocios
y el pasado.
* Si queremos tener una definición adecuada de Curro Romero
dentro del mundo del toro, el mismo torero recuerda la que en su tiempo hiciera
de él Manuel
Ramírez Fernández de Córdoba y que queda plasmada en la obra de Antonio Burgos: "Unan
temple y espantá, lamentos y miedos, almohadillas y arte, quejío y bronca,
cima y sima, suspiro y hechizo, amores y odios, hojalatas y oros, amapolas y
cardos, locuras y apatía, calambres y pellizcos, infinito y cero, repeluco y
aroma, esencias y maneras, andares y huída, descomposición y grandeza,
desconcierto y crispación, privilegio y maldición, luces y sombras,
resplandores y agonía, limón y magisterio, menta y pena,
canela y llanto, emoción y magia, fantasmas y espinas, todo y nada, acabose y
desgana, inspiración y veneno, sabor y gloria (...). Únanlo todo, exprímanlo
en el pensamiento y quizás -ay- les salga un nombre: Curro; y un sentimiento:
Romero.
* El maestro sevillano reflexiona sobre temas de la vida. En
cuanto al amor y la felicidad,
considera que "son cuestión de suerte. Por mucho que se busque la
felicidad, esta tiene que venir dada. Cuando llega uno se tiene que agarrar como
a un hierro ardiendo, esa es la verdad. Pero a veces te quedas en la vida que no
tienes clavo donde agarrarte. Lo digo como dice el cante":
El querer quita el sentío,
lo digo por experiencia
porque a mí me ha sucedido
* Respecto a los negocios y el
campo, Antonio Burgos recoge la siguiente declaración de Curro en la
que se refleja la relación amor-odio del torero con estos temas: "En el campo
hay que mandar, y mandar es una cosa tremenda para mí, se me hace muy cuesta
arriba. Mandar, a los toros, no a los hombres... Con lo bonito que es el campo,
si yo tuviera campo, y con lo que me gusta el campo, creo que iba a ser infeliz.
El campo es muy duro, se gana muy poco, y a la gente que trabaja contigo tenerla
contenta es muy difícil. Siempre he pensado que no va conmigo ese negocio. Ni
ningún negocio". En iguales términos se expresa el matador respecto a las
cosas del pasado y los recuerdos. Así afirma: "Yo he dado
muchísimos capotes en mi vida, y muchos trajes de torear, y tengo siempre un
montón de gente a la espera. Y cabezas de toro que yo he matado, qué sé yo
la de ellas que hay por ahí en peñas y casas particulares. Pero a mí no me
gusta tener nada de estas cosas, yo no conservo más que el recuerdo de las
cosas bonitas. Que son los mejores recuerdos que se pueden guardar".
La
lidia. En este apartado se encuentran definiciones
de Curro Romero respecto a momentos importantes de la lidia del toro como, los
reglamentos, el torear y el toro
bravo, el capote, la
verónica, desengañar al
toro, la cogida o la
mutilación de las orejas.
* Curro Romero considera excesiva la existencia de los reglamentos
taurinos. De este modo considera lo siguiente: "...que los
reglamentos en el toreo me parecen una barbaridad, como lo de los puyazos. Si el
toro es el que te pide un puyazo, o dos puyazos, o incluso tres, o te piden
cuatro, si eso no se puede hacer con un libro en la mano. Es como si estuvieran
reglamentados los tercios de los palos del cante. El toreo es libre como el
cante y tiene que ser libre como el cante". Y a modo de conclusión, cierra
su reflexión argumentando: "Con el tiempo dejarán a los toreros a su
aire. Y si se equivocan se equivocarán ellos, pero no como ahora que las
equivocaciones ya vienen impuestas por el reglamento".
* El maestro tiene una concepción propia de lo que es torear y toro
bravo. Curro
Romero define el toreo como "convertir algo
violento en algo bello; saber que llevas dentro la verdad te da una seguridad
enorme". Por su parte, del toro bravo, que
es el toro de Curro, destaca la fijeza y el dominio que se tiene sobre él con
el capote, "es el toro fijo. (...). El toro bravo es el que se empieza a
dominar con el capote. Cuando un toro bravo mete la cara y obedece, le haces
tanto daño con el capote como con dos o tres puyazos. (...). Y un toro bravo
cuando tiene esa fijeza y obedece, se rompe cuando lo estás toreando con el
capote, como en la goyesca de Antequera del 98, que un toro con diez o doce
pases hace así, se rompe, y es como si te dijera: - Ya no puedo
más....
* La verónica y el capote son elementos sujetos también a reflexión por parte de Curro en la obra de Antonio Burgos.
Del capote destaca la importancia para dominar al
toro -"los toros se dominan con el capote y hay veces en que los toros se
le paran a uno con el capote, sin necesidad de tener que ir al caballo ni nada.
Y a un toro bueno se le puede hacer la faena con el capote y entrar a matar con
el capote. Tiene que ser la maravilla de las maravillas"-, mientras que de
la verónica resalta su importancia para una
buena faena de capote: " Y el caso es que para torear bien con el capote,
el capote tiene más exposición que la muleta. Para torear puro con el capote
hablamos. Con la muleta tiene uno más defensa, porque hay unos toques que se le
dan al toro y se queda ahí. Pero con el capote no se le pueden pegar estirones,
porque desplazas al toro. Para llevarlo cosido ahí a tu capote hay que hacerlo
con mucho temple para que el toro no se te vaya de lo bueno. Yo la verónica la
pego con todo el cuerpo, desde los pelos hasta la uña del dedo gordo. Esta sintiéndolo
uno todo. Eso es sentir. Y el día que salen las cosas... por eso tiene la
fuerza de la pureza. La pureza de las cosas, como yo digo siempre. Te dejas
llevar por el sentimiento y la pureza tiene que salir"-.

Una de las verónicas de Curro Romero
* La expresión "desengañar
al toro" la menciona Curro al recordar los comentarios del público
en la plaza cuando dicen "Ya está Curro quitándole las moscas al
toro". A ello responde el maestro de Camas: " Y no saben que
no es quitarle las moscas, que eso siempre se ha llamado torear de pitón a
pitón. Eso es de torero y eso siempre ha existido. De pitón a pitón y poderle
al toro, con la intuición que tenemos los toreros para poderle. La palabra es
desengañar: desengañar al toro.
* El hecho de cortar las orejas al toro hace florecer la
humanidad de Curro Romero que prefiere hablar de mutilación.
Así, considera que "cortarle las orejas a un animal que se ha entregado a una
cosa desagradable, es mutilar a un animal bello cuando ya no puede defenderse".
Por su parte, el matador recuerda especialmente la cogida
de Mallorca el 11 de agosto de 1962. En ella "me dio una cornada un toro de
Juan Pedro, una cornada de espejo, tremenda. Me pegó una voltereta, y en el
suelo, me pegó en la cara, en la región auricular, con la pala del pitón o
con lo que fuera, al lado del ojo. (...) Se me puso la cabeza monstruosa,
hinchada toda: aunque como luego quedó tapadita por la ceja, no me ha dejado
señal esa cornada, así que me miro al espejo por las mañanas y no me veo esa
cornada de espejo que tengo... me lo hicieron perfecto. No fue como aquella vez
que me tuvieron que coser en vivo en Zafra sin anestesia. Eran otros tiempos
ya."
CIUDADES. Si hay algunas ciudades
íntimamente vinculadas a la vida de Curro Romero, éstas son Lisboa,
el parecido entre Sevilla y Lima, y México.
* La primera de ellas fue Lisboa.
Allí fue Curro a hacer el debú en la plaza de Campo Pequeño. De esa tarde
dice el torero "y fue tan bonito aquella tarde que me cogieron a hombros,
que allí no hay costumbre de coger a los toreros a hombros, y me llevaron hasta
el hotel que estaba lo menos a cinco kilómetros. Y los guardias por la calle:
-¿Pero esto qué es, una manifestación?-".
* A lo largo de las páginas de Curro Romero, la Esencia,
el matador destaca el parecido entre Lima y Sevilla:
"La impresión que me dio Lima es que parecía que estaba en Sevilla por
algunos sitios, igual de abierta que nosotros. Lima me entusiasmó mucho, y la
afición era muy buena, y una plaza muy torera, la del Acho, que ellos
presumieron siempre que era como la Maestranza de América. El público se iba a
la plaza con dos o tres horas de anticipación, y cuando empezaba el paseo,
gritaban y tiraban cohetes".
* En 1962, Curro debuta en la Monumental
de México el 24 de febrero. También toreó en la del Toreo. En
las dos plazas del Distrito Federal. "En la Monumental me dio la
alternativa Humberto Moro y testigo fue Diego Huerta, porque allí en México
los toreros tiene españoles tenemos que confirmar la alternativa".
PERSONAJES. Entre los
personajes que Curro Romero recuerda en su obra destacan Manolo
González, Fernández Pineda y Manuel
Prado Colón de Carvajal.
* De Manolo González
guarda el recuerdo del primer triunfo en Sevilla en la corrida del Corpus de
1960, con la lidia de un sobrero de Clemente Tassara. 1960 fue el año de la
despedida de Manuel González, que también toreó ese año en septiembre por la
corrida de San Miguel. Recuerda Curro a propósito de esa tarde de junio:
"Le pegó un par de volteretas el toro a Manolo González en aquella
corrida. Yo le corté una oreja a cada toro...La gente decía que se iba
un torero de Sevilla, pero que venía otro. Que era yo.

Tarde del Corpus de 1960
* Fernández Pineda, presidente
de la peña de Curro en Camas, estuvo acompañando al torero en los primeros
momentos de su carrera: "La primera vez que me vestí de torero en La
Pañoleta me vestí en su casa. Era un gran partidario mío desde el primer
momento, y muy buen aficionado. Y eso que era futbolista: jugaba en el Camas.
Pero su mayor afición era el toreo, más que el fútbol, y eso que era
futbolista del Camas...".
Ese carácter desprendido para los negocios
vuelve a reflejarse en la anécdota acontecida con Manuel
Prado Colón de Carvajal. Comenta Curro: "... una vez, cuando en
España todo el mundo hablaba del pelotazo, y de hacer negocios, y de amasar
pelotas de dinero, Manolo Prado Colón de Carvajal me dijo: "Hombre,
Curro, si tienes dinero guardado, yo podría aconsejarte dónde invertirlo y
hacerlo productivo". Y le dije: "Pero Manolo, si lo que
yo tengo me lo como en un resfriado". En cambio artísticamente es
distinto. Ahí, sí que soy ambicioso. Avaricioso de arte, diría. Por eso sigo
aquí".
MOMENTOS. Dos de los momentos
más importantes para Curro Romero cobran especial importancia el debut en La
Pañoleta, en 1954, y en 1957
su debut en La Maestranza.
* Del primero de ellos recuerda el maestro: "En ese año
54 que fue mi presentación en La Pañoleta toreé cuatro novilladas sin
caballos y una con picadores. Y en el 55, como ese invierno me cogió ya Miguel
Moreno, me llevó en enero a Barcelona, me hizo allí una publicidad tremenda,
que para eso quería también que yo me hiciera un retrato con el vestido de
torear en el estudio de Arjona el fotógrafo".

Debut de Curro en 1954 en Camas
* 1957 fue el año de su debut en La
Maestranza que se dibuja en la mente del torero de la siguiente forma: "La
novillada de Benítez Cubero fue maravillosa. Si a aquellos dos novillos no les
da por embestir, yo a lo mejor no hubiera llegado a nada. Eran dos novillos
bravísimos. El primero, el novillo del debú, que luego he visto que se llamaba
Vidrioso, número 90, castaño, tomó cuatro varas y derribó dos veces el
caballo. Y el otro, el segundo mío, al que le corté las dos orejas, que se
llamada Radiador, número 101, negro zaíno, tomó seis varas y derribó cuatro
veces en el caballo".

Publicidad de la revista Oiga tras el debut de Curro en La
Maestranza
Carta abierta a un 'Currista'
para los aficionados Mario
Carrión.
Señores aficionados:
¡Gloria a Dios en las Alturas y Paz en la Tierra a los hombres que han visto
alguna vez TOREAR a D. Curro Romero! Supongo que a través de cualquier medio de
información o posiblemente en directo por algún canal de TV. habréis visto, oído
o leído, el primer milagro del año 2000.
El Mito viviente de la tauromaquia ha cortado tres orejas y rabo, no en
Valdemorillos del Monte, sino en Jerez de la Frontera, cuna del cante y del buen
vino. ¡Que pena no haber estado allí, ya que en Sevilla no pudimos verle prácticamente
nada. Además, matando arriba y sin puntilla. Esto no hay quién lo entienda.
Hoy también viene un artículo del cronista Manuel Ramírez, del Diario ABC,
precioso, en el que cuenta que hace treinta y seis años en la misma plaza de
Jerez, toreaba Curro y el recordado Antonio Díaz Cañabate decía "...
Hace calor, tenemos sed. !Que bien vendría una copita de vino!. Curro en el
ruedo.., suenan los clarines del último tercio. No coge la espada y la muleta,
sino una botella y un catavino. ¿Cómo va a torear con una botella y un
catavino? ¡Ah! es que el catavino tiene la forma de una muleta y la espada es
la botella. Tenemos sed y Curro tiene las soleras de poquitos toreros y nos lo
va a servir. ¿Fino? ¿Oloroso?. A cada pase un sorbo. El vino de Jerez hay que
saborearlo, cómo todo lo exquisito, lentamente... pues en esta ocasión, y
parece que no ha pasado el tiempo, otra vez ha hecho lo mismo."
En fin, las crónicas lo dicen. La pena es que Paula, otro artista, se arrancó
la coleta después de dejar de matar sus dos toros. Por hoy termino el tema
taurino. El martes próximo creo que torea en Vista Alegre, pero pase lo que
pase, nada importa. El público seguirá soñando. Y recordando aquello que le
cantó una vez, -otro día de triunfo,- mi amigo el "Turronero", y, si
algún día te vas del toro, nos moriremos de pena, recordando aquella tarde,
con un toro de Nuñez, en Jerez de la Frontera.
Saludos de un 'currista' de siempre