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CHAMACO, 50
AÑOS DE TORERO.
Por José Luis López
Marin. Sevilla,
T.V.
Transcurría en
Huelva el año 1.935, como en cualquier ciudad andaluza, con la
tranquilidad que da la tierra, pero con las lógicas zozobras, de un
clima político, que cada vez se hacia mas inestable.
Los
casi 60.000 habitantes con que contaba la ciudad choquera, se
aprestaban a pasar un nuevo verano de clima generoso, propiciado por
la brisa marinera, que atenúa los típicos calores
sureños.
Aquel mes de Agosto, paso como un mes mas de esta temporada
veraniega, en la que Juan Belmonte, “El Pasmo de Triana”, que había
anunciado su despedida de los ruedos, reapareció en Nimes, donde
cosecho uno de sus últimos triunfos.
Y
llega Septiembre, habían pasado las fiestas dedicadas a la patrona,
la Virgen de la Cinta, y el día trece, en la casa que el matrimonio
formado por Juana Morano y Francisco Borrero, tenían en el barrio
del matadero, tuvo lugar un acontecimiento feliz, que al pasar el
tiempo cambiaría el rumbo en la vida de la familia Borrero. Ese día
nació Antonio Borrero Morano al que más tarde se le conocería por
Chamaco.
Fue
el segundo vástago de la familia. Anteriormente había nacido Maria,
después llegó Sebastián y para completar la prole, vino al mundo
Paquita.
Sebastián, al calor de los éxitos de su hermano, pronto se le
despertó la afición, y aunque Antonio trato por todos los medios que
lo dejara, costeándole estudios en España y en Suiza, no fue posible
apagar esa llama, y aunque sin demasiada fortuna, siguió en activo
durante varias temporadas.
Chamaco no tenia antecedentes taurinos, no era miembro de
ninguna dinastía, pero como muchos otros toreros de la epoca, la
cercanía de su casa con el matadero, donde iban las reses para ser
sacrificadas, despertó la afición en el niño de Juana y de
Francisco, de forma que se las arreglaba para ponerse delante de las
vacas mansas, soñando naturales y derechazos que le hicieran
triunfar un día en su querida plaza de la
Merced.
Fueron pasando los años y el mozalbete, en que se convirtió
Antonio, alternaba sus tareas laborales como mozo de una pastelería,
con las capeas furtivas y tentaderos, que le llevaron debutar en la
plaza de toros de Huelva, en una corrida para noveles, donde se
enfundo por primera vez un traje de luces. El feliz acontecimiento
tuvo lugar el 3 de Mayo de 1.953.
Se
había iniciado la carrera de Chamaco, una carrera que por las
características del torero, ya resultaba
imparable.
Apenas un mes después de vestir su primer traje de luces,
debuta con caballos, también a la sombra del Conquero, el 4 de Junio
de 1.953. Fue en una novillada de Doña Julia Cossío y teniendo como
compañeros de cartel a Joselíto Romero y José
Moreno.
El
nombre de Chamaco empieza a sonar con fuerza en los círculos
taurinos. Debuta en Barcelona, y su corte de torero valiente y
enrazado, cala con inusitado entusiasmo entre la afición
barcelonesa, que a partir de entonces espera sus actuaciones con
verdadera expectación.
El
14 de Octubre de 1.956, toma la alternativa en Barcelona de manos de
su paisano Miguel Báez “Litri”. Quien le cede, en presencia de
Antonio Ordoñez, el toro “Larguirucho”, nº 237, negro de la
ganadería de Don Antonio Urquijo.
Marcha seguidamente a México, en cuya plaza de El Toreo,
debuta con éxito en el mes de
diciembre.
La
temporada siguiente, recorre la piel de toro demostrando la
personalidad arrolladora, en cada plaza que torea. Los públicos lo
reciben con expectación y apasionamiento. Así lo recibió Madrid el
día de la confirmación de su alternativa, el 21 de Mayo de 1.958, en
que Julio Aparicio, en presencia de Luis Segura, le cedió los
trastos para lidiar a Sevillano, nº 17, negro bragao, de Alipio
Pérez-Tabernero Sanchón.
El
torero onubense, pisaba un terreno inverosímilmente, cercano al toro
y con una seguridad que llegaba a los tendidos, con impresionante
evidencia.
La
carrera de Chamaco ha
transcurrido siempre entre una pasión incontenida de los públicos.
Sus éxitos y sus fracasos, que también los ha habido, han tenido
siempre un carácter especial, pero Chamaco ha mantenido su
personalidad. A nadie se ha parecido y eso ha sido suficiente para
provocar pasiones.
En
1.961, y después de una corrida en Barcelona, en la que le corto una
oreja a un toro de la divisa de Baltasar Iban, anuncio su despedida.
Pero no tardo en reaparecer, el gusanillo del toreo hurgo en su
corazón, como en el de tantos otros toreros, y reapareció en
1.963.
Y
como no podía ser en otro sitio, y sin previo aviso, toreo su ultima
corrida en Barcelona, en su querida plaza Monumental, el día 14 de
Septiembre de 1.967, estoqueando ganado de Joaquín Buendia y
teniendo como compañeros de cartel a Rafael Ortega y Juan García
Mondeño, además del rejoneador jerezano Álvaro Domeq.
La
saga de los Chamacos, se personifico en su hijo Antonio Borrero
Borrero, torero, fiel espejo de su padre, que paseo por todo el orbe
taurino, con honestidad y afición, el nombre de la familia
Chamaco.
Este año, en que se cumplen 50 de su irrupción en el mundo de
los toros, queremos dedicarle este humilde
homenaje.
¡Enhorabuena, torero!
Sevilla, 11 de Noviembre de 2003
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