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Temporadas
anteriores
Temporada
2005

Cayetano triunfó en su debut con los del castoreño
TEMPORADA 2007
Viernes, 7 de septiembre. Novillada sin picadores. Novillos de
Astolfi, para Eduardo Reyes
(Ronda), Jonathan López (Ronda), J. Ortiz-Puebla (Cazalla), Adrián
Abad (Málaga), Ernesto T. (Calita-México) y Miguel Rincón (Ronda)
Sábado, 8 de septiembre. Corrida Goyesca. Toros de Zalduendo (de distinta presentación y justos de
raza), para
César Rincón (vuelta al ruedo y dos
orejas), Rivera Ordóñez
(oreja y dos orejas) y Cayetano (oreja y oreja). Lleno.
Domingo, 9 de septiembre. Corrida Goyesca de rejones. Toros de
Benítez
Cubero (buen juego), para Rui Fernandes
(oreja),
Álvaro Montes (dos
orejas), Joao Moura
hijo (dos orejas) y Leonardo Hernández
(dos orejas). Por colleras: Fernandes - Leonardo Hernández (oreja); Montes - Joao Moura hijo (vuelta al ruedo). Casi lleno.
Festejo celebrado
Sábado, 19 de mayo. Novillos de Manolo González, para
Javier Avilés
(oreja y ovación), Pérez Mota
(oreja y vuelta al ruedo) y Salvador García (dos orejas y dos orejas). Más de tres cuartos de plaza.
TEMPORADA 2006
Feria de Pedro Romero
Viernes, 8 de septiembre. Novillada sin caballos. Reses de
Carlos Núñez
para Ginés López, Mario Diéguez, Juan Carlos Cabello, Eduardo Reyes, Jonathan López y Miguel Ángel Delgado.
Sábado, 9 de septiembre. 50ª Corrida Goyesca. Toros de Zalduendo
(juego desigual), para
Rivera Ordóñez (oreja, oreja y
oreja) y Cayetano, que
tomó la alternativa (dos orejas, dos orejas y ovación). Lleno.
Domingo, 10 de septiembre. 25ª Corrida Rondeña de rejones. Toros de
Benítez Cubero
(manejables),
para Fermín Bohórquez
(oreja y oreja),
Álvaro Montes (dos orejas y dos orejas)
y Diego Ventura (ovación y dos orejas).
Lleno.
Festejo celebrado
Sábado, 20 de mayo. Un novillo para rejones de Bucaré
y novillos de Buenavista
(juego desigual, destacando el 5º premiado con vuelta al ruedo),
para el rejoneador Joao Ribeirto Telles (oreja) Julio Benítez "El
Cordobés" (ovación y dos orejas), Salvador García (ovación y dos orejas y
rabo) y Ángel Teruel (ovación y dos orejas). Un cuarto de plaza.
TEMPORADA 2005
Feria de Pedro Romero
Viernes, 9 de
septiembre. Cinco novillos de Parladé
y un sobrero (1º) de Carlos Núñez
(bien presentados, y juego desigual) para Chiqui de Ronda (silencio y saludos tras
aviso),
Sábado 10 de septiembre. Corrida goyesca. Un toro para rejones de
Benítez Cubero (bueno)
y seis de
Jandilla (correctos de presencia y juego desigual),
para Joao Moura
hijo (dos orejas), Rivera Ordóñez (ovación y dos
orejas),
Manuel Jesús "El Cid" (ovación, saludos que recogió la cuadrilla. Sufrió luxación de codo derecho, al entrar a matar, teniendo que matar al toro Rivera Ordóñez, impidiéndole continuar la lidia)
y Salvador
Vega (oreja y oreja) en ambos. Lleno.
Domingo, 11 de
septiembre. Rejones. Toros de
Benítez Cubero (excelente
juego), para Rui Fernandes (oreja y dos
orejas),
Andy Cartagena
(oreja y dos orejas) y Álvaro Montes (ovación y dos orejas). Lleno.
Festejo celebrado
Sábado, 26 de
marzo: Cuatro toros y dos novillos
de Zalduendo
(desiguales en el juego, nobles en general. El 4º, manso), para Espartaco
(ovación y ovación),
Rivera
Ordóñez (ovación y dos orejas) y Cayetano
(dos orejas y dos orejas y rabo, debutó con picadores). Crónicas
del festejo.
Coso
de la Real Maestranza de Ronda: datos e imágenes
Toros en Málaga
El
Mundo. JAVIER VILLÁN.
También se llama Cayetano
También se llama Cayetano, el de la célebre crónica de Corrochano; pero no sé si es de Ronda, como su bisabuelo, ni me importa. ¿Dónde estaba metido este torero que se ha presentado con caballos a los 28 años? ¿En qué gruta sagrada ha ido aprendiendo los secretos del arte de torear?
Acaso estas preguntas se queden siempre sin respuesta. Tampoco importa. Lo que importa, o me importa a mí, es que venía con la sensación de asistir a una fiesta social o a la proclamación de la nostalgia histórica, y me encontré con un torero: un neófito ungido con insultante grandeza por el arte.
Y me encontré también con su hermano, Francisco Rivera Ordóñez, que por poco acaba birlándole el protagonismo y la gloria de su fiesta de debutante; en un gesto de suprema voluntad y rabia torera como hacía tiempo que no se le veía a Francisco Rivera Ordóñez, éste se metió en faena en el quinto; faena de coraje, de valor, como si en ella le fuera el porvenir. O la vida. Cuando fulminó al zalduendo de una gran estocada, las dos orejas estaban cantadas: no por arte, sino por valentía y decisión.
Arrebatado por el fervor de la plaza, por su triunfo anterior o por las dos orejas de su hermano, salió Cayetano en el sexto, se lió a dar largas cambiadas de rodillas y, a la tercera, resultó atropellado y por los suelos. Aunque también en él las largas cambiadas tengan vuelo majestuoso, no son lo suyo.
Pasó Cayetano momentos de confusión hasta que se reencontró a sí mismo en dos tandas de naturales y en un circular que le devolvieron a su ser; es decir, al ser especial, solemne y de suprema elegancia que había sido en su primer novillo. Todo fue creciendo y creciendo, desde el natural exacto hasta el pase de pecho, más que escultural, arquitectónico. Y un gran estoconazo que tumbó al novillo patas arriba desató una mezcla de pasión y justicia que reivindicaban a un novillero.
Ronda y Sevilla son las dos Maestranzas, sacras y reales, templos de los orígenes del toreo; cada una tiene su rito sin el cual no se entendería la tragedia del arte de torear. Ronda es, además, un crisol de historias, el sitio exacto para la revelación de toreros como Cayetano. Acaso porque aquí Rilke vio ángeles terribles; o porque aquí cerca, hermanadas a las de Ordóñez, se pudren las cenizas de Orson Welles. O porque por estas serranías anduvo Carmen la cigarrera, a la que Távora resucitó, en esta plaza, para mayor honra y gloria; tanta gloria que, abrazado al director teatral, Ordóñez dio una vuelta al ruedo emocionado.
Hemingway creía que aquí enloquecían de amor todas las mujeres; pero eso nunca podré comprobarlo. Hay un toreo sagrado, como hay un teatro sagrado y un cante también sagrado. Lo demás, es deporte o espectáculo sin misterio. Cayetano Rivera viene dispuesto, por lo que se vio ayer, a restaurar ese toreo romántico de sentimiento y de empaque: el toreo verdaderamente sacro; el de la verónica embraguetada y ceñida, la verónica de vuelo medio, el vuelo de la celebración. Los primeros capotazos de Cayetano fueron eso: revelación y júbilo.
Todo lo que había ocurrido hasta entonces parecía una preparación: la casta y la profesionalidad de Espartaco, afanoso y entregado toda la tarde; la decisión y garra de Fran Rivera en su primer toro. Pero sólo comenzó la verdadera fiesta cuando Cayetano asentó las zapatillas en el albero, adelantó el capote y se trajo el toro toreado y a compás en un viaje infinito.
Es el abuelo, decían algunos. Y algo del tío, digo yo, de Curro Vázquez, su maestro, sobre todo en ese regusto de adelantar los trapos, sacar pecho y ofrecérselo al toro como la posibilidad de un sacrificio. Dos desarmes que no le descompusieron, y una larga sublime que borró el gesto roto del capote sobre la arena. Los fundamentos de muleta de Cayetano son excepcionales y fluyen con la solemne naturalidad de los elegidos: apertura por bajo en el primero, excesivo castigo para un novillo que se había debilitado con una costalada; crujieron los cimientos de piedra de la plaza tras una tanda de derecha y luego los naturales.
Volaba lentamente la muleta, ligaba Cayetano los pases y uno deseaba que las series acabaran pronto, que le enganchase los muletazos y se los desbaratase el novillo, por ver el pase de pecho engendrándose desde el subsuelo; por ver la trincherilla y la salida, andando, de la cara del toro. Como un dios. Dicen que los dioses ciegan a los humanos y a otros dioses que quieren perder.
Ojalá nunca cieguen a Cayetano, pues ofuscación fueron las largas cambiadas con que recibió al sexto, aunque luego le volviera la iluminación. Pase lo que pase, le espere el destino que le espere, lo toreado toreado está y lo escrito escrito queda: ayer en Ronda se vio un toreo de otra dimensión y otra naturaleza. Que los hados nos lo conserven en estado de gracia y por siempre.
Diario Sur. Ana Belén Farelo.
Cayetano Rivera Ordóñez apela a sus apellidos en la tarde de su debut
La puerta grande de la Real Maestranza de Caballería de Ronda se abrió ayer para ver salir a los hermanos Francisco y Cayetano Rivera Ordóñez. Este fue el gran protagonista y triunfador de la tarde que cortó cuatro orejas y un rabo. Dos de ellas en el novillo de su debut con picadores. La expectación era máxima y Cayetano -nombre a secas que ha elegido como profesional- no defraudó. Salió al ruedo decidido, con ganas de ser torero. Y eso se notó. Lo notaron los miles de aficionados de toda España que se habían desplazado hasta Ronda para ver el debut del novillero. Con la plaza hasta la bandera y pendientes del cielo hasta el último momento, la tarde de toros de ayer fue un éxito, no sólo por los resultados sino también porque se vio lo que puede ser un gran torero, que hace honor a sus apellidos.
Los astados de Zalduendo fueron buenos, nobles y manejables, a excepción del cuarto que manseó e impidió que Espartaco cuajara lo que pudo haber sido una buena faena. Los novillos, también de
Zalduendo, fueron los mejores de la tarde, con una muy buena presentación dieron el juego necesario para que el protagonista de la tarde toreara despacio y a gusto.
Cayetano, de celeste y oro, acusó nervios al comenzar la faena de su primer novillo. Pero desaparecieron pronto. Con la rodilla en tierra comenzó con la muleta para luego coger la mano derecha y ligar buenas tandas de derechazos. Casi al final de la faena y con el novillo cerca de las tablas ligó un circular con un pase de pecho que fue muy aplaudido por el público. Una media estocada y el descabello le valieron las dos orejas del animal.
Revolcón sin mayores
Pero fue en su segundo, en el último de la tarde en el que lo pudimos ver más torero. De entrada, con el capote, ya puso al público en pie con dos largas cambiadas rematadas con una verónica. Tras esto, una tercera larga cambiada le valió un revolcón que no pasó a mayores, Cayetano se levantó del suelo y sin mirar si estaba herido o no, se fue con más ganas, si cabe, a rematar la faena de capote. Quite por tafalleras terminado con una
tafallerina, despacio, con gusto. La faena con la muleta fue en su mayoría con la mano izquierda, dejando la muleta abajo y la mano atrás. A este último lo toreó despacio, con temple. Le dio el sitio que el novillo necesitaba, sin agobios, dejándolo respirar, Cayetano sorprendió por la serenidad con la que toreó a este último, pese a la voltereta que le habían dado momentos antes. A todo esto hay que sumarle una gran estocada. El público estuvo con el novillero desde el primer momento y pedía las orejas mientras gritaban «torero, torero».
A Espartaco le tocó lidiar con el peor lote de la tarde. Estuvo voluntarioso en sus dos toros. Al primero logró sacarle algunos buenos muletazos que brillaron más por su tecnicismo que por la transmisión que pudieran tener. El cuarto de la tarde fue manso, el peor de todos. Espartaco lo intentó, pero no se podía hacer otra cosa. Le obligó a meterse en la muleta pero el animal apenas embestía y al engaño respondía andando hacia atrás. A Espartaco le costó sacar buenos pases a este animal.
Francisco Rivera Ordóñez, acusando molestias en el tobillo, se tropezó y perdió la fuerza del pie en alguna ocasión. Su primer toro salía suelto pero Francisco le cogió pronto el sitio, aguantando las embestidas y dando muestras de valentía. Aun así la faena fue corta, el aire que se levantó en el ruedo impedía que la lidia se desarrollara normalmente. Rivera se mostró mucho más relajado en el segundo de su lote. Sin estar totalmente recuperado se atrevió a dar una larga cambiada y logró sacar buenas tandas de derechazos. Así como un circular por la espalda. La gran estocada a la suerte contraria hizo que el animal cayera sin puntilla, sólo la estocada merecía una oreja.
El triunfo final de Francisco y Cayetano permitió revivir ayer la imagen del abuelo y del padre de ambos, Antonio Ordóñez y
Paquirri, saliendo a hombros de la plaza de Ronda en 1973.
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