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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LA MALAGUETA
MÁLAGA
Tarde del domingo, 20
de agosto
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros
de Buenavista, el
1º indultado Indultado injustamente. Manejable el 2º, blando y manso el 3º,
blando el 4º.
Diestros:
-
Ponce, vuelta
al ruedo tras el indulto; dos avisos, ovación.
-
David Vilariño,
oreja; vuelta al ruedo.
-
Abellán, vuelta
al ruedo; ovación y saludos.
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónicas de la prensa:
El País
El
País. JUAN ORTEGA.
Guisante,
indultado
Se llama Guisante,
lleva el número 32 en los costillares, pesa 536 kilos y nació en enero de
1996. Fue indultado. Ha sido utilizado como moneda de cambio al margen de sus
merecimientos. Guisante es un toro alto de aguja, sin rematar, de escasa
culata y pobre de cabeza. Ponce lo lanceó con más quietud que de costumbre, la
res derribó en el único puyazo que tomó, de manera que el picador siguió
picando desde el estribo, ante la extraña pasividad del director de lidia que
no entró al quite.
Se le pusieron tres pares
y estuvo a punto de llevarse por delante a Antonio Tejero al cambiar el sentido
del viaje. Ya estamos con la muleta: Guisante empezó galopando con violencia;
Ponce le respondió por bajo y, después, por la derecha. Deprisa, deprisa.
Muchos más pases, todos el turbo, corre que te pillo. Y, de pronto, se le
encendió la luz: ¡¡indulto!!
Abrió el puesto de turrón
y voceó la mercancía. ¿Cuántos titulares vale un indulto? ¿Cuántos méritos
de Guisante pasan a la cuenta del matador? Guisante debe saber que fue un
magnífico toro, pero que en otro tiempo, cuando Ponce iba de gallito, lo
hubiera despenado sin más. Ahora, le han perdonado la vida a cambio de
comprarle la burra a un torero disfrazado de tratante.
Miguel Abellán se
enfrentó al segundo con buenas intenciones y con la integridad torera de hacer
lo que sabía; unas series fueron mejores y otras, no tanto. La voluntad fue su
mejor divisa. El tercer toro, blando y manso en el caballo, dictó su ley.
Embestía con violencia y acortaba los caminos; en una de ésas prendió al
torero de mala manera; afortunadamente no pasó nada.
En el cuarto, Ponce
realizó su faena de los domingos, bastante más templada que la anterior. No
obstante, y como es costumbre, toreó desde fuera tantas veces como quiso.
Estuvo a punto de
conseguir un nuevo indulto por la vía de los tres avisos, ya que estuvo 18
minutos con el toro.
En el quinto, Abellán
luchó mayoritariamente por el lado derecho, contra la violenta embestida del
astado, que le alcanzó los avíos en demasiadas ocasiones, voló por los aires
en mitad de un alarde de rodillas. Estuvo valiente.
David Vilariño estuvo
muy firme con el último, al que había que someter por bajo. Dejó una buena
impresión y, lo más importante, una ponderada esperanza.
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