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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LA MALAGUETA
MÁLAGA
Tarde del viernes, 18 de agosto
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Martín
Lorca (desiguales de
presentación, mejor el 4º).
Diestros:
-
Joselito, tres
pinchazos, estocada baja (silencio); estocada algo desprendida (ovación y
saludos).
-
Conde, pinchazo
hondo bajo atravesado, descabello (pitos); dos pinchazos, media atravesada,
descabello (bronca).
-
Rivera, pinchazo,
media tendida, trasera y ladeada, descabello (ovación y saludos); pinchazo
en lo alto, estocada superior (oreja).
Entrada: más de tres cuartos de entrada.
Crónicas de la prensa:
El Mundo,
El País.
El
Mundo.
Sábado, 19 de agosto´ 2000. CARLOS CRIVELL.
Rivera sigue vivo
Rivera Ordóñez sigue vivo y coleando. Su tarde de ayer en Málaga es una
llamada de atención para optar a entrar de nuevo en el grupo de los elegidos.
Ante el tercero, solo el fallo con la espada le impidió lograr un triunfo
mayor.
La intensidad vivida en La Malagueta con la salida del sexto pasará a formar
parte de los momentos más emotivos de la feria. Rivera se fue a portagayola, el
castaño se paró y el torero aguantó para que la larga cambiada saliera
limpia. A continuación, Rivera tributó un homenaje a su abuelo Antonio Ordóñez
con cinco verónicas con la rodilla de salida genuflexa, que provocaron un
estallido en la plaza. A ese toro le arrancó la oreja por valor y ganas.
El resto de la corrida es una historia de desesperación y lamento. El primer
toro fue soso y se encontró con un torero, Joselito, que se comportó con mayor
sosería. Ante el cuarto, Joselito estuvo afanoso frente a un incierto astado y
logró algunas tandas de interés. Javier Conde llegó desganado a La Malagueta
y no quiso ni ver a ninguno de sus enemigos.
Agresión. En la mañana del jueves se produjo una nueva agresión a
periodistas malagueños. Antonio Bandera, ex novillero malagueño, agredió a
Juan Ortega y Rafael Mellado, quien ya fuera agredido la pasada semana por el
banderillero Manuel Ortiz, ya detenido por la policía.
El
País.
Sábado, 19 de agosto´2000. JUAN ORTEGA.
Rivera refrescó el ambiente
En el año
internacional de la larga a porta gayola, la que Rivera recetó al sexto fue
sobresaliente, ya que el toro, un galán, tardó en salir y se ciñó al costado
del torero, que aguantó y continuó toreando por verónicas rodilla en tierra,
rematadas con media de rodillas. Siguió en el quite toreando con lucimiento y
con esto, prácticamente, ya tenía cortada la oreja a la antigua usanza, porque
el público había enloquecido ante el valor demostrado. Con la muleta, la labor
fue más difícil, porque el toro tenía tendencia a pararse y a buscar al
torero. Mató a ley.
Había presentado su
tarjeta de visita en un quite al segundo, y en el tercero se prodigó en verónicas
a pies juntos, que tuvieron buen son. De la faena, lo mejor fue la quietud, ya
que el toro exigía responsabilidades y Rivera no las evitó nunca. El valor y
las ganas suplieron otros matices técnicos.
Joselito no vino. Mandó
al doble que, a su vez, mandaba la mitad. Empezó la faena resoplando y siguió
sin ambición ni celo, en un auténtico festival de aburrimiento. En el cuarto
toreó a ratos, siempre por debajo de los merecimientos del animal. Hubo buenos
muletazos, especialmente por el pitón derecho, aislados y sin continuidad.
Brilló en la ejecución contundente de la suerte suprema.
Javier Conde se ausentó
de la misma forma que su compañero, con algún respingo de más y con el mismo
desinterés. Mientras que el público estuvo hasta cariñoso con el de Madrid,
trató con dureza al de Málaga. En el quinto tuvo lugar el naufragio del Titanic:
un desastre.
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